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Lunes 02 de Junio de 2014

¿Para una sí, para otro no?

La semana pasada se conoció públicamente que la directora de la Escuela Secundaria Nº 649 había sido separada de su cargo, le iniciaron un sumario administrativo y su escuela intervenida por varios "desmanejos administrativos"...

La semana pasada se conoció públicamente que la directora de la Escuela Secundaria Nº 649 había sido separada de su cargo, le iniciaron un sumario administrativo y su escuela intervenida por varios "desmanejos administrativos", como cargar horas de más y, entre otras cosas (según dijo la directora regional de Educación, Marta Díaz) por haber tomado para reemplazos a "profesores sin título habilitante". Todos calificados como hechos graves por la propia funcionaria.

Lo llamativo aquí es que la comunidad educativa salió en clara defensa de la directiva. No fue casual: estudiantes, vecinos, profesores y padres destacaron emotivamente el compromiso pedagógico y social de esa educadora para con los chicos. A tal punto que logró que más jóvenes volvieran a la escuela y se involucraran en diferentes proyectos que van desde teatro hasta tareas de voluntariado.

Cualquiera que trabaje en educación sabe que ganarse el prestigio entre los compañeros es sustancial, pero más entre los propios alumnos. Es un paso clave para sumar confianza y pertenencia.

No alcanzó que un personal no docente de ese secundario reconociera que había sido suyo el error de cargar en el sistema informático horas de más, que por otra parte se ofreció a devolver, para que de esa manera se desvinculara a la directora de cualquier responsabilidad. "Por error u omisión es responsable", opinó taxativamente Díaz sobre la directora, y sin escuchar las razones de esta comunidad que pide que se indague qué ocurrió, pero con la directora al frente de la escuela. Está muy bien que el Estado investigue, cuide la administración pública y de los colegios que tiene a su cargo, porque los financia o bien autoriza. No está mal entonces saber con qué parámetro el Ministerio de Educación provincial mide, decide y define sus sanciones cuando se denuncia discriminación por afiliarse a un gremio, no pago de salarios en blanco, personal que dicta clases sin título docente (ni se habla de habilitantes), despidos sin causa (que nunca lo son), entre otros de los muchos males ahora conocidos por lo ocurrido en el Instituto TEC, pero que caracterizan a la educación privada del nivel superior.

Y si bien el régimen de las gestiones públicas y privadas es diferente, hay un Estado que autoriza su funcionamiento y en cierta forma opera como garante de la calidad educativa que debe brindarse y de la seguridad social de sus trabajadores de la educación. Hasta donde se conoce, el dueño-director reemplazante Julio De Hoop siguió al frente de la institución muy a pesar de todas las denuncias. Peor aún: amenazando con "cepillar a los cabecitas negras" que lo cuestionan.

¿No es por lo menos arbitrario cómo se controla en uno y otro caso?

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