Ovación
Sábado 07 de Octubre de 2017

Sampaoli, encerrado en su laberinto

El entrenador argentino busca refugiarse en palabras y explicaciones sofisticadas sobre los aspectos del juego de la selección, pero la realidad indica que depende de un triunfo en Ecuador para ir a Rusia

Y un día el fútbol se vistió de retórica. La hipotética modernización de las formas fue haciendo del juego un sofisticado relato. Como si la tendencia fuese cuánto más difícil de entender más calidad aparenta el proyecto futbolístico. Un proyecto que se conjuga con la articulación de múltiples palabras y la exhibición de los recursos tecnológicos de avanzada. Y allí en escena el entrenador cuasi científico rodeado en muchos casos, como el de Jorge Sampaoli, de un numeroso conjunto de colaboradores que le dan entidad de misión de alta complejidad a la formación de un equipo o seleccionado. Apariencias en su más pura esencia.

Entonces el objetivo cientificista de algunos técnicos de hacer la comprensión del fútbol sólo para pocos fue pretender alejar y subestimar al entendimiento popular, soslayando los aspectos lúdicos y relegando la creación individual del propio jugador, esa maniobra creativa e impensada que tantas veces fue la que arrojó al tacho de basura ese compendio computarizado de movimientos.

Por eso a la hora de las argumentaciones, Sampaoli busca refugiarse en palabras y explicaciones que espantan al sentido común. Desglosar el término paciencia en una conferencia de prensa tras un partido donde la selección argentina quedó penando para clasificar al Mundial de Rusia raya el absurdo. Hablar del desarrollo evolutivo colectivo de su equipo en el que sustenta su optimismo se emparenta más con un discurso de campaña electoral que con una descripción de la realidad. Ya ni sistema ni pequeñas sociedades fueron el sustento.

Tal vez el diminuto técnico albiceleste supone que la comprensión del fútbol es sólo para una élite y por ello está habilitado a refugiarse en inconducentes fundamentaciones. Porque el desarrollo evolutivo no fue tal, ya que bajo su conducción, y con el tiempo necesario para ensamblar un equipo, en eliminatorias, Argentina no ganó y no convirtió goles (ante Venezuela fue en contra). Con la consecuencia visible que hoy no clasifica al Mundial. Y si aún mantiene alguna chance concreta es más por derrotas ajenas que por victorias propias.

También es falso que en función de ese desarrollo evolutivo al que se ancló Sampaoli haya habido convocatorias nuevas. Las citaciones de jugadores que antes no estuvieron no es producto del recambio, sino de la improvisación parida desde la angustia.

Sampaoli hizo de todo para estar en este lugar. Y la palabra "todo" engloba hasta procedimientos propios de una AFA atravesada por desprolijidades incluso punibles. Es por ello que hoy debe hacer simple su método. Sacarle tantos tecnicismos y términos difíciles para concluir en Quito con una victoria. Tan simple como concreta. Con sistema o pequeñas sociedades. Como pueda. Y como deba.

Caso contrario, por querer entrar al cielo por la puerta de atrás es posible que termine ingresando al infierno por la puerta principal. Ojalá que no. Porque ahí sí no habrá desarrollo evolutivo hacia Rusia 2018 para la selección argentina.

Comentarios