Ovación
Lunes 28 de Agosto de 2017

Son ellos, los dueños de la historia

Los chicos de Litoral dieron el golpe en Salta y se consagraron campeones de un Argentino de mayores por primera vez. En la final vencieron a Córdoba por 2 a 1 y cerraron un torneo brillante

No hay historias que emocionen más que las que se escriben por primera vez. No hay páginas que emocionen más que las primeras de esas que construyen la historia. Porque con el tiempo se convierten en fundamentos. Y no hay personajes más recordados que esos que protagonizan las primeras páginas. Entonces, valga sobremanera el lugar que atesorarán para siempre los chicos del seleccionado masculino del Litoral, que ayer consiguieron por primera vez un título de mayores en un Campeonato Argentino. En una final tremenda, pareja, visceral y emocional por donde se la mire, vencieron a Córdoba por 2 a 1 con goles de Lucio Tartaglini e Ignacio Del Castillo. Guillermo Schickendatz puso la igualdad transitoria.


Salta quedará para siempre impregnada en la memoria de los jugadores y el cuerpo técnico de este equipo que jugó un torneo formidable, que hizo de las canchas de Popeye un terreno conocido y les puso los puntos a cada rival con el que se fue encontrando. Superándolos. Superándose a sí mismo. Creciendo, como planteaban los propios jugadores en la previa. Porque había una realidad, habían llegado al norte del país como defensores de la medalla de bronce conseguida en Tucumán 2016, pero no se querían obnubilar. Aunque internamente sabían que podían, si todo iba más o menos bien, repetirla, de mínima. A veces, no poner determinadas cosas en palabras es quitarle fuerza. Hasta obsesión. Por eso hablaban del crecimiento. Un crecimiento que ayer tuvo un premio fantástico.


Litoral trazó un andar ideal en el torneo desde el primer día, el jueves. Ganó la fase de grupos (el B) con puntaje ideal y, si bien no brilló en los dos primeros partidos (mostró cierta desconcentración en los primeros cuartos) ante San Juan y Córdoba, aprovechó para ajustar detalles ante Santiago del Estero para, en lo posible, no pecar más en las semifinales. Lo hizo y se llevó un nuevo triunfo ante Mendoza para meterse en la definición de ayer ante el que dio el verdadero golpe en el Argentino. Córdoba había sacado de carrera a Buenos Aires, nada menos que el campeón vigente.


Ayer, definitivamente, los chicos estaban convencidos de que esto no se les podía escapar. Que el umbral que separa a los que dan pelea de los que se convierten en campeones era absolutamente franqueable. Se palpaba en el aire, en el seno del grupo, en ese colectivo que llegó al estadio lleno de alegría, a puro cántico, con baile, música y sonrisas. Cambiaron los rostros con gestos adustos cuando se pararon en el campo de juego, cada uno metido en su mundo, pero mirando de reojo el marco brillante que ofrecía el 27 de agosto. No querían fallar en la consagración. Y quizás un poco por ello y quizás porque el de enfrente no era cualquier oponente es que el primer cuarto de partido fue algo apático. De imprecisiones, de poco peligro en las áreas.


Hasta que se acomodaron, los dos. Pero Litoral se acomodó mejor. El corazón y la garra que ponen los chicos en su juego ya estaba a flor de piel. Fue en ese segmento cuando Pablo Montecchiarini trepó por izquierda hasta tirar un centro que Lucio Tartaglini no dejó pasar y conectó al fondo del arco. Golazo.


Apenas tres minutos después, en ese mismo segundo cuarto, la experiencia y la técnica de Guillermo Schickendatz le perforaron la red a Agustín Ballarini, de formidable torneo aún a sus 19 años, y llegó el empate. El medallista de bronce con Los Leones en el Mundial de Holanda 2014 emparejó las cosas pero Litoral le dio respuesta inmediata. Desde la actitud fundamentalmente. El tercer cuarto fue casi todo suyo, de presión constante y absoluta. Por eso hilvanó cuatro cortos y de uno de esos cortos sacó el máximo provecho. Arrastró Lucio Tartaglini y aprovechó el rebote Ignacio Del Castillo. Lo gritaron con alma y vida todos juntos, en un festejo que reflejaba fielmente tanta unión.


Intentó Córdoba bajar decibeles con ataques aislados, pero se enredó en sus propias limitaciones. ¿Habría quemado todas sus naves ante Buenos Aires? Pregunta sin respuestas. Ni del menor interés para Litoral que vio en el último cuarto agrandar las figuras de la experiencia: Pablo Montecchiarini, Leo Del Palacio y Facundo Basterra no sólo ofrecían solidez sino también la calma a un equipo compuesto por siete juniors. Erigido ahí, como si llevase 50 años jugando al hockey, Facundo Harte completó la obra. En él depositaron más que nunca la bocha para que la tenga, para que la cuide, para que se escurra el tiempo en el cronómetro.


Se escuchó por fin el ruido de la chicharra que confirmó lo que nunca había pasado: Litoral es campeón del Argentino de selecciones mayores. Y lo lograron estos chicos de corazón enorme que ahora lloran, que ahora se abrazan, que ahora ríen, que ahora no saben cómo bajar las pulsaciones. Estos chicos que ahora, mientras ya se está desmontando el escenario y se están escribiendo estas líneas, siguen en el sintético de agua bailando cumbia, sacando fotos, trepados en el techo de un arco, atesorando el tiempo. El mismo que cuando los mire de lejos los señalará de una manera muy especial.

Comentarios