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Sábado 08 de Septiembre de 2012

¿Para qué sirve la tarea en el hogar?

¿Por qué los maestros dan tarea para el hogar? Por supuesto, no para arruinarles la tarde y las vacaciones a los alumnos y sus familias. La escuela sostiene que la tarea para el hogar es un instrumento necesario para consolidar los aprendizajes y salvar desventajas, especialmente para los alumnos menos dotados, porque compromete a los niños y los obliga a ejercitarse en los puntos en los que tienen más dificultades y déficit. De modo que se supone que los deberes pueden reequilibrar las brechas escolares entre los mejores alumnos y los peores. Lo cual es falso.

Si imaginamos el seguimiento de dos alumnos, uno entre los mejores y uno entre los peores, cuando llegan a su casa, vamos a tener dos escenarios completamente diferentes. Por una parte padres interesados y preocupados, dispuestos a ayudar al hijo con textos, enciclopedias, amigos especialistas a quienes consultan por teléfono, por internet. El chico hará bien sus deberes y la experiencia será positiva para él. Por otra, padres ignorantes, que a menudo saben menos que sus hijos, y que por consiguiente no pueden ayudarlos. Suelen estar pocos motivados para despertar el compromiso en sus hijos. En sus casas no hay libros, a menudo ni siquiera hay una mesa libre donde trabajar.

Estos alumnos por lo general no hacen los deberes, y si lo intentan les salen mal. Al día siguiente, cuando vuelven a la escuela, las diferencias entre un niño y otro han aumentado en lugar de disminuir. La segunda razón del carácter inútil y perjudicial de la tarea para el hogar es que les quita a los niños su tiempo libre, les impide una experiencia autónoma, de socialización y de juego con sus coetáneos.

La escuela debiera ser el lugar de elaboración cultural a partir de las experiencias de cada uno, pero en la actualidad los niños no viven experiencias propias. Tienen la tarde ocupada con los deberes, los cursos privados y la televisión. A la escuela le falta material para un trabajo significativo. De manera que le corresponde poner a los niños en condiciones de aportar experiencias propias, de juego, de exploración, de descubrimiento. Por otra parte, ¿qué era el "texto libre" de Freinet? Era invitar a los alumnos a llevar a la escuela testimonios de algo importante que les hubiera sucedido durante la tarde. Pero tenía que ser importante y libre, esto es, optativo. Casi un premio. Porque trabajarían juntos sobre los textos llevados a clase para hacerlos entrar en el diario escolar. Fuera de la escuela los niños debieran ante todo jugar, y en segundo lugar explorar el mundo, leer un libro, dibujar, llevar un diario. Pero no por obligación, sino por placer. Así, podrían preparar los materiales para llevar a la escuela desde fuera de ella; de lo contrario, la escuela seguirá basada en los libros de texto, y eso no funciona, no les gusta a los alumnos y enferma a los maestros.

De manera que nada de deberes, sino muchas experiencias posibles y mucho deseo por parte de los maestros de conocer las vidas de sus alumnos.

Francesco Tonucci, del libro "Apuntes sobre educación", Editorial Losada.

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