Edición Impresa
Sábado 12 de Septiembre de 2009

Pablo Díaz: por las necesidades actuales

Como todos los años, Pablo Díaz recorrerá la semana próxima distintas escuelas para hablar con los chicos sobre la Noche de los Lápices. Su testimonio de vida cobra relevancia cada 16 de septiembre, cuando se recuerda el operativo realizado en 1976 por un grupo de tareas de La Plata y apresaron a varios alumnos secundarios que habían impulsado el medio boleto.

Poco tiempo después, Pablo Díaz también fue secuestrado y detenido en un centro clandestino. Meses después logró la liberación, pero sus amigos son parte de los 250 adolescentes desaparecidos de la última dictadura militar.

"Lamentablemente a los chicos de hoy no les puedo pedir que peleen por juicio y castigo, pero sí se les puede inculcar que para mantener vivos esos valores tienen que pelear por la realidad cotidiana y las necesidades básicas insatisfechas" destaca a La Capital, Pablo Díaz, sobreviviente de la Noche de los Lápices, y en cuyo testimonio se basó el libro y la posterior película homónima.

El próximo miércoles lo encontrará, como cada año, dando charlas en escuelas ―visitará dos instituciones de Godoy Cruz― donde se dará cita con las preguntas y la curiosidad de los chicos por conocer uno de los capítulos más sensibles del pasado reciente.

¿Qué interrogantes de los alumnos le llaman la atención?

En principio el paralelismo. Hay que decirles que el contexto histórico cuando yo militaba era diferente, para que no hagan un análisis directo en paralelo entre lo que éramos nosotros y ellos porque las realidades son completamente distintas. Pero también me llama la atención la extrañeza de los chicos de hoy con respecto al interés que nosotros teníamos por los temas políticos. La rareza que chicos de entre 15 y 17 hayamos tenido esa sensibilidad social y política. Pero eso es entendible, porque el contexto y las preocupaciones son diferentes. Ellos han vivido un largo período dentro este sistema democrático en el cual tienen mayores libertades que las nuestras, que fuimos generaciones de dictadura.

Ustedes tenían utopías que daban sustento a la lucha. ¿Cómo cree que manejan las ideas movilizadoras los chicos de hoy?

Creo que lo canalizan, en muchos casos, mediante eso que llaman "tribus emergentes". Se vuelcan en forma cerrada a generar algún tipo de proyecto, pero que por supuesto los encierra en vez de abrirlos. Ahí es donde hay que generar un debate, donde pueden plantear que lo que pasó no sirvió, y donde se encuentran en lugar que puede ser cómodo.

Se habla también de la apatía y desconocimiento de muchos jóvenes por estos temas ¿Cuál es tu análisis?

Creo que hoy se contrapone mucho la salida uruguaya a la dictadura con la nuestra, la discusión y el debate político entre los sobrevivientes uruguayos y los argentinos. La contraposición de ellos que se insertaron en movimientos políticos y siguen generando un proyecto de país propio, con el mero reclamo de las víctimas y sobrevivientes argentinos. Esa es tal vez una de las problemáticas que nosotros pudimos haber tenido como contradicción, porque la víctima puede llegar a ser comprendida pero eso sólo no aporta a darle salida política a las necesidades básicas que puede tener el ciudadano de hoy. Si a los chicos les explicás lo que pasó pueden llegar a comprender lo que sucedió en la dictadura, pero me parece que eso sólo no alcanza a resolver sus problemas cotidianos. Estamos hablando de generaciones que no vivieron eso, con preocupaciones diferentes que los agobian. Uruguay trabajó la memoria desde la participación política, mientras nosotros nos metimos en una contradicción, donde a veces el sobreviviente era más individualista que el político.

¿Ese debate puede darse también desde la escuela?

Seguro. En basa a lo que pasó, tenés que decirles a los chicos que se preocupen por los problemas actuales. Lamentablemente a los chicos de hoy no les puedo pedir que peleen por juicio y castigo, que bien lo pueden tener en base a la memoria con respecto al Nunca Más, pero sí se les puede inculcar que para mantener vivos esos valores tienen que pelear por la realidad cotidiana y las necesidades básicas insatisfechas.

Comentarios