Escenario
Domingo 13 de Noviembre de 2016

Pablo Rago: "Si sos actor vivís un montón de vidas"

El intérprete es el villano de "el jugador", la película de dan gueller que se estrena el jueves en Rosario. La otra cara de un famoso

Rago va y viene, se va por las ramas, en medio de la sesión de fotos dirá que no se saca los lentes porque sus ojeras muestran rasgos evidentes de una trasnochada. Es carismático, hace chistes, le tira bromas al joven director Dan Gueller, le pide a Gisela, la prensa de la película, que le traiga "un sanguchito" porque se muere de hambre. Va y viene, y vuelve a ir.

Antes, va al patio del cuarto piso del Splendor Savoy, en donde se hizo la rueda de prensa de "El jugador", que se estrena el jueves en Rosario; y le pide a este cronista que lo acompañe un ratito porque tiene ganas de fumarse un pucho.

Lejos de su personaje y cerca del Rago más terrenal, cuenta que el otro día lo llamó a Carlín (Calvo), con quien compartió el inolvidable éxito de "Amigos son los amigos", y que le dijo que se cuide y lo cuenta así: "Carlín, dejate de joder, tuviste un ACV y zafaste, tuviste otro y también zafaste, ¿que querés un 3CV?", y se ríe por la humorada hacia el popular actor que viene de ser noticia en estos días porque sufrió un accidente doméstico.

Después, a la hora de hablar de "la peli", se tomará un cafecito y se entregará a la charla con Escenario. Ahí, en ese momento, se verá que el mismo Rago que se luce en "El jugador", que descolló como un hombre atormentado en "El secreto de sus ojos" y que siempre rinde en cámara, tanto en drama como en comedia, es el resultado del tipo de barrio que aflora en esta entrevista.

Es aquella persona que puede hablar tanto de la calidad para dirigir actores que muestra Juan José Campanella y de una escena de "Belgrano", como de las tetas de una compañera actriz, o de lo "potra" que sigue estando María Carámbula, ex pareja y mamá de su hijo Vito, a quien nombrará varias veces en este diálogo.Y lo hará en confianza, sin maquillaje, con la misma naturalidad con que traspasa la pantalla. Por eso, tan sólo y nada menos que por eso, sigue siendo Pablo Rago.

—¿Para alguien de tu trayectoria, que recibe diariamente tantas propuestas de trabajo, qué te motivó a decidirte por "El jugador"?

—Yo trabajo de los 4 años y tengo 44, y todavía me sigue dando como un poco de pudor decirle a alguien que no me gustó su trabajo, y sobre todo con trabajos tan personales como una película. En este caso, me dijeron que era con (Alejandro) Awada, y eso era importante porque uno elige también a los compañeros, y cuando la empecé a leer me pareció que estaba escrita perfecta y era chiquitita como para mí, no era demasiado ostentosa ni nada. Y Dan (Gueller) es una persona muy especial, labura mucho, y tiene esta película en la cabeza desde los 17 años, es su primer largo. A mí me atrae de este mundo todavía y me sigue sorprendiendo que hay gente nueva que quiera dedicarse a esto, porque no sabés lo doloroso que es hacer una película. Bueno, como te decía, el chabón la tiene en la cabeza hace 17 años, y yo pensaba ¿cómo hace para que todo lo que tiene en la cabeza se transforme en realidad? Nos juntamos un día en la esquina de mi casa y a la tercera pregunta que le hice, él se dio cuenta que yo había entendido de qué iba la cosa. Recibo muchos proyectos y es divino, pero pienso en lo que me importa, a veces mi representante me putea, y me dice "loco, no te podés bajar de ésta, que hay tanta plata", pero...¿si no estoy cómodo? ¿Qué le voy a enseñar a mi hijo si la hago por plata y no estoy cómodo haciendo una película?

—¿En "El jugador" te sedujo la temática del azar y el vicio?

—Mirá, las películas...(piensa), supongo que no hay historias infinitas o seguramente las hay, dependerá de las personas que las hacen, con ideas y con imaginación, pero esta película era divina para filmar. Tenía que estar un mes y medio en el Hotel Provincial de Mar del Plata, y está muy bueno filmar cine fuera de tu casa, porque te corrés de la rutina diaria que tenés cuando grabás en tele, por ejemplo, que laburás de 7 de la mañana a 7 de la tarde y volvés a tu casa con tus amores, tus cosas y las obligaciones. Pero acá es distinto, y eso es lo que pasa con el cine que tiene de gracioso, vivís una vida que ni en pedo la vivís en realidad, hace poco hice una miniserie, "El legado", que tenía que «espadear», tirar tiros, cabalgar, ¿cuándo te pasa eso? No te pasa nunca.

