Ovación
Miércoles 12 de Abril de 2017

Tendencia favorable de los canallas tras el reinicio del torneo

Central achicó sólo un punto la diferencia con el último clasificado a la Sudamericana, pero desde el reinicio superó la línea de 8 equipos

Central achicó sólo un punto la diferencia con el último clasificado a la Sudamericana, pero desde el reinicio superó la línea de 8 equipos

Como si se tratara de una contienda electoral, a boca de urna Central está montado sobre una tendencia que, al menos por ahora, le ofrece un guiño. Estará en el equipo de Paolo Montero que esa tendencia se torne irreversible. Sólo de esa forma podrá alcanzar uno de los objetivos planteados antes del reinicio de la competencia. El más fuerte podría decirse. Se trata de la carrera que tiene como destino la clasificación a la Copa Sudamericana. Con una paradoja en el medio y no menor por cierto. Antes de que el torneo se reanudara eran 5 puntos los que separaban al canalla de ese sitial de privilegio y hoy, transcurridas cinco fechas, son cuatro. ¿Dónde está la contracara? En que pese a que es sólo un punto el que se achicó, Central logró superar la línea de ocho equipos. Otros dos que ya estaban arriba también hicieron su parte y crecieron en la tabla.

Más allá de la cuestión estrictamente numérica, el hecho de haber superado la línea de varios equipos es lo que hace creer en el campamento canalla que la meta trazada es posible. Vale la aclaración que Independiente, que hoy está fuera de la zona de Copa Sudamericana pero dos puntos por encima de Central, tiene dos partidos menos. Esto es, de ganarlos, la brecha se haría más larga de lo que es ahora, ya que se ubicaría tres unidades por encima de Lanús (29), hoy el último equipo que estaría alcanzando la clasificación.

El objetivo de la Copa Sudamericana no fue caprichoso ni mucho menos. A sabiendas de que se venía de un proceso en el que el equipo se había acostumbrado a pelear todo lo que se jugaba, con la vara demasiado alta en ese sentido, se analizó también que la posición en la que Eduardo Coudet había dejado el equipo no era la mejor. Es más, para lo que fue su estadía en Central, se trató, por lejos, de la peor campaña en un torneo local. Por eso se analizó todo con detenimiento y así fue como se plantearon los objetivos. De parte no sólo del cuerpo técnico sino también de los propios futbolistas. Era la copa y el clásico, como dijeron varios (entre ellos Marco Ruben). La Libertadores se presentaba como una quimera. Ni hablar del título, más allá de que las matemáticas nunca pusieron al canalla fuera de carrera para esos objetivos de máxima. De hecho son 10 puntos, sobre 33 en juego, los que lo separan de la Libertadores.

Esos cuatro puntos de diferencia es algo a lo que hay que hacer referencia de manera inexorable. Pero de la misma forma se presenta el análisis de la cantidad de equipos a los que no sólo se les dio alcance sino que se superaron. Quilmes, Defensa y Justicia, Sarmiento, Tigre, Atlético de Rafaela, Godoy Cruz, Patronato y Atlético Tucumán son los ocho equipos que antes del reinicio de la competencia estaban por encima de la línea de Central. Hoy todos ellos están por debajo. Algunos por una diferencia mínima, otros por varios puntos.

Es desde ese punto que el canalla puede encontrar los cimientos verdaderos de un crecimiento hasta aquí evidente y con serias posibilidades de extenderse con el correr de las fechas. Sólo a Colón y Gimnasia y Esgrima La Plata no logró darles alcance.

Hay una forma inequívoca de entender el porqué de ese salto cuantitativo, que fue acompañado por rasgos decididamente cualitativos. La respuesta está en los 10 puntos sobre 15 posibles (66 por ciento de eficacia) desde que la pelota volvió a rodar. Pudieron ser algunos más, pero es una marca que lo pone en el lote de los que más sumaron en lo que va del año (ver aparte).

Ahora, si se tiene en cuenta que se superó a muchos equipos, pero que la distancia en números no varió demasiado, lo que queda en evidencia es que las licencias no se tornarán del todo amigables. Porque si con esta remontada la cuesta aún sigue siendo empinada es fácil imaginar lo que sucedería en caso de aflojar el tranco. Una derrota en el inicio (ante Godoy Cruz), dos victorias revitalizadoras (Quilmes y Tigre), un empate agridulce (Sarmiento) y otro triunfo esperanzador (Atlético Tucumán). Ese fue el derrotero de Central en 2017 que le permitió erguir la figura y posar la mirada un poco más allá.

Es largo todavía el trayecto por recorrer. Para Central y para el resto. De igual forma, si lo visto en las cinco fechas disputadas no es un mero indicador, sino una tendencia, Central puede sentir que dependerá en gran parte de su capacidad para que el objetivo pueda ser cumplido.

Comentarios