Ovación
Domingo 09 de Abril de 2017

Viaje a la cabeza del Zurdo de selección

Lo viene haciendo desde el momento en que no pudo hacerse cargo del seleccionado, justamente cuando el casting de entrenadores que realizó Armando Pérez premió a Edgardo Bauza y él continuó su contrato con Sevilla.

Jorge Sampaoli ya radiografió en detalle al plantel de la selección nacional. Lo viene haciendo desde el momento en que no pudo hacerse cargo del seleccionado, justamente cuando el casting de entrenadores que realizó Armando Pérez premió a Edgardo Bauza y él continuó su contrato con Sevilla. Desde ese preciso instante, la cabeza del casildense empezó a carburar con la posibilidad soñada que le entregaría su profesión. Primero tuvo que formatear a su gusto a Sevilla hasta la frontera de sorprender a Europa con los conceptos del sampaolismo. Y ahora que logró su cometido, por más que el equipo andaluz haya resignado pretensiones en la Liga española, ya se siente preparado para darles indicaciones a Messi, Mascherano y compañía en la selección.

Partiendo de esta situación, que nadie se coma el caramelito que Sampaoli asumirá con la marcada premisa de pasar la escoba por Ezeiza. No hará eso porque no cree que deba hacerlo. Así de simple encaja la creencia del Zurdo. De lo que sí está convencido es que esta selección no puede jugar a remolque del rival como ocurrió en el ciclo del Patón. Con Sampaoli sentado en el banco no esperen a un seleccionado que se deje tentar por los temores ni que caiga dócilmente en pánico por las circunstancias periféricas. Sólo alguien que no conoce al casildense podría imaginar a Argentina yendo al Centenario a ver qué pasa y no atacarlo por todos los frentes a Uruguay. Si algo sedujo a los nuevos dirigentes de la AFA, en especial a Daniel Angelici, es el apego a la osadía que suelen tener las formaciones del Zurdo. Por eso el presidente de Boca, antes de contratar a Guillermo Barros Schelotto, envió al representante de Carlos Tevez (Adrián Ruocco) a Chile para que lo convenciera de dirigir a Boca. No lo logró porque el proyecto del Zurdo era Europa, pero el informe que le llevó a Angelici no contempló fisuras: "Pocas veces estuve frente a un técnico que tuviera un pleno conocimiento de las cosas que ocurren en el campo de juego y que además tenga un abanico de variables para solucionarlas", fue la respuesta que recibió en ese momento Angelici sobre el próximo técnico de la selección argentina.

Pasaron los meses y las laberínticas vueltas que dio la AFA pusieron a Angelici en un rol influyente al lado de Chiqui Tapia. Es nada menos que el vicepresidente de la flamante estructura que maneja el fútbol argentino. De ahí que su palabra tiene tanto peso como para decidir que Sampaoli es el indicado para sacar a la selección del pantano en el que se sumergió con Bauza. En relación a eso, lo que proyectará el Zurdo es hacer algo que ningún técnico logró con esta camada de futbolistas. Sencillamente intentar que Messi sea el engranaje principal de un funcionamiento colectivo prepotente y no que sea la locomotora a la que deba engancharse indefectiblemente el equipo. Salvando las distancias, quiere que Leo se sienta como en Barcelona. Para eso también imagina a Mascherano en la defensa, jugando en la mitad de la cancha y con un equipo encorsetado en 50 metros. Ni Basile, Maradona, Batista, Sabella, Martino y Bauza lo lograron. Sampaoli desafía con romper esa cadena. Tiene a favor que nunca escucha y sigue, como tan perfectamente lo definió el periodista casildense Pablo Paván en su biografía "No escucho y sigo".

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