Ovación
Martes 07 de Febrero de 2017

Un estadio a pleno y un desborde

Como la serie se extendió hasta el lunes y con sólo un punto por jugar, la obligación de la Asociación Argentina de Tenis era abrir las puertas al público, para que pueda entrar de manera gratuita. Y así fue. Por lo tanto, desde temprano se vio muchísima gente haciendo fila en el ingreso que el Parque Sarmiento tiene por Triunvirato. En orden fueron pasando hasta que se colmó la capacidad del estadio (7 mil espectadores) tal como se había anunciado.

Pero ocurrió también que llegó al predio mucha más gente y cuando se completó el número disponible, se cerró la puerta. Muchos de ellos no se conformaron y decidieron trasladarse a la puerta de Balbín, ingreso público al Parque y desde allí presionaron sobre los accesos del predio que se armó para el tenis. Cuando se jugaba el tercer set la gente rompió un vallado y empezó a correr para intentar subir al estadio. Se armó un verdadero desbande que terminó de demostrar por qué Parque Sarmiento no estuvo a la altura de esta competencia. La seguridad del Parque, a cargo del gobierno de la ciudad, no cumplió. Hubo corridas, empujones, momentos tensos y carpas comerciales cerradas de inmediato. Incluso desapareció a tiempo la Ensaladera de Plata, expuesta para las fotos en el stand de la AAT. Tras una hora bastante tensa los ánimos comenzaron a calmarse.

Por otro lado, los que sí pudieron ingresar al estadio le dieron al partido un marco espectacular, como realmente merecía un equipo campeón. La gente cantó todo el tiempo, alentó (también se desubicó, hay que decirlo) y disfrutó de cada punto. Le puso el sello que distingue a la Davis cuando se juega por estos lares. Jugó su partido.

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