Ovación
Jueves 13 de Octubre de 2016

Pasa el trapo o se lo pasan

Ante todo, Bauza se merece todo el respeto del mundo. Sinceramente no dan ganas de que le vaya mal como técnico de la selección argentina.

Lo único que no está permitido en el contenido de estas líneas es traspapelar el sentido de la reflexión. Aunque resulte engorroso no dejarse arrastrar por el facilismo de ocasión y pegarle a alguien tan querible que hoy besa la lona. Edgardo Bauza es un buen tipo. Los surcos que hoy atraviesan su rostro están tallados de buena madera. Es más, tal vez sea mejor persona que entrenador. Por eso, ante todo, se merece todo el respeto del mundo. Sinceramente no dan ganas de que le vaya mal como técnico de la selección argentina. Porque está en el umbral soñado, en el lugar que se ilusionó cuando arrancó como técnico en las inferiores de Central. Pero también se impone decir que está desperdiciando ese sitial de privilegio al que llegó sin ser la prioridad. El Patón sabe que lo eligieron por descarte, que nunca fue la alternativa más cierta para convertirse en el reemplazante más calificado para sentarse en el banco que eyectó a Gerardo Martino. Y eso inevitablemente lo coloca en una posición de fragilidad frente a este plantel de perdedores de finales y de futbolistas consagrados en los equipos europeos en los que juegan. El DT está pagando los platos rotos de una situación que lo tiene atado de pies y manos. Que si no la cambia ya, la onda expansiva de lo mal que juega el equipo se lo llevará puesto. Los partidos contra Brasil en Belo Horizonte y Colombia en San Juan pondrán bajo escrutinio el ciclo de Bauza. Porque si el Patón no pasa el trapo en la formación del equipo para encarar la doble fecha eliminatoria de noviembre, se lo terminarán pasando a él. Sólo un par de buenos resultados impedirá que no se lo degluta la coyuntura. Hasta ahora su grado de intervencionismo lo único que hizo fue empeorar lo que más o menos funcionaba bien en el proceso del Tata. Bauza recibió a la selección en puestos de clasificación al Mundial 2018 y luego de cuatro partidos lo condujo a la zona de repechaje. Le llegó la hora de demostrar que el puesto que ocupa no le queda como ropa holgada. Ojalá que en un mes se transforme en tan buen técnico como tipo.

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