Ovación
Jueves 18 de Mayo de 2017

Solidarios y distinguidos

La organización Botines Solidarios, que promueve el rugby en barrios carenciados, fue galardonada por el Concejo municipal. Leandro Lobrauco, coordinador de la institución, habló con Ovación

Dice el refrán que el camino más largo comienza con el primer paso. En 2013 en Rosario se puso en marcha Botines Solidarios, organismo que ayer fue distinguido por el Concejo municipal como Institución Distinguida, en reconocimiento a su trabajo de inclusión social en los jóvenes y adolescentes de los barrios de la ciudad de mayor vulnerabilidad socioeconómica a través de la práctica del rugby.

   Porque Botines es una institución que no hace asistencialismo ni da la copa de leche. Su misión es que los chicos de esas barriadas aprendan con ex jugadores y profesores de educación física a jugar al rugby y que además conozcan sus valores, con todo lo que ello implica.

   "Yo creo que la distinción se basa en la seriedad del trabajo que venimos haciendo en estos años. El rugby me dio mucho en la vida y, después que dejé de jugar, pensé que era el momento de devolver algo de todo lo que había recibido. Y surgió la posibilidad de traer Botines Solidarios a Rosario pero nunca me imaginé que esto sería tan gratificante? Es así, al punto que a veces me siento muy egoísta, porque recibo mucho más de lo que doy", destacó al iniciar la charla Leandro Lobrauco, coordinador de este emprendimiento que cuentacon el apoyo de la Municipalidad de Rosario y que como él mismo aseguró "no tiene techo", porque "se puede crecer mucho más".

¿Qué es Botines Solidarios?

Es la oportunidad de llevar el rugby a barrios donde de otra manera nunca se hubiera podido jugar, donde a los chicos les cuesta tomarse un colectivo. Llevamos el rugby y sus valores al corazón de los barrios.

Insertar esos valores no debe ser fácil.

El rugby ya de por sí tiene valores en su ADN, como es el trabajo en equipo, el esfuerzo, empujar todos para el mismo lado, que el pase se da para atrás pero el objetivo está adelante. Pero además nosotros tenemos metodologías. Por ejemplo, después de cada entrenamiento nos autoevaluamos en compromiso, respeto y responsabilidad, entonces así como los chicos se entrenan para patear o dar un pase, también lo hacen en estos valores, y a través de la autoevaluación logramos que los chicos lo vayan incorporando. Lo que les pedimos a ellos es que no sólo lo incorporen sino que además sean transmisores de esos valores, que los lleven a su casa, a su escuela, a su entorno, a su barrio? La idea es que podamos diseminar esta semilla de buenos valores, de esfuerzo, de conducta, de trabajar en equipo, de saber que se puede. Con esto ayudamos a muchos chicos a mejorar su autoestima, a romper barreras interbarriales? Hoy chicos de Saladillo, Las Flores, Mangrullo y Grandoli jueguen en el mismo equipo.

Debe ser una satisfacción muy grande.

Sí, es así, aunque también hay que reconocer que tuvimos momentos muy duros y más de una vez me fui llorando a mi casa. Son cosas que pasan, porque vivimos situaciones muy duras. Son barrios donde a veces pasan cosas feas pero también lugares donde encontramos valores muy importantes, los chicos pasan a ser amigos nuestros y los acompañamos a crecer juntos poniendo a veces el rugby como una excusa.

A lo largo de este tiempo, ¿qué fue lo que más te marcó?

El recorrido es bastante largo y hemos vivido muchas cosas, momentos lindos y otros muy duros, pero siempre en equipo. Eso quiero destacarlo, porque hay un grupo de profes que son de oro. Tuvimos momentos difíciles, en los que las cosas no salían bien o no nos podíamos consolidar, pero la pasión y la vocación por querer hacer esto nos hicieron seguir adelante.

Si tenés que sentirte orgulloso por algo en particular ¿Qué destacarías?

