Policiales
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Piden 25 años de cárcel para un joven por dos homicidios y un ataque a balazos

Los tres hechos se dieron en menos de 15 minutos la madrugada del 16 de febrero de 2013, en un sector del convulsionado barrio Tablada

En un radio de diez cuadras de barrio Tablada, quince minutos bastaron en febrero de 2013 para provocar la ejecución a tiros de un joven, dejar herido a otro en una balacera desde una moto y asesinar a un tercero en un último atentado. Esa historia comenzó a juzgarse ayer en un proceso oral y público contra Joel Gabriel Ibarra, para quien la Fiscalía pidió 25 años de cárcel como autor de los hechos, mientras que su defensa asegura que la acusación se basa en rumores y reclama su absolución. "Yo no tengo nada que ver con estos hechos. Me ofrecieron un abreviado y lo rechacé porque no me voy a hacer cargo de lo que no hice", declaró el acusado, de 22 años.

Esos tres hechos encadenados fueron atribuidos a Ibarra por el fiscal Guillermo Corbella, quien lo acusó como autor de dos homicidios agravados por el uso de arma de fuego y lesiones graves, todo agravado por la participación de un menor. Según planteó, efectuó los disparos en las tres escenas como acompañante en una moto conducida por Matías Nahuel "Matute" G., quien en ese momento era menor de edad.

Tras estar dos años prófugo, Matute fue detenido con 20 años en octubre de 2015 al ingresar con un nombre falso y un balazo en el tórax al Hospital Provincial. En octubre pasado la jueza de Menores Dolores Aguirre Guarrochena lo declaró penalmente responsable del doble homicidio como partícipe necesario.

Desprecio total. Ante la jueza María Isabel Mas Varela, el fiscal planteó ayer que Ibarra demostró "un total desprecio por la vida" y "arremetió con disparos de una pistola 9 milímetros contra jóvenes a los que le tenía bronca".

Todo ocurrió la madrugada del 16 de febrero de 2013 en el rectángulo delimitado por bulevar Seguí, Grandoli, Centeno y Ayacucho. El primer ataque fue a la 0.36 en un pasillo de Ayacucho 4096 por donde pasó una moto con dos ocupantes. El acompañante efectuó varios disparos hacia Nicolás Horacio López, de 18 años y sin antecedentes que jugaba en las inferiores de Rosario Central y estaba con un grupo de amigos. El muchacho recibió tres impactos fatales. Entre sus ropas tenía una vieja pistola calibre 6.35 desvencijada, sin proyectiles y con su cargador defectuoso. Su padre, al declarar en el juicio, señaló que dos testigos que no se animan a declarar le dijeron que el tirador fue Ibarra, con quien mantuvo un cruce de palabras en la audiencia (ver aparte).

Luego, según el fiscal, utilizando pasillos internos del barrio los mismos atacantes llegaron en 13 minutos a Esmeralda al 3700, donde estaban reunidos cinco integrantes de la familia Paré con Alan León, quien recibió un disparo en una pierna. En retirada, los agresores volvieron a efectuar disparos desde una esquina pero no alcanzaron a nadie.

La gira terminó en Grandoli y pasaje Page, donde fue atacado a balazos Nicolás Iván Basualdo, de 17 años. En este caso "Ibarra bajó de la moto y efectuó varios disparos, uno en la cabeza que le causó la muerte en forma instantánea". Debajo del cuerpo del adolescente fallecido se encontró un revólver calibre 32.

Recapturado. En su alegato de apertura, Corbella adelantó que citará a peritos, policías y testigos que reproducirán "los comentarios del barrio y el temor de los vecinos". También recordó que Ibarra fue capturado el 16 de enero de 2014 y en diciembre se evadió de una granja de recuperación de adicciones donde estaba internado, hasta que fue recapturado en marzo pasado.

"Yo me enteré que me acusaban de eso por el diario. Me fui porque no me iba a quedar preso por algo que no hice. De la granja me fui porque recibí la noticia de que el padre de Nicolás López quería asesinarme. Yo no tengo nada que ver con estos hechos", dijo el acusado. Su defensor, Fausto Yrure, pidió que lo absuelvan: "No estamos frente a una identificación errónea, sí frente a la teoría tan repetida del «señor rumor». La historia nace de un rumor, luego todos lo repiten, nadie explica de dónde nace y cuando vamos al origen no hay nada". Y planteó que los hechos fueron independientes.

Luego se abrió la ronda de dtestigos con los policías que acudieron al barrio esa madrugada y un amigo de Nicolás López que, al ir al día siguiente al velatorio se encontró en la sala con la otra víctima, Basualdo, a quien no conocía. Recordó que, por la mecánica y la escasa distancia entre los dos ataques, conjeturaron junto a otros deudos que los dos jóvenes habían sido asesinados por los mismos agresores.

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