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Martes 19 de Junio de 2012

Paradojas de la brevedad

Un mismo hecho, un mismo cuerpo de pruebas, un mismo relato acusatorio. Y una paradoja: una persona que termina condenada a 14 años de prisión porque lo acepta en juicio abreviado y otra que va al juicio oral...

Un mismo hecho, un mismo cuerpo de pruebas, un mismo relato acusatorio. Y una paradoja: una persona que termina condenada a 14 años de prisión porque lo acepta en juicio abreviado y otra que va al juicio oral y es absuelta porque, se dice en la audiencia, las pruebas no son convincentes. Sin embargo esa evidencia alcanzó para mandar al otro a prisión.

Un informe del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) sobre los procesos federales de entre 2002 y 2009 indica que cada vez hay menos juicios orales y no porque haya menos causas por delitos sino porque la mitad de los casos termina en juicios abreviados. En ellos los acusados se confiesan culpables, en acuerdo con el fiscal, para obtener una condena reducida.

Los juicios abreviados aseguran mayor rapidez y más sentencias. Pero el control de las partes sobre la prueba queda ausente. Si un acusado lleva largo tiempo con prisión preventiva, como no es inusual, sin una fecha certera de juicio oral, no es impensable que pueda tentarse con un arreglo. Eso envuelve al proceso con un halo extorsivo. Piensa el imputado: "Confieso el delito, no importan las pruebas, para salir lo más pronto posible". Eso implica una clara tensión de sus garantías.

Alguien es culpable de un delito solo si es condenado. Nahuel Santamaría no es culpable del homicidio del conductor Claudio Frutos porque las pruebas fueron insuficientes. Una falla sería, precisamente, que en esas condiciones reciba sanción. Pero es curioso que con los mismos elementos que surgieron de la investigación por el mismo hecho Rodrigo Olguín tiene condena. Todo porque él lo aceptó. Al revés de Nahuel, es cierto, hubo un reconocimiento contra Rodrigo. ¿Habría alcanzado esa diferencia para condenarlo? Da la impresión que si hubiera decidido esperar junto a su vecino Nahuel el juicio oral hoy estaría en su casa.

Los abreviados significan menos esfuerzo judicial, mayor celeridad, menos exposición de los juzgadores y mayor eficacia condenatoria de los tribunales. ¿Significarán mejor justicia?

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