Ovación
Martes 26 de Septiembre de 2017

Talleres de Villa Gobernador Gálvez hizo posible el sueño

Las chicas de Villa Gobernador Gálvez estrenaron cancha propia este año.

Para muchos llegar a tener una cancha sintética es un sueño inmenso. Ni hablar si esa cancha puede ser de agua. Para otros simplemente es todo un logro tener una lonja de pasto en condiciones. Y si es un rectángulo con medidas reglamentarias y en óptimas condiciones, ni hablar. Este último es el caso de Talleres de Villa Gobernador Gálvez (VGG), que este año consiguió, por fin y después de innumerables esfuerzos, jugar en su propia cancha. De pasto, pero apta para competir y ser local en casa. Hace poco más de un año, Ovación contó cómo las chicas de Talleres practicaban en un playón y en "un pedacito de césped", aunque el anhelo de modificar esa realidad estaba intacto. Hoy está hecho realidad. "Crecimos mucho a partir de tener la cancha. Y seguimos soñando con otras cosas, para seguir creciendo", apuntó Gisela Verón, la profe del club.

   Después de nuevo años con la disciplina, después de tres participando de las competencias de la Asociación de Hockey del Litoral, Talleres concretó el sueño de una cancha propia que inauguró a principios de la temporada: "Es una de las mejores de la línea D, en la que jugamos nosotras. Tiene un césped hermoso, bien cuidado, y nos lo dicen los mismos rivales. En la D sólo un par de clubes tienen sintéticos, pero hay canchas que están llenas de saltos, de hormigueros, no sabés lo que son", relata Gisela, quien está desde los inicios y es cabeza visible del desarrollo del hockey en el club.

   Y como a todo sueño concretado le sigue otro, ahora las chicas trabajan en la construcción (están en plena obra) de un quincho y se inscribieron en el proyecto "40 canchas", que ofrece la Confederación Argentina de Hockey para participar del sorteo o licitación para construir un sintético de arena. "El crecimiento fue increíble: hay más chicas (cerca de 80), mejoramos los entrenamientos, tenemos una cancha auxiliar para cuidar a esta si llueve", cuenta Gisela.

   Hasta el año pasado, por competencias oficiales, Talleres debía alquilar y ser local en algún club de Rosario. La posibilidad de no mover la localía les dio a las jugadoras no sólo la oportunidad de conocer mucho su cancha, sino de disfrutar con sus afectos: "Ahora las familias vienen a verlas, se llena de gente y eso es una motivación. Queremos seguir creciendo y que poco a poco el hockey se transforme en la disciplina más importante del club".

   La base de esas 80 jugadoras que tiene hoy Talleres la dan las más chicas, el semillero. Ese es uno de los aspectos que más destacan desde la institución, ya que "ellas son el futuro". Este año se sumaron algunos varones en escuelita, pero aún son muy pocos y por eso los que se acerquen deben entrenar con las nenas. "Pero la idea de seguir sumando nenes está y las puertas siguen abiertas".

   Talleres soñó su cancha y la consiguió. Logró un sueño de muchos y disfruta de ese presente. No es el único que sueña, pero es una motivación. Con cada cancha el hockey se hace más grande.

De aquella página a esta, del playón al verde césped
El 6 de junio del año pasado, Ovación publicó en su habitual página de hockey de los martes parte de la historia de Talleres en esa disciplina. Fue entonces cuando contaron que el gran sueño era tener una cancha propia habilitada para competir en los torneos de la Asociación de Hockey del Litoral.
Un playón era por esos días el espacio principal donde se ponían a practicar, además de "un pedacito de césped". Sin embargo, no reniegan de haber tenido que afrontar aquellas circunstancias: "Al final creo que practicar en el playón nos favoreció para cuando tenemos que ir a canchas sintéticas, en las que el juego es más rápido", dijo Gisela Verón, una de las entrenadoras junto a Cecilia Di Chiazza, quien se sumó este año.

Para agendar

De escuelita a primera, las clases de hockey en Talleres tienen lugar los lunes, martes y jueves, de 18 a 20. Los lunes de 19 a 20 hay entrenamientos diferenciados para las arqueras.

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