Pobreza
Sábado 15 de Octubre de 2016

Pablo Avelluto sostuvo que "hay que eximir al arte de las peticiones ideológicas"

El ministro de Cultura de la Nación pasó por Rosario y dijo que el gobierno anterior "priorizaba la identificación partidaria".

Apasionada y apasionante. Así define su tarea como ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, quien llegó hace unos días a Rosario para habilitar la muestra Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino, en el Museo Castagnino. Fijó su eje de acción sobre lo contemporáneo, planteó eximir al arte de peticiones ideológicas y dijo que descree del pensamiento único para explicarnos como nación. Desde que asumió, contabiliza unos 400 "eventos concretos" por mes en todo el país, en el marco de una "gestión federal de la cultura".

Periodista y editor, Avelluto parece sintonizar con la contemporaneidad que propone desde su impronta descontracturada y look casual. Gusta de tocar la guitarra, leer, escuchar jazz, música brasileña, clásica y folclore. Fue asesor en programas del Ministerio de Cultura porteño y coordinador general del Sistema de Medios Públicos.

"Cuando miramos hacia atrás, vemos historias de cada uno de los presentes. A este tiempo lo vamos a vivir nosotros, nuestros hijos y nietos, ahí está la responsabilidad de lo que podemos ser a través del arte", argumentó Avelluto.

Ejes. De su propia cosecha llegó al ministerio con cuatro premisas aceitadas en una construcción de equipo y que tienen que ver con el modo en que las políticas culturales han sido pensadas a lo largo del siglo XX. Así, brega por "la protección y difusión del patrimonio cuidando los bienes materiales e intangibles, y por la ayuda a los artistas y creadores con un programa muy ambicioso de becas y subsidios del Fondo Nacional de las Artes, con montos más grandes que nunca. Esos fondos también irán a municipios y museos que desarrollan la creatividad", aseguró.

El tercer eje de su gestión tiene que ver con la inclusión: "Cómo usar las herramientas culturales, en forma concreta, para ayudar a salir de la pobreza a tanta gente", subrayó.

La lista se completa con la cuarta propuesta de su gestión y que tiene que ver con "el impacto económico de la cultura. Hoy sabemos que las industrias culturales en Argentina generan más de 400 mil puestos de trabajo, entre el 3 y 4 por ciento del producto bruto, y tienen una enorme capacidad de crecimiento, son las industrias creativas, aquellas en las cuales la materia prima está en la cabeza de la gente", detalló.

Según Avelluto, los cuatro ejes que eligió para su trabajo frente al ministerio "se realimentan entre sí y cortan en forma transversal nuestra política. Es lo que quiero, una actualización de la reflexión cultural, la modernización de nuestras instituciones, la idea de ensalzar lo contemporáneo para buscar los Borges de hoy", citó a modo de ejemplo.

"Me importa mucho el siglo que comienza", enfatizó el ministro y dijo que quiere participar en generar las condiciones para una "explosión cultural de la Argentina actual, no sólo por lo que fue sino por lo que es, por los que están produciendo cultura hoy".

Apenas dimensionó su cargo, convocó en Córdoba a los ministros de su área de todo el país. Según explicó, nunca habían logrado un plenario por "la grieta". Ese encuentro tuvo como consigna "De la confrontación al diálogo". Allí descubrió un intangible de la cultura que articula voluntades de distinto signo político, con más facilidad que otros espacios. De ese cónclave surgió el Compromiso Federal por la Cultura de los Argentinos.

Con ese puntapié inicial ahora comenzó a federalizar la cultura consciente de una premisa: "Hay que eximir el arte de peticiones ideológicas".

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