Central
Lunes 29 de Mayo de 2017

Teo vivió una tarde a pura emoción en el estadio de Núñez

El colombiano fue aplaudido por la gente de River. Arrancó para ser figura y luego decayó

Volvió al club que le tira. El mismo que dejó en su momento para regresar a Europa en plena Copa Libertadores. Teo Gutiérrez vivió una jornada especial en Núñez. Amagó con erigirse en la figura de Central. Sin embargo, no lo fue. No por capacidad. No obstante, los cálidos y sentimentales aplausos antes, durante y cuando fue reemplazado por el Chaqueño Herrera ratificaron ese sentimiento cruzado que une al colombiano con la masa de Núñez.

Nadie puede poner en tela de juicio lo que realmente siente Teo por los colores de River. Lo demostró en su momento en la Bombonera tras haber marcado el gol canalla. Le valió la expulsión por cierto aquella tarde.

También habla de lo que representa para su especial corazón cada vez que lo consultan. Incluso él mismo lo manifestó días atrás por el aniversario del millonario y pese a que a Racing no le festejó el tanto la semana pasada por su pasado.

Pero el colombiano es bravo. Ayer comenzó a un ritmo infernal. Era como que buscaba que lo contrataran de nuevo. Hacía todo bien. Jugaba y tocaba bien de primera. Hasta casi factura en el primer tiempo. Era el Teo que Montero había dicho en la previa. "En los partidos importantes, aparece", declaró en su momento el DT sobre el atacante.

Pero su brillo se fue apagando. Casi al compás de los aplausos de todo el estadio, que le rindió tributo cada vez que podía. Y para Gutiérrez ese era como un mimo al alma. Incluso aprovechó antes de que se ejecutara un córner para abrazarse y cruzar palabra con Leo Ponzio, de escuela leprosa pero ídolo en estos pagos.

Y a la larga, todas esas sensaciones vividas parecieron eclipsarlo en el final. Porque ya no estaba punzante o fino en sus pases. Terminó en otra sintonía. No en vano Montero leyó la jugada y apeló al cambio cuando la campana del cierre estaba a un tris por sonar. Teo empezó a ir hacia donde estaba el Chaqueño Herrera bañado en aplausos y dedicatorias, que no hicieron más que ratificar la noche monumental que vivió el colombiano, pero más que nada por la cuestión sentimental por su corazón acá en Argentina más que por el partido que había hecho con la camiseta canalla.

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