Escenario
Viernes 21 de Octubre de 2016

Palabras para la memoria

Cristina Banegas trae hoy a La Comedia "Eva en la hoguera", la obra de Lamborghini sobre Eva Perón.

“Como todos los clásicos, los volvemos a poner en el presente y se resignifican inexorablemente porque estamos hablando de cosas que tienen que ver con el ser humano y que parecieran que se repiten cíclicamente a través de los miles y miles de años que llevamos encima”. Así explica Cristina Banegas la vigencia de “Eva en la hoguera”, un poema de 1972 de Leónidas Lamborghini inspirado en el libro “La razón de mi vida” que Eva Perón publicó en 1952. La actriz interpreta este trabajo desde 1994 y lo lleva a escena periódicamente. Así ocurrirá hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone).

   —¿Qué tiene este texto para seguir representándolo a través de los años?

   —Tiene algo extraordinario que es la escritura de Lamborghini. El lo escribió en el 72. Tomó “La razón de mi vida”, fragmentos de la palabra, del discurso de Eva, y lo deconstruye. Es un poema roto, un discurso roto, en el que que no hay una sola frase que se termine. Ya la escritura es un gran desafío para trabajar sobre ella porque es una escritura absolutamente contemporánea. Y fundamentalmente porque lo que dice Eva se resignifica en cada década sobre el fondo de lo que está ocurriendo en el país. En los 90 estaba el menemato, en este momento creo que estamos con una situación crítica en cuanto a todo lo que eran las grandes preocupaciones de Eva, los humildes, el crecimiento de la pobreza. Digamos que hace que esa palabra vuelva a estar muy presente, vuelva a cobrar sentido, vuelva a resignificarse y eso me da muchas ganas de volver a hacerla; lo que nosotros llamamos la puesta en boca de un texto, ponerla en la boca una vez más para nombrar algo que de alguna manera nos involucra a todos.

   —¿Qué te produce que se resignifique en cada década? ¿No existe solución para esos reclamos?

   —La historia política de un país es una cosa y el pensamiento y la ideología es otra. Pueden ir juntas o no. Pareciera que en este caso no van juntas. Creo que en esta nueva escena política que vivimos los argentinos no hay un lugar para los humildes, como diría Eva Perón; hay un gran desmantelamiento de grandes organizaciones, los derechos humanos, la educación, el cine, el Incaa. La verdad que es chocante, por lo menos para los que estamos solidariamente preocupados por nuestro país. Y creo que sí, que como todos los clásicos los volvemos a poner en el presente y se resignifica inexorablemente porque estamos hablando de cosas que tienen que ver con el ser humano y que parecieran que se repiten cícilicamente a través de los miles y miles de años que llevamos encima.

   —¿Cómo fue el proceso de puesta en escena?

   —Es muy difícil y trabajo con una puesta absolutamente diferente a la que hice en los 90, que era una puesta de una fisicalidad extrema y que obviamente no estoy en condiciones ahora de hacerlo como cuando me dirigió Iris porque estoy mucho más vieja. Pero siempre con la misma impronta en el sentido de que es un texto arrebatador, que es como una marea que te va llevando, es precioso para hacerlo, muy gozoso, muy perfecto, me conmueve mucho hacerlo. Y una vez que decidí volver a hacerlo hará un año más o menos, tengo la sensación de que lo voy a seguir haciendo un tiempo, que va a seguir teniendo sentido hacerlo en ciertos lugares y situaciones.

   —Cumplís 30 años con tu espacio El Excéntrico de la 18º. ¿Qué balance hacés después de sostener tres décadas un espacio no ligado a lo comercial?

   —Nosotros cuando empezamos éramos pioneros como modelo de espacio. Eramos tres y ahora somos más de 200. Igualmente esto es algo que me parece que tiene algo extraordinario y es que son todos espacios de resistencia cultural, nosotros y todos los demás que estamos siempre trabajando sobre el fondo de alguna catástrofe en este tremendo país. En estos 30 años nos agarró todo, la hiperinflación, todas las catástrofes del país nos agarraron, y creo que también es algo para compartir el haber podido seguir sosteniéndolo,produciendo y dando talleres por los que pasaron muchísimas personas, entre ellos, alumnos muy queridos que vienen de Rosario todas las semanas.

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