Ovación
Sábado 16 de Septiembre de 2017

San Jorge será el escenario de una final para no perder ni a la bolita

Se juega el torneo provincial para hacer "hoyito", en San Jorge. Presentan la colección con los escudos de Central y Newell's.

"Opi", "hoyito", "cacha paga". Los que algunas vez jugaron a las bolitas sabrán de qué se habla. Y el que quiera volver a escuchar esos términos y revivir un juego milenario en el primer campeonato provincial, sólo tendrá que viajar a San Jorge, 180 kilómetros al oeste de Rosario, donde mañana desde las 9 se jugará la final de una competencia que comenzó en mayo y se extendió por cien comunidades santafesinas. ¿Por qué una competencia de bolitas en la localidad sanjorgense? Porque allí, en la llamada capital de la industria alimentaria, donde vibra el clásico de fútbol entre el club San Jorge y La Emilia y se celebra el Festival Nacional del Bandoneón, está por cumplir 64 años la firma Tinka: la única fábrica de bolitas de vidrio de Argentina y la más importante de Sudamérica. Una de las auspiciantes de un torneo que nadie querrá perder ni a la bolita.

Ovación visitó la planta de la firma y uno de sus dueños compartió como primicia que en la competencia se presentará la "colección fútbol" recién salida del horno. Son las bolitas con los escudos de Rosario Central y Newell's Old Boys, junto a los de los otros 26 equipos de primera de AFA. También se lanzan a la venta las de la Liga San Martín y las ediciones con los rostros de los dos jugadores más importantes del fútbol argentino: Diego Maradona y Lionel Messi, en sólo 9 gramos y 16 milímetros de diámetro.

"Recién la semana próxima saldrán a la venta pero ya tenemos varios comercios interesados en venderlas y también interesados de distintos lugares del país y del exterior, que quieren bolitas con sus clubes", dijo Adrián Ñañez, quien junto con Silvina Chiarlo son dos de los descendientes de los fundadores a cargo de la empresa.

En el torneo de mañana hay un reglamento en el que entre otros rigurosos aspectos se detallan las medidas de la cancha y las categorías. La A, de niños de 8 a 12 años; la B, para adolescentes de 13 a 15; la C, que incluye a jóvenes de 16 a 30 años, y la D, para adultos de 31 años en adelante. Se jugaron las instancias locales, las regionales y ahora llegaron las finales y la final de las finales (entre todas las categorías). Unos 40 jugadores se enfrentarán en la plaza Fátima de la ciudad y se disputarán la Challenger con forma de bolón (una copa organizada por el Ente Cultural Santafesino y auspiciada por Tinka y la diputada provincial Claudia Giaccone).

En México se las llama "canicas" y en el norte del país a la pequeña bolita se la denomina "bolilla" y a la más grande "terón". Pero hay algo que las iguala más allá de las fronteras: "las bolitas son el juguete más barato", asegura Ñañez. Y es así: la unidad cuesta unos 25 centavos (la personalizada, de futbol, cotizará desde los 3 pesos).

La empresa es familiar y modesta. Todo gira en torno a un horno y ocho empleados. Se funden 10 mil kilos de vidrio por semana sin pausa, a poco más de 1.400 grados de temperatura. Ese vidrio se convierte en lava y la metamorfosis culmina en 400 mil bolitas o 160 mil bolones, por día. "Esta semana estamos haciendo las Pétalo", aclara Adrián Ñañez al referirse a los ejemplares con dos colores. Muestra toneles repletos de ellas aún calientes. Deberán esperar dos días para poder ser envasadas a mano. Otras semanas será el turno de las lecheritas (con vidrio opalino) o las que se fabrican como removedores para los aerosoles.

La cocción semanal es el mejor termómetro de la economía de Tinka. "Hace un tiempo se dijo que cerrábamos: no. La empresa sólo se detuvo un tiempo en los 70 y la pasó muy mal con el menemismo. Ahora estamos atravesando cierta incertidumbre, como todas las pymes. El mejor año fue el 2013, el horno andaba todo el mes sin parar; los primeros meses de 2016 lo prendíamos tres semanas al mes y ahora cada quince días. Pero no tenemos en mente cerrar ni despedir gente. Para nada: le buscamos la vuelta, ya largamos las personalizadas del Papa, ahora las de fútbol", comentó Ñañez, quien agregó que la suba del gas los dejó tambaleando, pero también sobrevivieron. "El año pasado pasamos de facturas de 23 mil pesos a 170 mil, pero la provincia nos dio un crédito, con una tasa baja a varios años". Y la empresa, ahora con bolitas futboleras, sigue rodando.

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