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Domingo 08 de Enero de 2017

Para siempre

Ha muerto John Berger. Es creíble —tenía 90 años—, pero no es cierto. John Berger vivirá para siempre. Ese tipo de sensibilidad no se pierde nunca una vez derramada sobre cada uno de sus lectores, como esos rastros que deja a su paso un maestro que no hace nada especial, más que ser como él era.

"Lectores" no es la palabra adecuada: éramos sus acompañantes en el camino, sabíamos que no se avergonzaba de nosotros, que nos comprendía, que compartía y alivianaba —en la medida de lo posible— nuestras angustias y suplicios tanto como nuestra inagotable necesidad de consuelo.

Le gustaba el arte, como a nosotros nos puede gustar otra vocación, en la cual a veces vislumbramos la desdicha, lo inesperado o bien un esplendor. John Berger se aproximaba a las obras de arte como un niño muy grande, de muchísimos años, a quien la curiosidad —rasgo esencial— parecía escoltarlo como los ángeles lo hacen con quien no sabe que ha sido elegido para dar un mensaje.

Inútil intentar ubicarlo dentro de alguna corriente de crítica estética, o de estilo literario, o de experiencia política. No. Porque él era como era, el mundo pudo sostenerse todavía sobre el pedestal de la belleza y la compasión. Contra eso —piedad y belleza— todas las voluntades de poder se hunden en su estercolero. Bastaba una sola frase suya para hacernos mejor personas en este mundo y en estas condiciones de vida, y ahora no considero pertinente ponerse a analizar sus ideas y argumentaciones. Eso es un entretenimiento necrológico y obligado del cual han vivido generaciones de articulistas —no soy ajeno al oficio— y el único homenaje válido en este momento es decidir, contra toda prueba en contrario, que él sigue vivo aquí —y no sólo en sus libros—.

Conozco una chica, por entonces jovencita, que alguna vez lo entrevistó y a quien Berger trató de igual a igual, como corresponde entre prójimos y mucho más si uno de ellos es el anfitrión. No es lo habitual en un medio que alimenta narcisismos en vías de desarrollo, o bien ya hiperdesarrollados del todo. Otra escritora, Fernanda Juárez, ha escrito que, aunque Berger tenía la edad de su abuelo, lo sentía como a un novio que vivía lejos y que decía todo lo que era preciso decir sobre el mundo: "Podíamos ver el mundo a través de sus ojos".

Quizás haya que ser un poco madre reciente —o un campesino manso— para entender el mensaje de Berger, porque la violencia y la iniquidad, y justamente porque él sabía que eran altamente nocivas, eran ajenas a su espíritu aunque no a sus preocupaciones y desasosiegos. Era un hombre de amor —no un enamorado de sí mismo o de su obra, no primordialmente—. Escribió alguna vez que había una imagen que lo hacía sentir reconciliado con la muerte inevitable, la de un lugar —una tumba— donde sus huesos y los de su amada pudieran yacer juntos para siempre, "en confuso desorden", es decir en proximidad. Dado que en los huesos hay fosfato de calcio, cuánta paz es posible si podemos imaginar que dos cuerpos fosforescerán para siempre en un mismo lugar. Me parece un pensamiento luminoso. ¿Cómo no adeudarle a John Berger la sensación de esperanza, esa luz sobrenatural?

Christian Ferrer

Ensayista y sociólogo

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El 24 de marzo y el 2 de Abril también se trasladan

El decreto de necesidad y urgencia número 52/2017, publicado ayer en el Boletín Oficial, establece un "nuevo régimen" para los feriados nacionales y días no laborables, atendiendo a "políticas públicas" relacionadas con la "educación, el fomento de la actividad productiva y el desarrollo del turismo". Como novedades principales, elimina los llamados feriados puente y establece que los que caigan en martes y miércoles serán trasladados al lunes anterior, y los que coincidan con los jueves y viernes al lunes siguiente. Sólo quedan como fechas inamovibles el 1º de Enero, lunes y martes de Carnaval, Viernes Santo, 1º de Mayo, 25 de Mayo, 9 de Julio, 8 de Diciembre y 25 de Diciembre. La resolución implica que perderán su carácter de inamovibles, además del 20 de Junio, las fechas del 24 de Marzo, Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, y el 2 de Abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Esas dos modificaciones tampoco cayeron bien entre, por ejemplo, los organismos de derechos humanos y ex combatientes de Malvinas. "La decisión del presidente de eliminar por decreto los feriados puente y, de un mismo plumazo, correr la fecha en que el pueblo argentino condena el genocidio de la última dictadura es otro ladrillo en la pared de la impunidad que pretenden reconstruir lentamente Mauricio Macri y su equipo de Ceos", afirmó un comunicado de la delegación local de HIjos. "Este es un gobierno que necesita del silencio y el olvido", señaló la organización, por lo que dijo "no extrañarse" ante "el desprecio con que toma una fecha como el 24 de Marzo u otras históricas como el 20 de Junio". Los veteranos de guerra no se quedaron atrás. "Esto es un gran retroceso para una conquista ganada", sentenció el presidente de la Confederación de Combatientes de Malvinas, el santafesino Rubén Rada, quien confesó que "algo" semejante "ya se sospechaba". El dirigente prometió que representantes de las 23 provincias fijarán una postura común ante el 2 de Abril, ahora trasladable.