Hay chicos que están jugando en clubes y otros que no sabían que hacer de sus vidas y de un día para otro logramos que empiecen a tener un objetivo, que se puedan ordenar. Antes un viernes a la noche estaban pensando en salir para hacer cualquier cosa y hoy preparan el bolso porque saben que al otro día tienen partido.

En un punto hasta le cambiás la vida.

Puede ser. Lo que pasa con el rugby es que todos piensan que es elitista y no es así. Los clubes son elitistas, acceder a un club es elitista? el rugby es otra cosa, es un deporte muy inclusivo y lo pueden jugar todos. Parece una frase hecha, pero es verdad. Estamos en barrios donde el fútbol es la vedette, es el semillero de la exportación mundial. Nuestra cancha de Parque del Mercado está al lado del club Grandoli, que es donde empezó a jugar Lionel Messi. Y en esos barrios, donde el fútbol es tan importante y salieron estrellas para todos los rincones del mundo, el que no juega bien queda excluido. Y en el rugby no pasa eso, precisamente por su sentido de inclusión. Por ahí el gordito que en el fútbol no anda bien, en el rugby puede ser un número uno. Y se divierten y se fanatizan. Empiezan a formar parte de un equipo, a tener una identidad. Hay barrios donde los chicos ya estaban estigmatizados con que eran de lo peor y sin embargo a través del rugby se empezaron a dar cuenta de que pueden ser alguien importante dentro de un grupo, que pueden progresar y si se lo proponen jugar en algún club y ser grandes jugadores de rugby.

¿Con esto querés formar un club de rugby?

No, para nada. Yo soy de Plaza (Atlético del Rosario) y mi intención no es formar un club aparte, sino que esto sea un aporte para el rugby en general, además del tema social. La realidad marca que hay un montón de chicos que son muy buenos jugadores y tienen muchas condiciones para jugar en cualquier club de Rosario. Y poco a poco los chicos se van dando cuenta de eso. Hoy por hoy algunos están jugando en Logaritmo, Provincial, Duendes y Plaza, no es nuestro objetivo final, pero los estamos acompañando en ese recorrido.

¿Cómo ves esto dentro de unos años?

Soy muy cauto, de dar pasos cortos pero firmes. Lo importante acá es seguir creciendo como lo estamos haciendo hasta ahora. Te cuento que según nuestra metodología cuando empezamos a trabajar lo hacíamos con chicos entre 14 y 18 años y ahora estamos en una etapa, sobre todo en Las Flores y en Parque del Mercado (que son los dos primeros barrios donde arrancaron), en la que vemos a los mismos que aprendieron con nosotros enseñarles a los más chiquitos. Puede verse como una utopía, pero nuestra idea es poder dejarle un club en el barrio para que ellos puedan autogestionarlo, que nosotros sigamos con nuestra tarea en otros barrios y que ellos puedan seguir adelante esta misión.

¿Cómo hacen para mantener a los chicos en competencia?

Nos gusta mucho que los clubes tradicionales de Rosario vengan a jugar a nuestra cancha. Vinieron casi todos y además tuvimos visitas de lujo, como la de Racing Metro de París el año pasado y un colegio de Inglaterra. Lamentablemente no tenemos ningún tipo de relación con la Unión de Rugby de Rosario, no tenemos su apoyo y como nuestra idea es sumar, crecer, este año creamos el Circuito de Rugby Social y Desarrollo, en el que juegan Los Tigres, Capitán Bermudez, San Lorenzo, Villa Gobernador Gálvez y nosotros. Es una liga, hacemos encuentros mensuales y la juegan alrededor de 400 chicos.

¿Cuál es tu sueño?

Que llegue un momento en el que no haga falta tener que hacer estas cosas, que haya oportunidades para todos, porque en definitiva lo que hacemos es esto: llevar la oportunidad de jugar al rugby a lugares donde, de otra manera, nunca lo hubieran conocido.


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