Jorge Sampaoli
Miércoles 31 de Mayo de 2017

Sampaoli: del empuje de La Capital a la selección argentina

"Gracias a las páginas del fútbol de la región publicadas en La Capital los del interior de nuestra provincia podemos hacernos conocer por nuestro trabajo", decía Jorge Sampaoli el día que dejaba de ser sólo reconocido en la Liga Casildense para llegar al fútbol profesional en Argentino, único club de la AFA que dirigió.

"Gracias a las páginas del fútbol de la región publicadas en La Capital los del interior de nuestra provincia podemos hacernos conocer por nuestro trabajo. Ahora sólo nos resta demostrarlo en el fútbol mayor". Fue la primera entrevista que dio como técnico de Argentino, entonces en la 3ª categoría del fútbol argentino, la Primera B, el 13 de mayo de 1996. En esas mismas líneas, a Jorge Luis Sampaoli se lo definió como "un desconocido para el medio local pero que trae una buena foja de pergaminos en la región".

Esas palabras de entonces del Zurdo, que venía de dirigir (y no dejó de hacerlo) en Belgrano de Arequito, fueron como un oráculo que se le cumplió al pie de la letra. La trascendencia que le dieron las páginas de La Capital (no existía el suplemento deportivo) fueron sin duda el trampolín para llegar al fútbol mayor de la Asociación del Fútbol Argentino, que en ese 96 era Argentino. Y Argentina es hoy, 21 años después, la cima del mundo de los entrenadores a la que llegó por obstinado, perseverante y apasionado. Su trabajo en la Liga Casildense difundidas en las páginas del diario, fueron aplicadas con creces por el Zurdo por todos los lugares por donde pasó.

Sampaoli fue nombrado muchas veces en las excelentes coberturas que el Gringo Eliseo Trillini desplegaba de todas las ligas del sur provincial. Hay muchas referencias a su estilo de juego, ordenado, tacticista, obsesivo que cultivó en la escuela de Renato Cesarini con el Indio Solari y que encontró en Marcelo Bielsa por aquellos años a un espejo único donde mirarse. El Zurdo no era famoso en la previa a la famosa foto de Sergio Toriggino, reportero gráfico de La Capital. Sin embargo, Trillini lo definió en la edición previa al día en que la imagen fue tomada, en el anuncio del partido de ida de la final de la Liga Casildense entre 9 de Julio de Arequito y "su" Alumni de Casilda, como "un celoso armador táctico, con mucho apego al trabajo y detallista al máximo".

Y tanto estaba en los detalles, que decidió irse por las ramas para hacer su trabajo en aquella definición. Es que Sampaoli había sido expulsado en el tercer partido de la semifinal ante Belgrano de Arequito, en cancha de Huracán de Chabás, luego de volverse loco cuando le echaron a su figura, el ex 9 de Central Córdoba Fernando Bertuzzi (aquel que despertó todos los elogios cuando apareció por Tablada hasta que una inoportuna rotura de ligamentos cruzados lo condicionó), y no podía ir detrás del banco de suplentes porque ahí estaba la gente de 9 de Julio. No existían los celulares, vale aclararlo. Como entendía que ir con la propia gente de Alumni le iba a impedir hacer que sus jugadores escucharan alguna indicación, se subió a un árbol perimetral, desde donde al menos su voz era más audible entre el fervor de las 1.500 personas que coparon el estadio.

La Casildense era, y lo es, una de las ligas más importantes. Con base en el Departamento Caseros, albergó en sus clubes a muchos jugadores que fueron profesionales o muchos que surgían ahí mismo y luego se destacarían en instituciones como Córdoba o Argentino, y también en Newell's o Central. Por eso esa final fue elegida por Trillini para la cobertura y hacia ahí partió junto a Toriggino ese domingo 24 de setiembre de 1995. Y cuando el Gringo, un viejo conocido del Zurdo, lo vio encaramado a las ramas, el Colorado enfocó su lente y disparó la imagen que, sin saberlo nadie, sería un antes y un después en la vida de este casildense, de entonces 35 años.

Un hombre quedó flasheado con esa foto que no se publicó el día lunes, sino el martes 26, y también con el texto que la explicó. Con el título "Platea preferencial", así se describió a Sampaoli. "No es Bruce Willis en su última película de Duro de matar, aunque se parece bastante con esos lentes oscuros. Tampoco es Tarzán intentando descolgarse de la frondosa arboleda. Es un técnico de fútbol del interior, que por encontrarse suspendido no podía ingresar a la cancha y entonces tuvo que ingeniárselas para no perder las alternativas del juego y hacer escuchar su voz. Jorge Sampaoli, el responsable de Alumni, siguió la primera final en Arequito desde esa platea preferencial. Una verdadera postal de nuestro fútbol regional. Una pintura de la pasión y el fervor de los protagonistas".

