Opinión
Viernes 06 de Enero de 2017

Patrimonio arquitectónico en peligro

El cuidado que se les presta a las edificaciones históricas de una ciudad es el reflejo de una actitud cultural.

Es extraña la actitud de la Bolsa de Comercio de Rosario, ya que históricamente ha tenido sensibilidad y compromiso con el patrimonio arquitectónico. Incluso posee uno de los edificios simbólicos de la ciudad, el palacio inaugurado en 1929 de Córdoba y Paraguay, que siempre lo ha preservado en excelentes condiciones y que hasta tiene un valioso museo en su interior. Por eso llama la atención que proyecte demoler el petit hotel de calle Corrientes 726/28, declarado como edificio de valor histórico, para construir allí una torre de nueve pisos destinada a oficinas. Desde ya que a Rosario no se le va la vida si este histórico inmueble desaparece, pero son las decenas de este tipo de decisiones las que destruyen su identidad e idiosincrasia. El valor de las edificaciones históricas de una ciudad y el cuidado que se les presta es el reflejo de una actitud cultural. Es preocupante que se instale la idea urbanística de un presente con capacidad para arrasar con el pasado.

En los últimos días de 2016 la Bolsa consiguió que la Municipalidad apruebe su pedido para cambiar de grado de protección al inmueble de Corrientes 726, que figura en el catálogo municipal de edificios y sitios de valor patrimonial. Utilizando su indudable poder de lobby, consiguió en un trámite exprés el guiño de la intendenta Mónica Fein y de la mayoría de los ediles (salvo los bloques de Ciudad Futura, Peronista y Frente Social y Popular que votaron por la negativa). Así le dieron luz verde a esta excepción que le permite demoler un edificio que estaba previamente protegido. Esta autorización a la Bolsa hace como mínimo ruido, porque al mismo tiempo el municipio está llevando adelante un ambicioso programa de restauración y embellecimiento del casco histórico. ¿Alguna autoridad del municipio se animaría a explicar esto con algún grado de coherencia?

Declarado en 2001 como edificio de valor histórico (ordenanza N.º 7.156), el petit hotel de Corrientes 726/28 es un edificio símbolo del centenario del Primer Gobierno Patrio del 25 de mayo de 1810, diseñado por el arquitecto británico Eustace Lauriston Conder (1865-1935). Este fue también el creador del barrio inglés (en el parque Scalabrini Ortiz), del Hotel Savoy, del Victoria Mall (en el cruce de las peatonales) y de la estación ferroviaria de Retiro (Buenos Aires), entre otros. Es un inmueble de tres plantas, un palacete de estilo francés e italiano realizado para una familia de la época. Arquitectónicamente se lo califica como petit hotel ya que tiene más habitaciones que una vivienda familiar.

Ayer, justamente, la agrupación Basta de Demoliciones (creada para defender el patrimonio histórico de Rosario) realizó un abrazo solidario a este histórico edificio reclamando que no caiga bajo la piqueta. Pide a la Bolsa de Comercio que lo restaure y rehabilite.

Basta de Demoliciones incluso publicó días atrás en el sitio Change.org una petición para detener esta destrucción. Change.org es una moderna herramienta de lucha social en donde se pueden crear solicitudes sobre diferentes temas para que sean firmadas vía internet. En esta petición se insta a la Bolsa de Comercio de Rosario a que asuma la misma "actitud ejemplar" que tuvo en 1930 cuando se opuso, junto al Diario La Capital y al entonces intendente de la ciudad, a la demolición de la llamada torre Guido, diseñada por el arquitecto Angel Guido (uno de los creadores del Monumento a la Bandera). Esta estructura de 80 metros, que mezclaba un estilo fusión entre las herencias indígenas y española, se levantaba sobre el Palacio de Correos frente a la plaza 25 de Mayo, pero por presiones de la Iglesia Católica (que no quería que la torre le hiciera sombra a la Catedral) el gobierno nacional dio la orden de destruirla. Y así se hizo en 1933.

Desde ya que es positivo el anuncio de la Bolsa de invertir en la construcción de un nuevo edificio, pero no se entiende por qué tiene que hacerse a costa del patrimonio histórico de la ciudad. Con espíritu creativo se podrían explorar distintas alternativas para conservar y refuncionalizar este histórico inmueble del arquitecto inglés Lauriston Conder.

Es sólo una cuestión de voluntad.

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