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Viernes 30 de Diciembre de 2011

"Pensar en la integración es pensar en lo ético, es considerarla un derecho"

La educadora Claudia Faoro opina sobre la inclusión de niños con distintas dificultades en el nivel inicial

Para entender qué es la "integración escolar" es preciso articular miradas. Desde esta perspectiva, la profesora de nivel inicial Claudia Faoro da cuenta de aspectos clave a tener presente para el trabajo con niños distintas dificultades. Un tema de la agenda educativa de permanente debate en todos los niveles y, que por tanto, también alcanza a los que transcurren o comenzarán el jardín de infantes.

Faoro es también licenciada en nivel inicial y actualmente coordinadora de los Talleres de Producción Pedagógica en los Institutos de Formación Docente Nº 16 y Nº 35 de Rosario. Habla de la relación entre currículum y Necesidades Educativas Especiales (NEE), al tiempo que considera que la integración "está pidiendo su lugar", rompiendo con los pensamientos de normalidad. "Pensar en integración, es pensar en lo ético, porque abre las puertas para todos, considerándola un derecho", opina la educadora.

-¿Cómo se puede evaluar al niño de nivel inicial que presenta dificultades en los aprendizajes?

-Hablar de dificultades en el aprender de un niño conlleva a pensarlo en un "todo". Es muy difícil acordar parámetros o indicadores que focalicen sólo al aprender de un niño, ya que sabemos que siempre existe un adulto que le proporciona elementos para su aprendizaje. Y a veces estos elementos no son del todo válidos para ser apropiados por el aprendiente. Generalmente en el jardín existen "tiempos permitidos", que respetan el ritmo de aprendizaje de cada uno de los niños. Y como en esta primera etapa de la infancia se observan grandes y marcados rasgos en los aprendizajes del niño, los parámetros son muy amplios. Asimismo, siempre "se espera" que el niño logre desarrollar ciertas habilidades o competencias necesarias para la vida misma. Y es en este desarrollo evolutivo en el que a veces se evidencian en algunos niños, ritmos de aprendizajes muy diferentes. Lo importante es poder darse cuenta cuál es la "inteligencia" más predominante de ese niño, para ofrecerle "elementos", "herramientas" de las que se pueda apropiar, para construir su propio aprendizaje. Las Necesidades Educativas Especiales (NEE) aparecen cuando hay una diferencia (física, sensorial, intelectual, emocional, social, o cualquier combinación de ellas) que afectan los aprendizajes. Es necesario individualizar las diferencias en los aprendizajes: estilos, en los intereses, en los ritmos de cada uno, diferencias etnoculturales. Por lo cual dentro de esta diversidad estarían los niños con discapacidades.

Consensuar criterios

-¿Cómo hace un docente para poner en juego criterios de integración en el aula?

-Es difícil consensuar criterios en estos temas de integración, pero se hacen necesarios a la hora de "integrar" a niños con discapacidades. Ya que en una integración se ponen en juego diseños curriculares frente a cada caso en particular, además del compromiso del docente de voluntad y el compromiso de instituciones que acuerdan criterios para educar a estos niños. Hablar de educación e inclusión es pensar en una educación que integre legitimando las diferencias, abriendo la posibilidad de la construcción de un destino diferente. Por otra parte, hablar de educación y de inclusión es "romper" con el fracaso que pesa sobre los niños de sectores vulnerables de ser educados. Es pensar en que formen parte construyendo un espacio, bajo el concepto de alteridad, y que no solamente estén aceptados sino solicitados. Para que esto ocurra debe haber una triangulación: las instituciones-sociedad-educación. Cuidando de no caer en el respeto a las diferencias solamente, para que esto no sea una consolidación de una desigualdad.

-¿Cómo pueden las escuelas ser integradoras?

-La escuela más que nunca es la institución que para muchos niños significa la posibilidad de un lazo de filiación en lo social; de heredar la cultura, que de no ser por medio de la escuela esto no sucedería. También de la posibilidad de ser nombrado, mirado y escuchado, y con posibilidad de un futuro. Todo está con la puesta en juego de un diseño curricular frente a cada niño para que tenga acceso al capital cultural, para que forme parte de la sociedad. Y este juego va de la mano del compromiso del educador, de voluntad, y de decisión de educar al niño, sin importar lo que hasta ahora le haya pasado (si no ve bien, si no escucha, si tiene hambre, si viene de una familia no bien constituida, si no tiene buena motricidad), abriendo la posibilidad a un cambio, a su inscripción como sujeto. Y justamente hoy hablamos de crisis de sociedad, porque existen sujetos sin inscripción, sin lazos ni vínculos que los incluyan. La institución escolar tendrá que albergar lo plural, solicitándolo. Esto implica la multiculturalidad, pensado como mosaico, como espacio para el uno y el otro. Cuando educamos damos la posibilidad al otro de la palabra. La integración "está pidiendo su lugar", rompiendo con los pensamientos de normalidad; mirar la diversidad, para transformar las distintas formas de educar, los distintos caminos por los que el niño pueda transitar para apropiarse de un aprendizaje: desnaturalización. Pensar en integración, es pensar en lo "ético", porque abre las "puertas" para todos, considerándola un derecho, en una institución (escuela) en la que se "sienta" como espacio de encuentros y no de discursos autosuficientes.

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