La ciudad
Martes 19 de Julio de 2016

Padres que sufren por no poder ver a sus hijos

Denuncian que un tercio de los hombres que se separan antes de los tres años de matrimonio tiene inconvenientes judiciales y de visitas.

La mitad de las separaciones de parejas se producen antes de los tres años de matrimonio, y de ese importante porcentaje, alrededor de un tercio de los padres no pueden ver a sus hijos. Así lo asegura, con números llamativos y elocuentes, Fernando Taborda, referente del grupo de Padres y Abuelos por los niños separados de sus familias (Payab), revelando un conflicto que afecta a una gran cantidad de hombres en Rosario y en todo el país, y que esencialmente perjudica a los hijos de divorciados.

"Muchas veces usan a los chicos como un objeto. Y desde ese lugar de mayor poder, las madres se ponen a negociar y los terminan tomando de rehenes", denuncia Taborda, apoyado en cifras que maneja su agrupación.

"De acuerdo a datos estadísticos de algunas universidades, en las grandes urbes como Córdoba y Rosario, la tasa de divorcios llega al 50 por ciento de las parejas. Y descendió la extensión. Antes se separaban a los 7 u 8 años de promedio, y ahora en menos de 3 años", explicó el referente de Payab.

Y advirtió con énfasis que ese fenómeno produjo que los chicos queden presos de una situación de tirantez a edades muy cortas, siendo bebés. "La mayoría tiene 2 ó 3 años cuando los padres se divorcian. Son muy chicos, muy vulnerables".

Enmarcado en ese escenario de separaciones cada vez más prematuras, desde Payab afirman que un tercio de esos divorcios son conflictivos. "Es una cantidad muy importante de niños que no merecen atravesar este tipo de complicaciones. Ellos deben ver a sus padres, con naturalidad", reclamó Taborda.

Sobre los datos y estadísticas utilizados por esta agrupación para elevar estas protestas, confió que "son muestreos, aproximaciones y cruzamientos de datos que acumuló la organización en los últimos años. Porque, oficialmente, desde los juzgados, o desde el Estado, no hay estadísticas en relación a este tema".

Y agregó: "Es más, los juzgados de familia no separan los divorcios de parejas con hijos, de las que no tienen. Y no son casos iguales, de ninguna manera. Eso viola la convención de los derechos del niño, que dice que los chicos merecen un trato preferencial".

El escenario que se genera tras una separación, en muchas ocasiones expone un alto grado de tensión y tironeos entre padres y madres. Y en muchos casos el desarrollo judicial se extiende demasiado, sumando angustias y dificultades. "La duración de los procesos judiciales hasta obtener una resolución, que muchas veces tampoco implica solucionar definitivamente el tema, hay un promedio de 2 años. Pero hay casos de hasta 9 años", remarcó Taborda.

"En todo este interín, algunos padres se cansan y abandonan la lucha judicial, y en otros casos de menos tiempo, los menores son manipulados de tal manera que terminan sin querer ver a sus padres", describió.

En este cuadro de acción, esta organización de padres reclama que "en muchos casos se mantiene el régimen de encuentro de cuatro días al mes. Sobre todo en los casos en que los chicos son llevados ilegalmente a otra localidad. Porque además los tiempos laborales no permiten otra situación, como es mi caso", reveló Taborda.

Y expuso: "A mi hija la llevaron a Entre Ríos, y la veo solamente los sábados. Tuve que luchar mucho por mi hija, hasta me hicieron una denuncia falsa de abuso. Y me llevó medio año más lograr que se efectivice el contacto. Y nunca logré retornarla".

"Uno de los problemas más graves son los secuestros parentales, porque se llevan a los chicos y no sólo que la Justicia no las obligan a traerlos a la ciudad donde nacieron, sino que también pasa a tener competencia el juzgado de la localidad donde habita el chico. Eso facilita las cosas a quienes cometen un delito", exclamó el referente de Payab.

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