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Sábado 12 de Diciembre de 2009

Pablo Urbaitel: pilar para salir de la exclusión

Pablo Urbaitel es docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y aborda en sus trabajos distintas problemáticas sociales y culturales que atraviesan a los jóvenes. En diálogo con La Capital, sostiene que la escuela es “una de las pocas instituciones públicas en pie”, y que si bien por sí sola no puede resolver los dramas que afectan a chicos y adolescentes, es necesaria para construir una “pedagogía antidestino”, categoría que toma de la pedagoga Violeta Núñez.

¿Qué respuesta le da la sociedad a los jóvenes que viven en la marginación?

Como sociedad a muchos de éstos jóvenes no le damos ninguna respuesta. Cada vez vivimos en una sociedad mas fragmentada, donde en realidad hay casi una necesidad cuasi patológica de vivir entre semejantes. El trabajar y convivir con la diferencia pareciera ser cada vez más dificultoso para todos. Pienso ahora en la escuela a la que fui yo de finales de los 70 u 80, una escuela policlasista que recuperaba la diferencia, donde convivía la heterogeneidad. Pero hoy la escuela de Jacinta Pichimahuida fue cambiada por la de Rebelde Way, y vivimos en una sociedad en la cual el diferente da mucho miedo. En el afuera hay mucho miedo al diferente, que se combina con una estigmatización de la pobreza y mucho lugar mediático construido a partir de eso. Antes el extranjero era el que estaba del otro lado de la frontera, mientras que ahora es el que esta al lado mío, pero al que considero distinto.

¿Por ejemplo?

Cuando nos llenamos la boca hablando de la diversidad y en realidad eso se lleva a la práctica, sino que se nomina de otra manera al diferente. Es como dice (Zygmunt) Bauman, que más que un rescate de la diferencia lo que hay es un culto a la indiferencia. Es decir: como somos todos diferentes que el otro haga lo que quiera total a mi me da lo mismo.

¿La escuela obligatoria está preparada para contener a estos jóvenes?

Creo que tiene muchas dificultades para resolver un montón de problemas y aparece una sobredemanda hacia ella, pero también porque es la única institución pública en pie, con sus virtudes y defectos. Y en este contexto me parece que se transforma en condición sine qua non para que el chico salga de una situación de marginación. Desde ya que no es la única condición, pero sí puedo decir que gracias a la escuela tiene mas posibilidades de encontrar una salida. El tema es ver cómo se puede romper esta idea de destino marcado y del que no se puede salir. Por eso la lucha es, como dice Violeta Nuñez, construir una "pedagogía antidestino", ofrecerle al otro algo diferente y que lo interpele de manera tal que se pueda correr del lugar que le esta socialmente prefijado.

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