Policiales
Martes 24 de Mayo de 2016

Piden juicio oral por el crimen de un célebre del hampa en Labordeboy

Víctor Carrizo mató de un fierrazo a Ariel García, pirata del asfalto y ladrón de bancos que estuvo preso por el secuestro de José Díaz Franco en 1988.

El fiscal de Melincué Matías Merlo pidió el juicio oral por el homicidio de Ariel García, un hombre que durante 40 años se balanceó entre las provincias de Santa Fe y Buenos Aires cometiendo delitos resonantes, hasta que en agosto del año pasado fue ultimado con un golpe en la cabeza por el ocupante de una humilde vivienda en Labordeboy, a donde había llegado a reclamar por una deuda de drogas.

El acusado de matar a García, que tenía 69 años, es Víctor Carrizo, un hombre de 38 oriundo del pueblo del sur santafesino donde ocurrió el asesinato, a unos 20 kilómetros de Venado Tuerto. El defensor de Carrizo pidió se desvincule a su cliente por actuar en legítima defensa.

Cuando le descargó la barreta de hierro que causaría la muerte de su oponente, Carrizo ignoraba que había atacado a un hombre de vasta historia delictiva. Oriundo de Colón, provincia de Buenos Aires, García ejerció el liderazgo de distintas organizaciones de piratas del asfalto, de asaltantes de bancos y de secuestradores extorsivos. En Rosario estuvo preso por el secuestro del empresario José Ricardo Díaz Franco, ocurrido en diciembre de 1988, víctima que jamás reapareció.

El viernes 28 de agosto pasado alguien llamó a la policía desde una tapera en las afueras de Labordeboy. Cuando llegó el patrullero encontraron a un hombre agonizando, con la cabeza deformada por un golpe asestado con un hierro y empuñando en la mano derecha una pistola 9 milímetros. A los pocos minutos perdió la vida. En el lugar estaba Carrizo, quien había pedido el móvil policial. La esposa del matador declaró ante la fiscalía que el hombre muerto reclamaba la devolución de un kilo de cocaína y que se iba a llevar con él al hijo de la pareja, de 6 años, como prenda de pago. En ese escenario de tensión, aseguró ella, sobrevino el crimen.

García había llegado en un Honda Civic modelo 98 para buscar a Carrizo que no estaba allí. Su mujer lo llamó al celular y él le dijo que iba para allá. Al ingresar Carrizo dijo haberse encontrado con García reteniendo a su hijo para que le entregara una bolsa con un kilo de droga. En un descuido, según dijo, le asestó un golpe con la barreta de hierro, que le causó la muerte.

El fiscal Merlo imputó en septiembre pasado por homicidio simple a Carrizo en una audiencia en la que el juez actuante le dictó prisión preventiva. El acusador refutó la versión de Carrizo porque es difícil que a un delincuente experimentado como García, con un arma en la mano, lo hayan tomado desprevenido. A Carrizo se lo supone un vendedor regional de drogas. En un rastrillaje en el terreno aledaño a la casa se hallaron 80 gramos de cocaína pura embolsada. Esa parte del trámite pasó a la Justicia Federal.

Por el secuestro de Díaz Franco García quedó despegado. Solo fue condenado Jorge Rivas, también de Colón. Hasta hoy se ignora donde están los restos del empresario.

En Wheelwright García regenteó, según fuentes policiales, un cabaret ubicado en la ruta 8 y conocido como Oasis. En el año 2013 fue arrestado como integrante de una banda narco que operaba en el límite interprovincial con operativos en Rufino, Wheelwright, Pergamino, Colón y Rosario.

El 23 de agosto de 1992 García mereció el título principal de la portada de La Capital. Fue cuando se incautó un camión Mercedes Benz cargado con mercadería robada en un galpón de Balcarce al 6000. El operativo lo concretó la Unidad Regional II que anunció que entre los seis detenidos el más destacado era Ariel García, a quien sindicaban como ideólogo y cabecilla de la banda que integraban los previamente detenidos Jorge Manuel Rivas, Daniel Cafesse, Julio Saladino y Jorge Roldán, todas referencias destacadas del hampa.

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