Ovación
Viernes 24 de Marzo de 2017

Un vaso de agua en medio del desierto, eso significó la victoria ante Chile

Argentina logró un triunfo que se presentaba impostergable. Los tres puntos lo pusieron en zona de clasificación directa.

Minuto 93. Biglia se esfuerza dentro del área argentina y la despeja larga. Allá lejos, donde no había ningún compañeros. Todos estaba cerca suyo. Igual el monumental rugió. Entendió que era una jugada que se le sacaba al partido. Vale como referencia esa jugada para graficar lo que el sufrido triunfo de Argentina sobre Chile. A buen entendedor pocas palabras. Los hinchas también entendieron que lo que valía era el triunfo para no quedar relegada en la pelea por un lugar en Rusia 2018. Sí, señores. El equipo del Patón logró su cometido, alejándose en demasía de ese ideal futbolístico que se imaginó en la previa. Hoy, Argentina está en zona de clasificados. No muchos más análisis. Porque si de hilar fino se trata, el equipo albiceleste tiene un arduo trabajo por delante para mostrar la consistencia que deberá demostrar en las cinco fechas que quedan por delante para que el camino no se empioje.

   Argentina llegaba a esta doble fecha de eliminatorias en zona de Repechaje. De allí la necesidad de sumar de a tres. Así lo entendía el Patón. También los jugadores. Porque no hay zonzos e inocentes en esta historia. Pero la necesidad se fortaleció a minutos del inicio del partido. Porque cuando el brasileño Ricci pitó Argentina ya no estaba en zona de reválida sino fuera del Mundial por el triunfo de Colombia sobre Bolivia.

   Ahora sí se podrá ir a La Paz con la calma como aliada. Pero tampoco es cuestión de confiarse. No siempre el fútbol suele entregar resultados compinches en medio de semejante mediocridad. Anoche sucedió así. Pero apostar a eso sería una apuesta sumamente arriesgada.

   Es imposible realizar el análisis de que el de anoche era "el" partido para ganar. El viaje a la altura de La Paz invitaba a coquetear con la cosecha de cuatro puntos sobre seis posibles. Ahora, no era lo mismo empatar con Chile y ganarle a Bolivia. Es que la Roja estaba un punto por encima del equipo del Patón y no cabía otro resultado que superar su línea.

   La previa fue un camino en desierto en busca de un vaso de agua. Bauza había sido claro en su conferencia de prensa sobre que le importaba más el triunfo que el juego propiamente dicho. Hoy el Patón tranquilamente podría ir a una agencia de lotería y aportarle a algún numerito. Porque fue ni más ni menos que lo que pensó. En realidad debe haber pensado otra cosa, algo así como que el equipo le metiera algo de sustento al resultado. En cuanto a las formas la deuda fue enorme. Sólo los tres puntos pelaron la billetera y pagaron en efectivo.

   La soga al cuello con la que Argentina llegó a este partido ya no es tal. Hay ánimos que se distienden, incógnitas que comienzan a encontrar respuestas, pero de la misma forma hay sensaciones que se potencian. La de un crecimiento desde lo futbolístico para que la clasificación a Rusia quede librada al azar es sin dudas una de ellas.

   Una final menos en el camino. Porque la estación Chile fue superada. Con enormes dificultades y algo de susto. Quien no lo lea así habrá analizado mal. Ahora, lo que se buscaba era una victoria y esa victoria llegó. Argentina hoy está mejor parada que como llegó al partido. Encontró en el desierto ese vaso de agua que tanto necesitaba.


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