El Mundo
Viernes 29 de Julio de 2016

Pese a los atentados en Alemania, Merkel ratifica su política de asilo

Lo hizo después de las fuertes críticas que recibió tras los ataques, dos de los cuales tuvieron como autores a refugiados

La canciller alemana, Angela Merkel, condenó ayer los ataques que buscaron generar "odio y miedo" en Alemania y descartó cambiar de rumbo en su política de brazos abiertos hacia los refugiados pese al descontento y la inseguridad generados por el hecho de que dos atentados fuesen obra de solicitantes de asilo. "Lo lograremos", dijo Merkel ante la prensa en Berlín, repitiendo la emblemática frase con que llamó hace casi un año a sus compatriotas a recibir a cientos de miles de refugiados que llegaban del Medio Oriente y Africa. Sus detractores ven en los ataques la prueba de su fracaso, pero Merkel reiteró ayer en Berlín su determinación. "Hace 11 meses no dije que fuera a ser algo fácil que pudiésemos solucionar al paso", aclaró en su rueda anual de prensa, que adelantó por hechos de violencia que golpearon estos días el país. Tras haber recibido a más de un millón de refugiados en 2015, el número de llegadas de migrantes al país se redujo considerablemente: unos 100 diarios. Con todo, la tasa de desempleo en Alemania se mantuvo sin cambios en julio con respecto a junio, en el 6,1 por ciento, según datos de la Agencia de Empleo alemana, una muestra de que el mercado de trabajo germano sigue siendo sólido pese a la llegada de refugiados.

Merkel había asegurado en agosto de 2015 a sus compatriotas que lograrían dar cobijo a los cientos de miles que llegaban huyendo de conflictos y que acabaron siendo más de 1,2 millón. Pero muchos alemanes no tuvieron claro cómo se lograría. Las críticas a Merkel arreciaron, también de sus socios de la Unión Social Cristiana (CSU) en Baviera y muchos de su propio partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU). El descontento resurgió tras los ataques en Alemania en los últimos días. "El terrorismo islamista llegó a Alemania", declaró el presidente de la CSU, Horst Seehofer. "Esperamos urgentemente que el Estado federal y Europa actúen", incidió su ministro de Interior bávaro, Joachim Herrmann.

Según la líder conservadora, los yihadistas "quieren cuestionar nuestra disposición para acoger a la gente que sufre. Lo rechazamos con firmeza". "La gente tiene miedo" después de los recientes atentados o ataques, pero "el miedo no puede servir de fundamento para la acción política", destacó. Para ello presentó un catálogo de nueve puntos que incluyen medidas para facilitar la deportación de peticionarios a quienes se denegó la solicitud de asilo, mejorar el llamado "sistema de alerta temprana" para prevenir la radicalización de refugiados y la intervención del ejército en operaciones antiterroristas dentro del país, algo que hasta ahora no permite la Constitución. Merkel sostuvo que estos atentados afectan "al núcleo de la sociedad" y llamó a los alemanes a continuar viviendo como hasta ahora. "No podemos permitir que nos arruinen nuestra forma de vida", urgió. Llamó también a no confundir el terrorismo islamista con la religión islámica. "Para mí hay algo muy importante: No estamos en guerra o luchando contra el Islam, sino que luchamos contra el terrorismo islamista".

Alemania fue sacudida por una serie de hechos violentos desde el 18 de julio. El sábado, un refugiado sirio se suicidó y causó heridas a 15 personas al detonar una bomba en su mochila en la entrada de un concierto en la localidad de Ansbach. El 18 de julio, un refugiado de 17 años, probablemente de Afganistán, protagonizó un ataque con hacha y cuchillo en un tren regional, en Wurtzburgo, hiriendo a cinco personas, entre ellas cuatro turistas de Hong Kong. La milicia terrorista Estado Islámico reclamó la autoría de ambos atentados. Por otro lado, un joven desequilibrado mató a nueve personas en Munich el 22 de julio, aunque se trataba de un acto no vinculado al islamismo radical "Estos atentados son horrorosos, oprimentes y deprimentes", dijo la mandataria. Al mismo tiempo, aseguró a los alemanes que las autoridades harán todo lo posible para esclarecer "estos hechos bárbaros".

Los atentados se produjeron unas semanas antes de las elecciones regionales en el feudo de Merkel, Mecklemburgo, donde su partido le saca una estrecha ventaja en los sondeos a la derecha populista de Alternativa por Alemania (AfD). Estos comicios le servirán de test a la canciller antes de las elecciones legislativas de 2017. "Parece que el golpe de locura mortal de Munich y los dos atentados cometidos en el lapso de una semana tienen un impacto psicológico similar a las agresiones de fin de año en Colonia", advirtió ayer el diario de centroizquierda Suddeutsche Zeitung.

En aquel momento, las agresiones sexuales contra mujeres en Colonia, en su mayoría cometidas por migrantes, contribuyeron a poner a la sociedad en contra de los refugiados y a hacer caer la popularidad del partido de Merkel en beneficio del AfD. La canciller había conseguido recuperar parte del terreno perdido estas últimas semanas. Sin embargo, a partir de ahora, "existe el riesgo de que esto repercuta de lleno en la política respecto a los refugiados", indicó Martin Emmer, profesor de la universidad FU de Berlín. La tradicional rueda de prensa de la canciller estaba programada para fines de agosto. Tras los ataques, Merkel interrumpió sus vacaciones y adelantó su comparecencia ante la prensa.

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