Policiales
Viernes 11 de Noviembre de 2016

Perpetua por matar a una mujer y su hija en un robo

Jonathan Olivera fue condenado ayer por asesinar a golpes y puñaladas en 2013 a Laura López, de 23 años, y a su hijita Mía, de 4

Jonathan Olivera, el joven de 23 años sometido a juicio oral y público por las muertes de Laura López y su hija Mía, de 4 años, fue condenado a prisión perpetua como autor de dos homicidios criminis causa, es decir, cometidos para concretar un robo en la modesta casa del barrio La Lagunita donde ocurrió el atroz episodio en enero de 2013. El fallo fue dictado por unanimidad por los tres jueces del tribunal que lo juzgó y que darán a conocer sus fundamentos más adelante. La sentencia fue recibida entre gritos, aplausos y llanto por el público que colmaba la sala.

Entre los familiares que fueron a escuchar el veredicto estaba Cristina Ojeda, madre de Laura y quien durante tres años motorizó el avance de la causa hacia el juicio que ahora finalizó. "Fueron muchos años de lucha. Valió la pena para que se consiguiera este fallo de cadena perpetua que es lo que esperábamos", dijo al salir de la sala de audiencias. Y señaló que el acusado "se reía cínicamente" al escuchar el fallo.

Los jueces Marisol Usandizaga, María Isabel Más Varela y Edgardo Fertitta leyeron la parte resolutiva del fallo, en el cual condenaron a prisión perpetua a Olivera por los delitos de homicidio calificado críminis causa y robo. Es decir que quitaron de la imputación original el agravante del ensañamiento. En un segundo punto ordenaron extraer copias de las actuaciones y remitirlas al Ministerio Público de la Acusación para que se investigue la desaparición de objetos de prueba durante la pesquisa policial. El 21 de noviembre se conocerán los fundamentos de la decisión.

Mañana fatal. Laura López, de 26 años, vivía con sus dos hijos pequeños en su casa de Pasaje 1851 al 6600 (bulevar Seguí a la misma altura), en la villa La Lagunita. Todos los días se levantaba temprano para ir a trabajar a una empresa de catering. La mañana del 20 de enero de 2013 los chicos dormían y ella esperaba a la niñera cuando, cerca de las 7, un hombre entró por la ventana, la empujó hasta el baño y la atacó con ferocidad.

Al golpearla contra las paredes, el inodoro y la bacha, el hombre le causó a Laura una herida frontal en la cabeza, fractura del índice izquierdo, hematomas en todo el cuerpo y un hematoma subdural en la cabeza. Desde su habitación sus hijos Román, de 7 años, y Mía, de 4, escucharon todo lo que pasó. En un momento la nena salió a ponerse un pantalón y se topó con el agresor. "Ya te vi Jony, ya te vi que sos vos", le dijo la criatura.

A Jonathan lo conocían del barrio y porque cortaba el pasto en la casa de su abuela. Al verse descubierto, el atacante tomó un martillo y golpeó a la nena tres veces causándole hundimiento frontal, parietal y occipital. Después huyó con un reproductor de DVD, una play station y dos joysticks envueltos en un mantel. Para el Tribunal, no hay dudas de que ese agresor fue Olivera.

En tanto, días antes del arranque del juicio fue condenado en un juicio abreviado Maximiliano "Muqueño" López a 10 años de prisión como partícipe secundario, al evaluarse que era quien esperaba afuera como "campana".

Valoraciones. "Todo lo que la Fiscalía dijo que iba a probarse se probó. Comprobó su teoría del caso y lo que se prometió en los alegatos de apertura", analizó tras escuchar el veredicto la fiscal Alejandra Rodríguez y destacó que "fue Mía, con su última frase escuchada por su hermanito sobreviviente, quien comprobó lo que pasó. Queremos que Román sepa que su relato fue clave para terminar en una condena". El testimonio del nene, que ahora vive al cuidado de su papá, fue obtenido en una Cámara Gesell y la filmación de esa entrevista se transmitió en una de las audiencias.

Junto a su par Gonzalo Fernández Bussy, la fiscal planteó que "hubo vecinos que vieron salir de la casa" a Olivera poco después del doble crimen. Destacaron el resultado de una pericia dactiloscópica que comparó la huella digital de un dedo de la mano derecha del acusado con un rastro que quedó en el freezer de la heladera. Al lado estaba el martillo homicida. Según plantearon, esa huella se comparó con la registrada en un vidrio mediante un reactivo y con una foto de la marca en la heladera. El resultado fue que se hallaron once puntos de coincidencia. El estándar más reciente reclama 12 puntos para considerar el resultado positivo, pero para los acusadores esto mismo puede darse con un número inferior si los puntos están bien determinados.

Soy inocente. Desde la defensa de Olivera, ejercida por la abogada oficial Florencia Chaumet, evalúan la posibilidad de apelar ante la Cámara Penal para que otros jueces vuelvan a analizar la prueba. El pedido de esta parte fue la absolución del acusado, quien dijo ser inocente y mencionó haber visto a otros tres jóvenes del barrio con los objetos robados en la casa de Laura. "Soy inocente. Yo me drogaba, peleaba, pero jamás maté a nadie, menos a una criatura", declaró.

Si bien remarcó como un punto favorable que se eliminara el agravante del ensañamiento, la defensa también había pedido que no se califique el caso como críminis causa y que se declare inconstitucional la prisión perpetua. Es que a estos delitos con pena de prisión perpetua y considerados "aberrantes", la llamada reforma "Blumberg" del Código Penal les restringió la posibilidad de acceder a beneficios de la Ley de Ejecución Penal. Con lo cual "la persona muere en la cárcel. Más allá del entendible dolor de las víctimas, una persona no puede morir en la cárcel", objetó Chaumet.

La defensa también cuestionó el resultado de la pericia de la huella dactilar porque no se pudo hacer una contrapericia al extraviarse el vidrio con la muestra, al igual que otros objetos de prueba desaparecidos como el material biológico de las víctimas (lo que impidió un cotejo de ADN), la ropa de Laura y Mía y también del acusado, el martillo considerado como el arma homicida y el barrido de sangre efectuado sobre esa herramienta, entre otros elementos.

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