Ovación
Miércoles 07 de Junio de 2017

Teoría Sampaoli: a la pelota la tengo yo

Si hay un símbolo del sampaolismo es que los equipos están formateados para tener siempre la pelota. Para nunca dejársela oler al rival.

Si hay un símbolo del sampaolismo es que los equipos están formateados para tener siempre la pelota. Para nunca dejársela oler al rival. Las formaciones de Jorge Sampaoli siempre le marcaron la dirección al trámite. O, en el peor de los casos, nunca quedaron atrapadas en la encerrona del intento. La alineación que se avizora para inaugurar formalmente el ciclo del Zurdo al frente de la selección argentina tendrá intérpretes que harán de la tenencia una religión (ver páginas 8 y 9). Es que nada lo hará sentir más realizado al DT casildense que ver a sus dirigidos arrinconando a cualquier seleccionado del mundo y en el escenario más hostil que se pueda imaginar. No será por los porotos como el partido contra Uruguay en agosto, pero un amistoso ante Brasil en Australia le calza como anillo al dedo al Zurdo para darle factibilidad a su mensaje. Porque no crean que el viernes Argentina asumirá una postura pasatista, por más que del otro lado esté Brasil ya clasificado al Mundial 2018. Entonces, no debe cundir el pánico cuando se repasa que el equipo para el debut tendrá a jugadores pocos proclives a ir al choque y a caer en pasajes de confusión. Para aquellos que se paralizan con el miedo y creen que al fútbol se juega con el teorema de Pitágoras en la mano, la ecuación de Sampaoli es fácil de radiografiar. Para qué ocupar espacios con futbolistas que sean autitos chocadores si la pelota durante todo el partido, o casi todo, estará en nuestro poder. No tiene sentido preparar a un equipo que no esté convencido para eso.

En esta lectura de la situación también es conveniente puntualizar que el nuevo seleccionado se moverá en bloque y con un apego a recuperar lo que le sacaron en cuatro o cinco segundos, como mucho. Esa asfixiante postura colectiva debe estar acompañada por una sincronización de movimientos y automatizaciones posicionales, que es lo que buscó el Zurdo en los entrenamientos en el complejo del Melbourne FC. Lo que no quiere Sampaoli es que Messi aparezca rodeado de rivales como ocurrió en la final de la Copa América 2015, cuando su Chile lo controló como ningún otro equipo. Por eso esta selección no dependerá exclusivamente de Leo. La intención será persuadirlo para que no haga todo él. Que se sienta respaldado por un equipo, como casi nunca pasó desde que está en la selección.

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