Central
Miércoles 02 de Noviembre de 2016

Para Lo Celso, hoy puede ser un gran día

Ausente en la final del año pasado y en el último clásico, el talentoso juvenil canalla se juega una ficha importante para mantener vivo el sueño de irse del club siendo campeón.

Un puñado de días faltan para que Giovani Lo Celso deje Arroyito y se instale en Francia para defender los colores de Paris Saint Germain. Por eso el de hoy puede ser “el” partido para el enganche canalla. Argumentos le sobran para sentir que la historia que se escribirá esta noche en el Kempes deberá ser escrita a partir de su talento. Porque ese anhelo de “ser campeón” al que hizo referencia en más de una oportunidad cuando era consultado sobre el escaso tiempo que le quedaba vistiendo la casaca canalla aún está latente. El espera dar lo mejor. Sus compañeros saben que cuando él responde futbolísticamente los caminos se allanan. Coudet, con cierta lógica, confía en que pueda ser la manija del equipo. ¿Para el pibe de 20 años qué significan los 90 minutos de hoy? Muchísimo, por no decir todo. Viene de perderse nada menos que el clásico y quizá no muchos lo recuerdan, pero aquella final ante Boca del año pasado tampoco pudo jugarla por haber sido expulsado en la semi ante Racing.

   “Apuntamos a la Copa Argentina porque te podés coronar en diciembre”, fue el razonamiento de Lo Celso en el diálogo con Ovación al día siguiente del triunfo contra Patronato (3ª fecha del torneo local), cuando le tocó ingresar en el complemento, y a dos días del encuentro frente a Deportivo Morón, por los octavos de final de la Copa Argentina. Ahí el enganche ya tenía muy en claro por dónde pasaría el gran desafío canalla. A esa altura nadie imaginaba que el Canalla iba a quedar rápidamente lejos de la punta y que debía apuntar todos los cañones a la Copa Argentina, pero Gio lo decía por algo en especial: era el único torneo capaz de permitirle cumplir su sueño de coronación. Todavía está a tiempo.

   A esa altura el juvenil hablaba de lo especial y raro que era cada partido porque sabe que se trata de sus últimos encuentros en Central. Cada semana que pasa su partida está más cerca. Cada cotejo, en especial, por Copa Argentina es un desafío en sí mismo.

   El sábado no estuvo contra Huracán. Coudet entendió que debía guardar jugadores y Lo Celso fue uno de ellos. Es que el DT optó por no correr el mínimo riesgo. No quiso desgastarlo desde lo físico y mucho menos exponerlo a alguna lesión traicionera. Y eso que venía de descansar en la fecha anterior. Que no fue una fecha más. Fue nada más ni menos que en el clásico. El otro enorme partido que Gio se perdió. Repasar las imágenes de lo sucedido en cancha de Quilmes, cuando vio la roja que lo sacó del clásico, ante Estudiantes, es la muestra más elocuente de lo que sufre perderse partidos de este tenor.

   Y yendo un poco más atrás en el tiempo aparece ese mal recuerdo para el hábil volante en lo que a ausencias se refiere. Es que todavía debe maldecir ese agarrón casi sin sentido, cuando ya estaba amonestado, sobre Washington Camacho (hoy su compañero y prácticamente reemplazante natural en Central), en la semifinal de la pasada edición, en Salta ante Racing. Fue la roja que lo dejó afuera de la final con Boca en el Kempes (su reemplazante fue Franco Cervi).

   Sus condiciones son uno de los sustentos más importantes a partir de los cuales Central pueda encontrar su mejor versión futbolística. Sin aquella final contra Boca ni el clásico de hace un par de semanas ante Newell’s sobre sus espaldas, este choque eliminatorio contra el equipo del Mellizo Guillermo es el desafío de mayor cuerpo en su corta carrera.

   Lo Celso no tiene por qué cargarse de responsabilidades ni sentirse frustrado si su partida a Francia se da sin un título bajo el brazo. Pero es lo que siente y la forma en que lo vive. Porque hasta puede haber una mínima luz de esperanza que ilumine la levantada canalla en el torneo, pero aun sucediendo, Gio ya no estará más en Arroyito para sentirse parte. Distinta es la situación con esta historia copera. En ella tendrá la chance de que su cuerpo diga presente, pero fundamentalmente que su fútbol colabore para mantener viva una ilusión. Su ilusión. Para Lo Celso, hoy puede ser un gran día.

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