—Varias vidas en una vida.

—Y sí, el otro día subí una foto de la película que estoy filmando "Sólo se vive una vez" (N de la R: se refiere a la coproducción de España y Argentina, dirigida por Federico Cueva, y en la que actúan nada menos que Gérard Depardieu y Santiago Segura, que estrena el año próximo). Ahí hago de cura, me involucro en una situación y hay tiros y muertos, y termino en un camión de bomberos, vestido de bombero, entrando en la sinagoga de Capital a matar malos. Entonces me saco una foto de bombero, pero soy cura, y puse eso: "Sólo se vive una vez, pero siendo actor vivís un montón de vidas".

—¿Cuando te toca un villano sin códigos, como es tu rol de Sergio en "El jugador", buscás algún referente como para poder armar tu personaje?

—No, a mí no me funciona eso, sé de actores que utilizan ejemplos, a mí me ha pasado en fijarme en comportamientos, en por qué son como son, más que nada. En general, soy un actor muy poco académico, estudié sólo con un maestro, con Raúl Serrano a los 23 años, y después lo mío fue trabajar durante un montón de años. Te digo, en el caso de "Belgrano" (N de la R: biopic de Sebastián Pivotto, filmada en 2010), yo no me puedo imaginar a un tipo que, en una época imposible de imaginar, termina siendo como un superhéroe. Campanella me dijo un día "viste que parece que nos enseñaron que San Martín, Belgrano, venían de otro planeta, hacían revoluciones y se iban a otro planeta", porque nunca más va a haber otra revolución. Bueno, yo pienso cómo sería yo si estuviera en esa situación, no si fuera ese tipo, y eso me lleva a transitar lugares que en mi vida transité.

—¿Podés contar alguna anécdota de ese tránsito hacia esa u otra de tus criaturas?

—Una vez lo hablaba con mi hijo sobre una escena muy fuerte de Belgrano, que está con la chica jovencita, estaba enfermo, mal, sin plata, y le gritó muy fuerte, con mucha ira. Ahí Vito me dice "yo nunca te vi así". Y es que era yo haciendo de Belgrano, pero era yo llegando a un lugar que nunca llegué en mi vida. Un tipo puede llegar a cualquier lugar, incluso sin ver ni conocer al personaje, se puede imaginar todo.

—¿Tiene mucho de lúdico esto?

—Y sí, mirá, un día, con mi hijo, él tenía entre 5 y 8 años, yo me había separado de su mamá y él empezaba a venir a mi casa. Yo soy un tipo lúdico y con él todo era un juego. Una tarde me dice "jugamos a que somos amigos?", entonces uno era Thompson y el otro era Juárez, en un momento él me dice "adónde va usted", y yo le digo "a llevar a mi hijo a fútbol". Siempre jugábamos en el ascensor, y un día no sé qué dijo durante el juego y yo me lo como a besos, y él me dijo: "pará, pará, soy tu amigo". Y me mató, bueno, eso es actuar.

—¿Cuántos Rago hay dentro de Rago?

—Yo agarré muchas generaciones y con cosas muy populares, desde "Clave de sol", en el 86, 87, 88; "Amigos son los amigos", en el 90, 91 y 92; hice "Gasoleros", en el 98 y 99, y ahí empecé a hacer películas, y más acá hice "Belgrano" y cosas que llegaron a mucha gente. Y cuando Campanella me llama para hacer "Vientos de agua", en 2006, ¿vos sabés que no sabía quién era yo? El me vio haciendo "Hombre y superhombre", de Bernard Shaw, dirigido por Norma Aleandro en el Teatro San Martín y ahí me conoce. Campanella ama a los actores y elige a todos los personajes por la sensibilidad. Mirá qué loco, cómo no influyó para él si yo era famoso o no. Y Eduardo Sacheri, el autor de la novela "El secreto de sus ojos", le pregunta una vez, adelante mío y de (Guillermo) Francella, "por qué lo elegiste a Rago si en el libro su personaje tiene ojos celestes?". Y Campanella se quedó como sorprendido, como diciendo "es verdad". ¿Y sabés qué le dijo?: "Porque me acordé de su mirada en el personaje de «Vientos de agua»". ¿Viste cómo uno consigue laburo con el laburo anterior? Qué loco, ¿no? (risas).

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