Policiales
Jueves 19 de Mayo de 2016

Pagaron 20 mil pesos para rescatar a un estudiante nicoleño secuestrado

El muchacho, de 28 años, fue raptado la noche del lunes en Entre Ríos al 2100 y liberado horas después en el acceso Sur y Uriburu.

Los secuestros extorsivos no son hechos comunes en Rosario, y mucho menos en los últimos años. Pero la noche del lunes, de un simple robo, dos maleantes inexpertos perpetraron un episodio que tuvo como víctima a un muchacho oriundo de San Nicolás. A poco de salir de un instituto terciario ubicado en el macrocentro de la ciudad al que asiste como alumno, Pablo A., de 28 años, fue secuestrado por dos personas que lo llevaron en su propio auto hasta la zona zona sur bajo amenazas. Con la víctima dominada, sus captores se comunicaron con la familia del muchacho y exigieron 20 mil pesos para liberarlo. Enseguida el padre del muchacho denunció el hecho a la policía nicoleña, juntó el dinero para pagar el rescate y a las 2 de la mañana del martes Pablo fue liberado luego de que se dejara el dinero sobre un puente del acceso Sur. Todo el operativo fue seguido por efectivos de la policía bonaerense bajo la supervisión de la Fiscalía y del Juzgado Federal Nº2 de San Nicolás a cargo de Carlos Villafuerte Russo.

Pablo A. trabaja junto a su padre en un taller mecánico y es alumno del Instituto Técnico Avanzado, de Entre Ríos al 2100. La noche del lunes salió de clases en el horario acostumbrado de las 22.30 y cuando iba a subir a su Fiat Palio estacionado a la vuelta del instituto lo abordaron dos "jóvenes" que quisieron robarle. "Dame la plata, el celular, lo que tengas, dame", le pidieron los maleantes mientras lo amenazaban con armas de fuego, según declaró el joven en su descargo ante la Justicia.

De ladrones a captores. De acuerdo a lo trascendido, el joven no tenía mucho dinero en sus bolsillo así que los malvivientes no se quedaron conformes y se les ocurrió secuestrar a su víctima. Lo metieron en el mismo auto y del propio celular de Pablo llamaron a su padre, Eduardo, al que le pidieron 20 mil pesos para liberar a su hijo.

No fue nada sencillo para Eduardo conseguir esa suma de dinero. Recién pasadas las 23.15 del lunes se comunicó con el comisario de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Nicolás, Mario De Maestri, al que le informó sobre la situación que estaba atravesando. Ante eso el uniformado llamó a la Fiscalía a cargo de Paola Moretti y se comenzó un trabajo para rescatar al secuestrado.

En tanto, los captores mantenían una comunicación permanente con Eduardo y le decían que iban a matar a su hijo si no le daban el dinero solicitado. En ese marco pactaron la entrega de la plata en un puente de la avenida de Circunvalación, en Rosario. "Andate por la Circunvalación para el lado del río, nosotros te avisamos", le dijeron a Eduardo en referencia al acceso Sur a la ciudad. Y él le comunicó ese dato a los uniformados bonaerenses.

Mientars tanto, Pablo estaba frente al infierno en su propio auto: "Quemalo, no nos sirve", le decía uno de los captores a su cómplice. "Se demoran mucho, nos están boludeando, quemalo", le repetía mientras esperaban la llegada de Eduardo con el dinero. El hombre, por su parte, logró reunir 11 mil pesos y les ofreció eso a los delincuentes. Pero ellos le dijeron: "Me la estás haciendo larga" y no se movieron de la cifra ni de la amenaza inicial: "20 mil pesos o lo matamos".

Los minutos pasaban mientras desde San Nicolás llegaban al acceso Sur de Rosario Eduardo a bordo de su Renault Clío y tres móviles de la policía nicoleña. La bonaerense tiene un protocolo para este tipo de casos y al cumplirlo se comunicaron con las seccionales de Arroyo Seco y Villa Constitución para que se mantuvieran en alerta.

A Eduardo los captores le dijeron que al llegar al puente de Uriburu debía bajarse del auto y arrojar una bolsa con el dinero. Así lo hizo mientras un móvil de la bonaerense monitoreaba la entrega desde unos cien metros. Eduardo vio a Pablo debajo del puente, parado junto a su Fiat Palio, y a los dos secuestradores dentro del auto y armados. Por eso arrojó el dinero a la espera de que dejaran libre al muchacho. Pero eso no pasó.

Escape a pie. Con la bolsa en la mano, los captores volvieron a subir a Pablo en su auto en medio de gritos y amenazas y se alejaron a toda velocidad. Esto agregó angustia tanto a Eduardo como a los policías, que optaron por no perseguir a los malvivientes mientras Eduardo intentaba comunicarse nuevamente con los secuestradores.

El vehículo se detuvo unas ocho cuadras al sur, en un descampado, y los dos maleantes se alejaron de allí corriendo dejando abandonado en un lugar desconocido a Pablo al volante y totalmente desorientado. Los secuestradores, incluso, le dejaron el celular y el joven se comunicó con su padre y con los efectivos policiales que le indicaron cómo llegar hasta el Casino City Pullman, en Oroño y Batlle y Ordoñez, donde lo esperaban otros móviles. Todo había terminado y no eran más de las 2 de la mañana del martes pasado.

La fiscal de San Nicolás Paula Moretti, que interviene en la causa, explicó que "lo que se prioriza en este tipo de secuestros es la vida de la víctima. Se trabajó en coordinación con la policía de Santa Fe y con la premura del caso. Ahora estamos evaluando la competencia de los juzgados pertinentes mientras resguardamos pruebas".

Y destacó que la primera comunicación "fue pasada la medianoche y por la hora y el caso nos pusimos a trabajar contra reloj para salvaguardar a la víctima, lo que al fin se logró".

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