Ovación
Jueves 10 de Agosto de 2017

¿Será justicia?

Casi en secreto se reclama para Guillermo Vilas el número uno del mundo en algunas semanas de 1977, año en que ganó dos Grand Slam, 16 torneos en total y 134 partidos. Podría definirse antes de fin de año

Guillermo Vilas es el fundador del tenis en Argentina. El provocó que un deporte de élite se transformara casi en masivo a mediados de los 70, cuando la construcción de canchas de tenis se multiplicó en el país al ritmo de sus hazañas en el circuito internacional, sobre todo en superficies lentas. De eso no hay dudas. Tampoco de que integra la galería de los ilustres deportistas argentinos del siglo XX al lado de Diego Maradona, Carlos Monzón, Juan Manuel Fangio y Roberto De Vicenzo. Pero hay un estigma que lo persigue y seguramente lo perturba aunque lo niegue: nunca fue número uno del mundo. O lo que es peor: ni la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) ni la Federación Internacional de Tenis (ITF) lo reconocieron jamás como tal a pesar de que aparentemente obtuvo los resultados para hacerlo.
   Desde hace algunos años el periodista Eduardo Puppo, autor de la genial "Historia del tenis en la Argentina" (una trilogía imperdible de libros gigantes), lucha por hacer justicia. O mejor escrito, le ofrece todos y cada uno de los argumentos a la ATP para que enmiende su error.
   La última negativa llegó a fines de mayo de 2015 con escasas argumentaciones de la entidad. ¿Y ahora? Puppo insiste. Muy probablemente antes de fin de año haya una nueva resolución. ¿Será justicia esta vez? Parece improbable que la ATP se corra de su sillón imperial, pero...
   "Es un asunto muy importante para un jugador, así que no lo hemos tomado a la ligera, pero es la decisión que tenemos que tomar (...) Reescribir la historia es imposible", contestó sobre el tema gélido como las nieves eternas hace poco más de dos años el británico Chris Kermode, presidente de ATP.
   La nueva investigación parece ir por otros carriles, aunque sustentada, por supuesto, en los mismos datos y estadísticas. Nada se sabe, sólo se intuye que habrá una resolución antes de fin de año. El primero en guardarlo bajo siete llaves es Puppo, que no quiere que nada enturbie el intento, que probablemente sea el último.
   "Por el momento no puedo dar detalles del tema porque está en proceso. Tampoco lo hará Vilas hasta llegar a una resolución oficial", contesta Eduardo del otro lado del whatsapp sin dejar el más mínimo resquicio para la especulación o el rumor. Ni siquiera para un mísero trascendido.
   Todo comenzó a principios de 2011. "En 2007 Vilas había pedido una revisión del ránking a la ATP (en esa oportunidad requirió que lo rearmen con el sistema actual). Hablando con él, me dijo: «Vos que tenés data, fíjate qué se puede hacer». Empecé a buscar y encontré que faltaban cosas. Dentro del material que yo tenía, junto a libros y la web oficial de la ATP, había cosas que no coincidían. Hay muchas falencias, faltan datos. No se puede comprobar qué tipos de torneos daban puntos para lo que era ATP, WCT y el Grand Prix. Me contacté con la gente que maneja la estadística de la ATP y tampoco conseguí nada", comentaba Puppo ya hace un tiempo.
   Eduardo desmenuzaba la cuestión y explicaba didácticamente por qué sería conflictivo que la ATP revea los puntos.
   En aquellos tiempos la entidad convivía con la World Championship Tennis (WCT), una especie de circuito paralelo con cuadros pequeños de 8 y en algún caso 4 jugadores. Los puntos de los torneos organizados por WCT supuestamente no se sumaban al escalafón, pero algunos de ellos fueron sumados para Jimmy Connors, por ejemplo en 1977. Ese año Guillermo ganó el Grand Prix (actual Carrera de Campeones) con números aún imbatidos para una temporada: 16 títulos (dos de ellos de Grand Slam) y 134 triunfos en el año calendario.
   En aquella época el ránking era la resultante de los puntos obtenidos divididos por la cantidad de torneos disputados. En 1977 el coeficiente favoreció a Jimbo. La ATP confeccionó su puntaje tomando como referencia 15 torneos. La revisión del listado de ese año marca que disputó 21. Si eso se corrigiera, Vilas hubiera sido número uno al menos una semana en 1977. Hasta ahora, oficialmente la ATP sostiene que Connors terminó el año como número uno del mundo con un promedio de 59,8 contra 57,5 de Vilas. Ese año el magistral zurdo estadounidense ganó la mitad de los torneos que el marplatense: ocho.
   En 1975, Vilas también terminó segundo de Connors a sólo 0,20 punto, por lo que cualquier corrección similar a lo detallado más arriba ubicaría a Guillermo por encima de Jimmy.
   "Puede mover muchas cosas. Ya no es que sería el uno una semana, sino que terminaría el año en ese lugar", contaba Puppo, que hoy está encerrado en el silencio que forma parte de la estrategia a la espera de una nueva resolución.
   "Existe la posibilidad de que los estadounidenses Roscoe Tanner, Brian Gottfried y Dick Stockton, que hicieron un 1977 bárbaro, también hayan estado primeros en el promedio en algún momento del año. Entonces deberían agregar tres o cuatro líderes más y sacarles semanas a los otros. Es conflictivo", ampliaba Puppo sobre la gestión que intenta entregarle a Guillermo una distinción que le corresponde. Reconocimiento que también promueven, entre otros, su ex entrenador y tenista rumano Ion Tiriac y el ex número uno del mundo, el sueco Mats Wilander, vencedor de Vilas en la final de Roland Garros de 1982 con tan solo 17 años.
   Esta historia, que espera un final más feliz que el que tuvo hasta aquí, comenzó a fines de 1974, cuando el inventor de la Gran Willy derrotó en la final del Masters de Melbourne al genial rumano Ilie Nastase por 7/6 (6), 6/2, 3/6, 3/6 y 6/4. Ese año ganó otros 6 torneos. Sumó 5 más en 1975 y media docena en 1976.
   En 1977 cuesta creer que no haya llegado al número uno, aunque el primer reclamo, el que ya desestimó la ATP, se focaliza en semanas de 1975 y 1976.
   En el 77 ganó 16 torneos, incluidos Roland Garros y Forest Hills (abierto de Estados Unidos), ambos en polvo de ladrillo. Siete más en 1978 (entre ellos el abierto de Australia que se disputó en enero de 1979), cuatro en 1979 (incluye el abierto de Australia jugado en enero de 1980), tres en 1980, tres en 1981, siete en 1982 y tres en 1983.
   Cualquier parecido con un superdeportista es real.
¿Será justicia?

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