Ovación
Jueves 18 de Mayo de 2017

Tiros al pichón

Cualquier dato parece tener utilidad para adelantar cómo será, en nombres y en juego, la selección de Jorge Sampaoli. A horas de conocerse la primera convocatoria, la realidad es que apenas son especulaciones periodísticas con escasísima rigurosidad

Cualquier dato parece tener utilidad para adelantar cómo será, en nombres y en juego, la selección de Jorge Sampaoli. A horas de conocerse la primera convocatoria, la realidad es que apenas son especulaciones periodísticas con escasísima rigurosidad

Mañana, a más tardar el lunes, se conocerá la primera convocatoria de Jorge Sampaoli, que todavía ni siquiera puede ser presentado como flamante entrenador albiceleste. Lo que sí se puede hacer, y de hecho sucede permanentemente y a medida que se acerca la hora de la primera lista mucho más, es ensayar todo tipo de especulaciones periodísticas sobre los nombres que estarán en la primera entrega para los amistosos frente a Brasil en Australia (9 de junio en Melbourne) y ante Singapur (13 de junio en Singapur). De a poquito se van conociendo apellidos que serán ratificados o no, pero eso no es lo importante. Más bien es un juego mediático que expirará una vez conocida esa nómina para darle paso a las conclusiones y proyecciones que tampoco serán trascendentes.

Cómo será de mediático el juego que se propone que se menciona a Mauro Icardi en primer lugar entre los nombres nuevos como si el capitán de Inter fuera la solución de todos los males. Por supuesto que merece una oportunidad, pero el ruido que hace su convocatoria es más mediático que futbolístico. Supuestamente excluidos de la lista Gonzalo Higuaín y Paulo Dybala porque el sábado 3 jugarán la final de la Liga de Campeones de Europa con su equipo Juventus, hasta se cae de madura la convocatoria del esposo de Wanda. Y de paso cañazo, una pregunta menos para contestar en las conferencias de prensa. El problema es que ayer el propio Mauro atentó contra la movida mediática que se prepara para recibirlo: se resintió de una lesión muscular en el recto femoral del muslo izquierdo y su convocatoria está en duda.

¿Podrán sacarse conclusiones tras la primera citación? No, imposible. Primero porque con Brasil y Singapur se disputarán amistosos que al entrenador le servirán en el mejor de los casos como bancos de prueba, pero fundamentalmente para machacar sobre los primeros capítulos de su guión.

¿Servirán los amistosos para conocer la idea del entrenador? Mínimamente. Habrá ausencias, como probablemente lo serán las de los futbolistas de Juventus, que no permitirán ponerse demasiado puntilloso con el esquema más allá de que, además, Sampaoli y sus futbolistas saldrán a la cancha después de una reducida cantidad de entrenamientos.

El otro dato a tener en cuenta para desestimar cualquier análisis sesudo es que serán dos partidos completamente desiguales: frente al rival más importante en Australia y ante un combinado débil en Singapur. La desproporción es tan marcada que de un partido a otro no podrá encontrarse ninguna coincidencia que merezca ser analizada sin el riesgo de cometer un error de los grandes.

¿Cuando se podrán desmenuzar las intenciones de Sampaoli? A medida que pasen los días, los entrenamientos, los amistosos y los meses. La carta de presentación del Zurdo será frente a Uruguay el 31 de agosto. Por entonces no habrá margen para especulaciones en las convocatorias ni concesiones en la estrategia de juego. Allí sí se podrá ver y analizar a un Sampaoli puro. Es cierto que será en una instancia extrema porque estará en juego la clasificación al Mundial, pero en el Centenario Sampaoli jugará su primera final.

Curioso o disparatado. Será el estreno oficial y se lo califica como final, pero así es la selección argentina. No hay grises.

En el juego de las especulaciones periodísticas, la inminente convocatoria se vende como algo mucho más trascendente de lo que es, pero es imposible resistirse a difundir algunos trascendidos con visos de realidad. Ya quedó escrito el advenimiento de Icardi y además aparecen como novedades, Javier Pinola, Alex Barboza (uno de los dos), Leandro Paredes, Emanuel Mammana, Nicolás Tagliafico, Lautaro Acosta?

Se supone que no habrá ausencias llamativas. Pero se insiste, la etapa que se avecina es solo el precalentamiento. La versión oficial de Sampaoli llegará cuando los porotos estén en juego.

Es cierto que el partido con Brasil, y para empezar el ciclo, es incómodo, pero no tanto como un mal resultado en el Centenario en el último día de agosto.

La necesidad de encontrarle una identidad a la selección acelera los tiempos, o pretende hacerlo, y entonces se buscan parámetros, muchas veces rebuscados para armar un esquema sobre el que, en realidad, no hay ninguna pista. Por supuesto que existe un hilo conductor que responde a las preferencias del entrenador, pero nada más que eso. Pero la tentación puede más.

¿Jugará Argentina como lo hacía la Chile de Sampaoli? Quizás tenga algunas similitudes en algunos sectores de la cancha, por ejemplo en el comportamiento de los marcadores de punta, pero sólo eso. Es una respuesta sencilla con argumentos bien fuertes: Argentina no tiene un Vidal, no hay mediocampistas que se parezcan a Marcelo Díaz, sí hay defensores con altura, Chile no tiene un nueve de las características de Higuaín, de hecho no tiene un nueve, pero fundamentalmente no cuenta con un Messi, eje sobre el que va a girar la selección argentina y sobre el cual giraría cualquier selección del mundo. Otro dato: Argentina tiene muchas más obligaciones que Chile en el concierto del fútbol mundial y eso también exige diferente. Muchas veces se desatiende esa premisa en beneficio del berretín de defender un único estilo de juego que, como cualquier brote de fanatismo, termina dándole más importancia a lo que menos importa. Traducido: Argentina tiene que jugar como Argentina, sin copiar el libreto de nadie y tomando como punto de partida innegociable las características de sus jugadores.

Pensar que Argentina va a jugar como Chile o como Sevilla es una tontería más de las tantas que se leyeron, se escucharon y se vieron en los últimos tiempos

"Lo quiere a Paredes para que le juegue de N?Zonzi", murmuran por ejemplo unos cuantos sabelotodo que creen que todas las camisetas son iguales. Tiros al pichón que le dicen.

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