Edición Impresa
Sábado 22 de Mayo de 2010

Para pensar la historia

"El 25 de Mayo de 1810 es una fecha del inicio de algo, la patria, el país o la Argentina, que fue elegida durante el siglo XIX", dice el doctor en historia y docente de la UNR, Darío Barriera. Recuerda que en los inicios del siglo XX no estaba muy claro cuándo se festejaría el centenario ni de qué. "1810 era una posibilidad, otra era 1816, que a muchos parecía más adecuada". También agrega que recién desde 1938, el 25 de Mayo es feriado y se festeja en las escuelas.

Advierte que es un festejo al que "se suma la ceremonia religiosa del Te Deum, lo que confirma el peso que tiene en la continuidad política la Iglesia, pieza clave de la Monarquía hispánica".

Y describe que la versión liberal de la historia instalada por Mitre "se enlazó y se desarrolló con el proyecto de país que planteó la generación de 1880, y que integró a la reciente República Argentina como agroexportadora en el capitalismo mundial, excluyendo a millones de habitantes del territorio. Mientras se planteaban políticas inclusivas a través de la educación, por ejemplo, se eliminaba físicamente a quienes entorpecían la expansión de la frontera agraria y no representaban un valor porque no se adaptaban a lo que este proyecto necesitaba como fuerza de trabajo, es decir los pueblos originarios".

Por eso opina que "conmemorar y pensar 1810 es útil en muchas direcciones: es legítimo ponernos a pensar qué pasó ese año, contraponerlo con lo que pasó durante los años posteriores o sencillamente para hacer el ejercicio de buscar fechas alternativas al nacimiento de distintas cosas que nos identifiquen. La marcha de los pueblos originarios pone de manifiesto que no existe una sola Argentina y que aquella ruptura no significó ninguna mejora para quienes ocupaban estas tierras inmemorialmente. En toda América sucedió lo mismo".

Y alerta: "De cualquier modo, para quedar afuera de un proyecto de país no hace falta ser indígena: el diseño de la distribución de la riqueza, en cualquier período y en cualquier lugar, no excluye gente por la variable étnica, sino —y sobre todo— por la posición que los que proponen el modelo necesitan que las mayorías asuman en el proceso de concentración de recursos materiales y simbólicos".

Comentarios