Educación
Sábado 12 de Noviembre de 2016

Para cumplir con la educación sexual integral

"Tenemos que exigir que las políticas se cumplan, que el programa de Educación Sexual Integral (ESI) se aplique, porque es una ley".

"Tenemos que exigir que las políticas se cumplan, que el programa de Educación Sexual Integral (ESI) se aplique, porque es una ley". El llamado de atención lo hace la decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Graciela Morgade, también una especialista en temas de educación y género. A diez años de la aprobación de esta norma, asegura que ha ganado legitimidad social, pero también que hay que seguir de cerca su implementación. Morgade estará en Rosario el martes próximo, para presentar los dos primeros libros de una colección de ESI que dirige.

La educadora participó en el interior de los debates que concluyeron en la aprobación de los lineamientos de trabajo para la educación sexual integral —más nombrada por la sigla ESI— que llegaron a las escuelas. Concibe a la ESI como "un gran desafío de construcción colectiva" donde las universidades, el magisterio, los movimientos sociosexuales, todos tienen algo para aportar y sostener. También reconoce que "si no hay una decisión política del gobierno nacional y de cada jurisdicción en mantener el programa esos esfuerzos que se hagan caerán en saco roto".

El martes que viene, a las 19, Morgade presentará en la librería de Sarmiento 829, los dos primeros libros de la colección La Lupa de la ESI, de Homo Sapiens Ediciones: "La educación sexual integral con perspectiva de género" y "Educación para la salud y género. Escenas del currículum en acción". Antes de esa presentación conversó con La Capital sobre lo que se avanzó en la última década respecto de esta enseñanza. "En realidad, —observa— cuando se dice que son diez años de la sanción de la ESI no es muy justo con la historia, porque hubo mucha discusión interna en el Ministerio de Educación hasta que se votaron y aprobaron los lineamientos en 2008, y el programa comienza a funcionar en 2009".

—El objetivo de la inclusión estuvo muy presente en las políticas educativas de los últimos años ¿Cuánto aportó la ESI a ese principio?

—Cuando hablamos de inclusión hay que pensar en dos dimensiones complementarias. Una es hacer que quienes están afuera estén adentro. Otra, que las instituciones devengan inclusivas: que revisen sus prácticas, sus mecanismos, sus procesos y sus contenidos. La ESI va en el camino de la inclusión porque intenta mostrar la diversidad de la experiencia humana y hacer de la escuela un espacio en donde las emociones y los sentimientos también tengan lugar. La ESI se propone hablar de los múltiples actores de la cultura, y, en ese sentido, permite que las escuelas sean más interesantes o al menos más justas.

—¿Qué se ganó en estos primeros diez años de sanción de la ley de ESI?

—La ESI se ganó un lugar de legimitidad social mucho más allá de la ley de 2006 (26.150): poco a poco fue construyendo una confianza en las escuelas y en las familias. Y es un lugar de esperanza porque, en general, se ven como positivos estos contenidos. También la ESI fue ganando en riqueza, porque la ley es cortita, de 10 artículos, luego reglamentada, pero la experiencia en nuestro país con las leyes de identidad de género y de matrimonio igualitario hicieron por la ESI mucho más que la ESI misma: legitimaron el enfoque de género y de derecho. Y después, los procesos del Ni Una Menos, lamentables y dolorosos procesos, la movilización popular en relación con los feminicidios. Todos hicieron mucho, permitieron que entraran con mucha más legitimidad los contenidos tradicionales de los feminisimos en la Argentina. Lo otro que se ganó es que tanto los movimientos sociosexuales de gays, lesbianas, transexuales y travestis como los feminismos empezaron a ver como muy positivas las iniciativas de las escuelas y dejaron de mirar con desconfianza a la educación, como pasó durante mucho tiempo.

—¿Y qué pasa hoy con esta enseñanza?

—La nueva gestión del Ministerio de Educación nacional desmanteló los equipos del programa, hubo muchos despidos que también alcanzaron a la ESI; se redujeron los viajes, las capacitaciones on line. Es preocupante que haya una reducción de la presencia del programa, que tiene una demanda muy grande en las provincias. El plan nacional hizo materiales específicos muy buenos. La presencia del programa es necesaria para obligar a las autoridades locales a que cumplan con la ley, pero si tienen un programa desmantelado o amenazado en su presupuesto obviamente se va a reducir su aplicación. Tenemos que estar todos muy alertas, las asociaciones que tenemos que ver con la temática, los sindicatos, los legisladores. Es una ley y hay que hacerla cumplir.

—En un foro de estudiantes secundarios, realizado en el Concejo municipal, se reclamó por esta enseñanza. Es más, una alumna de un colegio religioso contó que recibían clases de ESI en las horas de religión.

—Tenemos que difundir que los principios morales y las religiones de las personas no están impugnados por la ESI. Lo que esta educación determina es una cantidad de temas a trabajar en las escuelas; después las personas con su decisión personal pueden llevar adelante lo que consideren como su creencia. Si, por ejemplo, por una posición religiosa se opta por la abstinencia o la castidad nadie puede impedirlo, además nuestros país garantiza esa libertad. El tema es que eso no se presente en las escuelas como la única manera de prevenir un embarazo, por ejemplo. Todos y todas tenemos que hacer un gran esfuerzo para sostener la idea de que la enseñanza de la ESI no va en contra de una posición religiosa; lo que se hace es obligar a que se tomen todos los contenidos y que no se parcialice en un enfoque moralizante que solo muestra una parte de la realidad y que no todas las personas sostienen.


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