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Domingo 08 de Febrero de 2009

Paren con tantos milagros

De "milagro" se inunda Santa Fe y sólo mueren 23. De "milagro" vuelca un ómnibus y sólo mueren cuatro. De "milagro" hay un choque en cadena por el humo en la autopista y sólo mueren seis. De "milagro" un nene toba que anda pidiendo por la peatonal toca una caja de la EPE y sólo termina quemado. De "milagro" llueven 88 milímetros con viento y mueren ocho. De "milagro" una casa se desploma como un castillo de naipes por una obra lindera y sus habitantes no estaban adentro.

De "milagro" se inunda Santa Fe y sólo mueren 23. De "milagro" vuelca un ómnibus y sólo mueren cuatro. De "milagro" hay un choque en cadena por el humo en la autopista y sólo mueren seis. De "milagro" un nene toba que anda pidiendo por la peatonal toca una caja de la EPE y sólo termina quemado. De "milagro" llueven 88 milímetros con viento y mueren ocho. De "milagro" una casa se desploma como un castillo de naipes por una obra lindera y sus habitantes no estaban adentro.

¿Saben qué? No quiero más de esos "milagros", porque para los que se murieron, para los que seguiremos muriendo, para los que quedan vivos pero destrozados por esas muertes, para los que sobreviven surcados por cicatrices en el cuerpo y en el alma, para los que perdieron todo, para  ellos, esos no son milagros.

Claro, cuando uno recuerda que las villas miseria de la ciudad están surcadas por manojos de cables enganchados de la peor manera para tener luz, es casi lógico creer en los milagros si no se muere gente electrocutada como moscas todos los días (a propósito, ¿no sería mejor regularizar las instalaciones y no cobrar ese servicio sin más?).

Y si los responsables de las obras en construcción hacen malos cálculos, o compran madera verde para los encofrados, o no respetan las mínimas normas de seguridad, seguramente es un milagro que sólo se hayan muerto diez albañiles en Rosario el año pasado.

¿Sigo? No, ¿no?, mejor no, que ya lo estoy deprimiendo. Pero la lista, cualquiera lo sabe, sería muuucho, pero muuucho más larga. Y lo peor es que todos nos rasgamos las vestiduras. Porque el que hace las cosas mal, siempre, es el otro. Uno no...

¿Quieren que les diga? Acá lo que aparece como un milagro es sencillamente que algo no se haga taaan mal, con taaanta impunidad, como para causarle la muerte a otros.

Y uno, mal que le pese criado bajo algún tipo de catecismo, esperaría más de los milagros. No sé, al menos una aparición, un mensaje profético, la multiplicación de los panes, la resurrección de los muertos, que el mundo fuera más justo, que el castigo cayera sobre los malos, que los niños no se murieran, que el cáncer se retirara, que la piedad (¿amiga espiritual de los milagros?) fuera un sentimiento un poco más popular.

Cada quien sabrá qué milagros desearía se le cumplieran. Pero, en lo que me toca, prefiero menos milagros. A lo mejor con que se hagan mejor las cosas no sean tan necesarios. O, si lo son, que traigan otros frutos. Preferentemente, maná.

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