Ovación
Jueves 05 de Octubre de 2017

Un paso que acerca a los pibes canallas a la consagración

Los pibes de Central jugaron un partido inteligente y derrotaron 1 a 0 a Atlético en Rafaela.

El plan se sostuvo en todo momento. El equipo no se abatató cuando las papas parecían quemar. Encontró su destino de ganador sobre el epílogo y con una delicia de su nuevo goleador Agustín Coscia. Lo que propuso Central lo hizo en un marco de orden. Nunca perdió la brújula del trámite. Este juvenil equipo fue directamente al hueso del rival. Y por eso pisó fuerte en esta pujante Rafaela ante Atlético, en la primera final de la Copa Santa Fe. Vaya que supo capitalizar la reserva su excursión por la Perla del Oeste. El próximo 20 irá por la consagración en el Gigante.

El partido tuvo sus vaivenes. Por momentos exhibió la típica cara que ofrece toda final. Se jugó con intensidad y yendo a cada pelota con alma y vida. La enorme diferencia de edad entre el dueño de casa y los pibes canallas no se notó a la hora de la verdad. En ese sentido, los auriazules demostraron que no le temblaban las piernas al disputar cada pelota.

Con respecto a lo que ofreció el elenco de Leo Fernández hay que destacar que en la primera parte mostró mucha serenidad a la hora de encarar hacia el campo adversario, que estaba plagado de experiencia. Intentó hacer rotar la bocha vía Ojeda, Lioi y Pereyra, aunque lo concretó de manera intermitente. Y eso privó de ver el verdadero potencial de los delanteros Coscia y Maziero.

Por más que Rafaela también intentó plasmar lo suyo, que en realidad fue bastante limitado por más que Bustos fue quien anoche primero pateó al arco, lo cierto es que la irregularidad e intermitencia fue el común denominador, esencialmente en el primer acto.

Mientras que por el lado de Central hay que destacar que a los 29' llegó la jugada que lo privó de abrir el marcador. Joaquín Pereyra tiró un centro envenenado para Agustín Coscia. El goleador se estiró como chicle y alcanzó a meter el cabezazo. La pelota terminó dentro de la red y desató el flash de emoción. Pero la alegría duró como hielo al sol porque el juez Carlos Córdoba lo anuló por considerar que el goleador estaba adelantado, a instancias del asistente Ariel Bustos. Claro que ese no fue el único yerro del árbitro, ya que antes Jorge Velázquez había talado a Andrés Lioi en un pasaje y apenas le mostró la tarjeta amarilla al volante local.

Más allá del orden y la carta de intención que tenía la visita, la realidad es que Pereyra y Diego Becker parecían estar en otra frecuencia con respecto a sus compañeros. Justo la noche que el equipo necesitaba un plus de sus servicios, los volantes más talentosos que tenía este encuentro estaban erráticos. Sencillamente pasivos.

Y la Crema aprovechó el inicio del complemento para inquietar un poco a Jeremías Ledesma, quien estuvo seguro desde que salió del vestuario. Atlético generó un par de chances claras que no terminaron en gol por cosa del destino. No es que haya hecho mucho, pero lo poco que generó le hizo poner los pelos de punta al canalla, que cumplió un digno rol durante todo el espectáculo. No obstante, el transcurso del partido siguió avanzando sin tanta intensidad y creatividad.

Hasta que llegó el momento sublime. Ya iban tres minutos del tiempo adicionado y la cosa pintaba para empate clavado. Pero apareció Coscia y sacó una delicia para vencer la resistencia del arquero Macagno y sellar el 1 a 0 que tiene olor a festejo grande en breve.

Los pibes de Central la guapearon y se quedaron con el primer chico de la final. Y ahora pugnarán de lleno por la corona cuando vuelvan a verse las caras el viernes 20 en el Gigante. Ahí sí los auriazules tratarán de abrochar la consagración.

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