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Sábado 06 de Diciembre de 2008

Pasantías educativas: nueva ley para corregir distorsiones

Con el voto unánime de todos los senadores, la Cámara alta de la Nación sancionó la semana pasada una nueva ley de pasantías educativas. Las universidades públicas rosarinas, que cuentan con 500 pasantes, ven positiva la nueva norma porque apunta a corregir vacíos legales de la vigente.

Con el voto unánime de todos los senadores, la Cámara alta de la Nación sancionó la semana pasada una nueva ley de pasantías educativas. La medida, que alcanza a estudiantes mayores de 18 años de educación superior, media de adultos y de formación profesional, propone una baja en la carga horaria, salario no inferior al básico y la supervisión de un "docente guía". Las universidades públicas rosarinas, que cuentan con 500 pasantes, ven positiva la nueva norma porque apunta a corregir vacíos legales de la vigente.

"Tenemos mucha satisfacción porque con esta ley se da un paso importante en un momento de incertidumbre en el mercado laboral", comenta a La Capital la senadora entrerriana Blanca Osuna, autora del proyecto junto al diputado y abogado laboralista Héctor Recalde. La norma deroga la discutida ley 25.165 y apunta a dar respuesta a "los fallos de la Justicia laboral en relación con las denuncias hechas por estudiantes, muchos condenando a empresas de comidas rápidas y de telecomunicaciones muy conocidas, y también al propio Estado".

La flamante norma —que aún espera su promulgación para entrar en vigencia— busca, según Osuna, recuperar el carácter formativo de las pasantías y "corregir las transgresiones que sufrió este sistema", además de avanzar en la defensa del trabajo registrado. Por eso, la senadora subraya la baja en la duración de las pasantías, que de 4 años pasa a un máximo de un año y medio, además de hacer eje en la pertinencia del convenio con la carrera de los estudiantes. "Tiene que quedar muy en claro que la pasantía es una práctica educativa, no una práctica laboral a medias", afirma Osuna.

Además incorpora la figura del "docente guía" por parte de la institución educativa, que junto con el tutor que designe la empresa deberán elaborar un plan de trabajo "para alcanzar los objetivos pedagógicos" del estudiante. Sobre la asignación estímulo, deberá calcularse sobre el básico del convenio colectivo y proporcional a la carga horaria de la pasantía, de hasta 20 horas semanales.

Visto bueno. Las dos universidades públicas rosarinas manifestaron su acuerdo con el espíritu y las definiciones de la flamante ley de pasantías, aunque señalaron que el principal desafío será lograr que las empresas entiendan el beneficio de estas medidas. "Académicamente veo como positiva esta ley, pero me parece que el tema será convencer a las empresas de que esto es lo que sirve para el alumno y para su futuro profesional", expresa Alejandro Belinsky, secretario de Asuntos Estudiantiles de la Regional Rosario de la Tecnológica (UTN).

Aproximadamente 200 alumnos de la UTN local revisten en calidad de pasantes en empresas públicas y privadas. La Municipalidad de Rosario, el Ministerio de Salud provincial, General Motors y Laboratorio Litoral son algunos de los organismos en los que los futuros ingenieros, sobre todo del ciclo superior, realizan sus prácticas preprofesionales.

Uno de los puntos que rescata Belinsky de la nueva ley es que deja en claro temas como los beneficios sociales y el seguro de los pasantes. Sobre la posibilidad de la vigente normativa que permite que las pasantías se extiendan hasta cuatro años, entiende positivo que se limite ese período hasta un año —con posibilidad de renovación por seis meses— porque "muchas veces esa larga duración hace que los chicos se piensen como empleados de la empresa, y por eso piden que se los efectivice".

Desde la Universidad Nacional de Rosario también celebraron la sanción del proyecto de Osuna y Recalde. Gustavo Heredia, coordinador del Centro Universitario de Pasantías (CUP) de la UNR, indicó que están analizando lo resuelto junto con la asesoría jurídica de la Universidad, aunque anticipó que "contiene una serie de especificaciones muy beneficiosas"; y resaltó, en coincidencia con la UTN, que "el desafío mayor estará en la implementación".

"La vigente es una normativa de los años 90, que estaba en función de una sistema económico con una presencia hegemónica del mercado, y un Estado casi expectante que regulaba y controlaba poco", explica Heredia. A noviembre pasado, la UNR contaba con 335 pasantes activos, en tareas que realizan en dependencias públicas y en 49 empresas de distintos rubros. En estas últimas se concentran poco más de la mitad de los pasantes.

En cuanto a las carreras de procedencia, los futuros contadores (52 estudiantes) y abogados (41) son los que más pedidos reciben de pasantías, seguidos por los alumnos de comunicación social (38) y los de medicina (23). Los de ingeniería, en sus distintas áreas, también suman muchos universitarios realizando tareas laborales bajo este régimen.

Irregularidades. A mediados de abril pasado el rector de la UNR, Darío Maiorana, anunció una revisión de estas prácticas, a raíz de un conflicto desatado entre pasantes que desempeñaban tareas en el Jardín de los Niños municipal. Al respecto, Heredia sostuvo que en los últimos meses el Centro Universitario de Pasantías comenzó a centralizar y sistematizar los convenios para corregir algunos "vicios del sistema", porque muchas veces con el afán de tener pasantías con organismos del Estado, "las facultades flexibilizaban cada vez más las condiciones laborales".

Desde el CUP apuntan que a raíz de estos hechos, se procedió a suspender varios convenios, y desde principios de septiembre los nuevos acuerdos son con otro control y supervisión. "El de pasantías es un sistema complejo que involucra a las universidades, pero para que funcione requiere también de empresas, un mercado laboral y órganos de control serios para que no se desvirtúe la parte formativa de la práctica", concluye Heredia.

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