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Domingo 15 de Mayo de 2016

Paisaje urbano

Una de las marcas distintivas de las peatonales rosarinas son los puestos de venta de flores, pequeños oasis de colores entre baldosas y edificios. Se montaron en el año 1955 y son ocho en total, repartidos entre Córdoba y San Martín.

Como el resto del sector, padecen los rigores de la economía y de los cambios culturales: "Antes era muy común comprar flores para regalar o para llevar al cementerio, pero esas costumbres con el tiempo se fueron perdiendo", explicó Adrián Solís, dueño del puesto que funciona en Córdoba y Mitre.

Las plantas también ocupan hoy un lugar importante en estos puestos ya que se convirtieron en un regalo alegre, bastante económico y que dura mucho más tiempo que las flores.

A pesar de los cambios, los floristas de la peatonal aseguran que las rosas siguen siendo un clásico y se regalan durante todo el año. A eso se le suman las fresias en invierno y los jazmines en verano, que son los imbatibles de temporada.

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