Maxi Rodríguez
Viernes 21 de Julio de 2017

Todo mal, dirigentes y también Maxi

Todo mal. Para los hinchas leprosos, que se quedaron sin poder seguir disfrutando lo que Maxi aún podría brindar en el campo de juego.

Todo mal. Para los hinchas leprosos, que se quedaron sin poder seguir disfrutando lo que Maxi aún podría brindar en el campo de juego. Para el propio futbolista, que no podrá despedirse del fútbol en su casa como quería. Para los dirigentes, que sumaron otra nota negra (negrísima, por cierto) a la serie de desaciertos en la que cayeron, más allá de esa recuperación futbolística con la que el equipo mejoró considerablemente el promedio.

Todo mal. En el desenlace de la última esperanza de que el ídolo siguiera con la 11 rojinegra que le pertenece. Del lado de quienes conducen al club del Parque, que demoraron demasiado, que no supieron aceptar responsabilidades ni seducir a la última estrella que le ponía brillo al plantel.

De parte del propio jugador, que también se extendió demasiado en su decisión final y que informó de la mala nueva adentro del club cuando ya estaba afuera, algo que no hizo más que cargar tintas sobre la conducción leprosa.
Todo mal. Porque el que termina pagando es el hincha. El que se ilusiona, el que vibra a la par de lo que transmiten sus jugadores desde la cancha, el que juega los partidos desde afuera poniéndose también en el rol de técnico y apostando fuerte por un gran campeonato cuando el plantel presenta ídolos con los que se mimetiza. Porque ya habían soportado la partida del Gato Formica, también la de Nacho Scocco y ahora la despedida de La Fiera. Los tres que sostuvieron al equipo en los últimos torneos, sobre todo en el que finalizó hace poquito.
Y hasta perdió el Chocho Llop, quien se ilusionó con la continuidad de Maxi al volver al club para conducirlo técnicamente en la superliga que se iniciará en un mes. Y justamente el DT también falló en su presunción de que iba a contar con el capitán para armar el equipo a su alrededor. Es que el 11 sorprendió a todos ayer al anunciar su despedida de Newell's.
Si todos, obviamente también quien esto escribe, daban como un hecho su permanencia. Sin embargo, la cabeza de Maxi dijo no. Y el no fue tan grande que se impuso a todos los sí que parecían imponerse. Sin dudas no le habrá sido sencillo definir su partida. El llanto en la conferencia así lo refleja. Es que sabe que esto impedirá volver a jugar con la rojinegra. ¿Y volver al club? Seguramente los hinchas le volverán a abrir las puertas.

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