Escenario
Sábado 27 de Agosto de 2016

Patricia Sosa: "Hay que ponerse la camiseta por este planeta y este país"

La misma que llega hoy, a las 21, a City Center (bulevar Oroño y avenida Circunvalación) para presentar "Señales".

Para ella no es ninguna mochila pesada ser Patricia Sosa. "No, qué mochila, para nada, es lindo ser Patricia Sosa. No soy fóbica en absoluto, me gusta ir al supermercado, me gusta pararme con los pibes que limpian vidrios, no tengo ningún tipo de rollo, es más, me molesta la gente que tiene rollos".

Así es la que fue la voz de La Torre y antes de Nomady Soul, esa mujer que con su voz poderosa arrasa, la que es capaz de cantar casi tres horas en un show sin perder una pizca de afinación, intensidad y sentimiento. La misma que llega hoy, a las 21, a City Center (bulevar Oroño y avenida Circunvalación) para presentar "Señales". Y que es capaz de llevar el nombre de Patricia Sosa para decir con peso específico cosas como estas: "Se perdió el valor de la palabra"; "hay que tomar partido" o bien "hay que ponerse la camiseta por este planeta, por este país".

—"La vida te da señales, a veces al oído y a veces a los gritos" cantás en "Bendigo". ¿Cuáles son las que te llegan al oído y cuáles a los gritos?

—Al oído me llegan todo el tiempo porque soy muy perceptiva, me encanta leer el subtexto y detenerme a ver lo que unos ojos me dicen y no lo que me quieren decir. Me gusta más ver en la profundidad, pero yo porque soy muy lenta para vivir y voy muy despacio y puedo ocuparme. Las señales aparecen así, cuando te das cuenta que alguien sin hablar te necesita o si cuando alguien no llama puede ser que esté ofendido o esté en peligro, me fijo mucho en esas cosas. A los gritos, la vida está dando señales a los gritos por este planeta y hay que tomar partido, hay que ponerse la camiseta por este planeta, por este país, por la violencia tan grande desatada en todo el mundo, explota en los rincones y decís ¿qué pasa acá? Dan señales a los gritos, algo malo habremos hecho.

—En "Señales" hay temas con fuerte mensaje social, sobre todo en "Como el agua al cuello", con su letra "no es poesía, es urgente".

—Esa letra no es mía, es de Facundo Espinosa, el actor ("Son de Fierro", "Los Roldán", "Son amores") y la música es de mi pianista, Mariano Mere. Facundo me dijo que lo compuso hace 20 años cuando tenía 16, y y le dije «no lo puedo creer». Porque lo que dice es tan atemporal como si fuera "La marcha de la bronca" o "Cambalache", ¿viste? Porque la podés cantar siempre y me senté absolutamente identificada: "No es poesía, es urgente". Hay que hacerlo ya, esa es otra de las señales que tenemos a los gritos.

—El disco está atravesado por letras mucho más fuertes aún, y el caso es con "Ni una menos".

—Mirá, este disco a mí me toma en el aquí y ahora, a veces me pongo muy novelera y me pongo de protagonista de historias que no viví y todas estas cosas, viste, pero yo me di cuenta que iba escribiendo e iba reflejando mis sentimientos de aquí y ahora. Con este tema me pasó que yo participé de las marchas de «Ni una menos» y me pongo siempre la camiseta por esto. Pero también me di cuenta que hay que tirarle otro mensaje a la víctima, hay que decirle que tiene que poner el punto final, más allá de ampararse en una ley y de hacer una denuncia. Tiene que rajar del lugar de conflicto, porque a veces uno piensa que no tiene en dónde caerse muerta, o no tienen trabajo, y qué hace con los hijos o que tiene miedo, bueno, no importa, es preferible estar abajo de un puente que estar al lado de un violento, siempre habrá alguien que te va a dar una mano, siempre.

—¿No sentís que en los tiempos que corren es cada vez más necesario que los artistas levanten banderas de lucha?

   —Yo te puedo hablar de mí, hay veces que lo necesito, no todo el tiempo, pero además como sé que soy una persona creíble, tengo responsabilidad de la palabra. La gente me demuestra con su amor todos los días que a mí me creen, y yo no soy una loquita compositora de la música, sino que soy una mujer que me costó llegar a cierto lugar, siempre me comprometí con muchas causas y la palabra para mí es importantísima. Y se ha perdido tanto el valor de la palabra. La Biblia dice «primero fue el verbo», mirá si es importante el valor de la palabra, hay que tener mucho cuidado de lo que uno dice.

   —Y el ejemplo más contundente es Gustavo Cordera, que hace poco dijo algo gravísimo y generó un escándalo.

    —Y bueno, pero partís de una persona absolutamente irresponsable con su palabra, desagradable, que tiene el carnet del loquito rockero que te da impunidad para decir lo que quieras. No se da cuenta que estamos viejos, todos tenemos de 50 para arriba, somos una generación de gente que estamos grandes y tenemos la responsabilidad de los pibes. A mí me dieron náuseas esas declaraciones.

   —En nombre de una supuesta libertad creativa algunos creen que pueden decir cualquier cosa o cantar cualquier cosa. ¿Qué opinión te merece esa actitud?

   —Lo que pasa que el artista refleja lo que es en la vida, cuando uno dice "es una porquería" es porque lo está sintiendo, sino yo ni me atrevo a agarrar ni una lapicera ni una computadora para escribir "una porquería", para escribir algo que insulte, que dañe, no se me ocurriría. Yo sé que hay muchos artistas que no creen que tienen esa responsabilidad y por ahí no la tienen, pero yo sí la tengo, yo desde lo humano la tengo. A mí me siguen muchos chicos jóvenes y yo a sus madres les digo: "Estén tranquilas que yo soy su ídola, porque nunca voy a hacer nada que les haga daño".

   —¿Qué fue lo que te hizo un clic en tu vida?   

 —Yo siempre fui así, no creo que haya cambiado demasiado, sigo siendo la misma rockera de siempre, simplemente que cuando uno va creciendo va teniendo otra responsabilidad y otra visión de la vida, antes los grandes te cuidaban a vos y ahora vos tenés que cuidar a los chicos, y antes tus papás te cuidaban a vos y ahora vos tenés que cuidar a tus papás, es así.

   —¿Cómo te llevás con el paso del tiempo? ¿Se puede ser rockera toda la vida?

   —Toda la vida, por supuesto, claro que sí, lo que es feo, me parece, es no envejecer con dignidad. Porque el tiempo lo único de malo que tiene es que degrada la materia, el resto es todo a favor, es experiencia, es vida, son anécdotas, son amigos, son lazos de amor, es lo que uno siembra. A mí no me asustan ni las arrugas ni la flacidez, simplemente poque yo soy audio, no modelo.

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