Esa última oración reflejó como ninguna la forma de vivir el fútbol de Sampaoli y así lo entendió el entonces director de la escuela de fútbol de Newell's, Néstor Rozín, quien al ver la publicación se interesó por él y, con la venia del ex presidente leproso, Eduardo José López, lo llamó para conocerlo. El Zurdo se presentó con carpeta en mano, porque su objetivo era hacer carrera de técnico y tenía proyecto elaborado. El contacto acrecentó aún más el interés y le llegó la oferta para trabajar en las inferiores leprosas, que desechó por las obligaciones horarias que le imponía dejar su lugar en Alumni de Casilda, donde ganaba mucho más vale decirlo. Más allá de eso, la puerta quedó abierta.

No fue en esa ocasión pero Newell's lo agendó para convocarlo a la primera oportunidad. Y llegó casi ocho meses después. Argentino volvía a buscar una alianza estratégica con el club del Parque, como ocurrió en 1983, y buscaba replicar esa exitosa experiencia en medio de una crisis económica de proporciones. López y Rozín vieron la oportunidad de probar al técnico que los había conmovido, fue recomendado a sus pares salaítos y así, un día después de finalizada la temporada 95/96, el Zurdo era presentado en barrio Sarmiento ese 13 de mayo.

Y se presentaba en sociedad, con declaraciones que para la época llamaban mucho la atención, porque además eran para aplicarlas en un club de la B donde, se sabe, se prioriza el roce y el físico por sobre cualquier táctica o técnica. "Mis equipos se caracterizan por presionar en campo contrario, lateralizar bien y cuando tenemos la pelota entrar por los costados. Aunque esto es siempre en la medida que se pueda y dependiendo del rival. En el fútbol es muy importante saber contra quién jugás", señalaba convencido.

También diría: "Vivo pensando en el partido. Algo clave es tratar de encontrar el clima óptimo para que el jugador tenga posibilidades de creación y para ayudarlo a tratar de automatizar lo máximo posible y no caer en actos de irresponsabilidad dentro del campo".

Y acotaría: "No digo que lo mío es bueno, sí que es distinto. La gente tendrá la posibilidad de ver un Argentino protagonista. Con una mente ganadora en todas las canchas. Verá un equipo ganador y ofensivo, en todo lo que indica esa palabra".

En ese momento, en boca de alguien desconocido para el establishment del laureado fútbol rosarino, esas palabras sonaban a charlatanería o fanfarronería. Imaginar a un Argentino con esas características y en la B, sonaban desmedidas, pero eso fue lo que intentó hasta que desde el Parque marcaron la cancha, se inmiscuyeron en su trabajo y, con el equipo clasificado al hexagonal por el segundo ascenso a la B Nacional, prefirió irse antes que someterse. Y al otro día ya llegó el reemplazo desde el club del Parque.

Su primer partido en la AFA fue el 29 de junio de ese 96 y resultó todo un sello de lo que pretendía: un 3 a 0 rotundo ante Deportivo Laferrere, en el partido de ida del Reclasificatorio que otorgaba de 3 a 6 ascensos a la B Nacional, que entonces había sido modificada. El 0 a 0 de la vuelta lo clasificó a la siguiente ronda, donde venció también a un equipo hoy en primera: Temperley, por 1 a 0 en el Olaeta. En la revancha perdió en tiempo suplementario 2 a 0, pero a punto estuvo de clasificar y quedar a las puertas del ascenso. Después, contando las fechas del Apertura 96 y las 9 del Clausura 97 donde decidió irse, ganó 11 cotejos, empató 13 y perdió 6, dejando muy buenos puntos.

Y continuó en Belgrano de Arequito, al que por otra parte siguió dirigiendo pese a conducir a Argentino. El Zurdo era tan querido y buscado en la Liga Casildense, que fue el técnico que eligió Belgrano para contrarrestar el tricampeonato que había logrado 9 de Julio, su clásico rival. Sampaoli cumplió ese cometido ganando el Clausura y la final del año 96 frente a Huracán de Chabás. El destino marcaría que lograría la corona en Alumni de Casilda, en un tercer partido que finalizó con goleada: 4 a 1.

Su pasión por el fútbol, su experiencia en Argentino, la llevaba adelante junto al trabajo que entonces le daba sustento en el Banco Provincial de Santa Fe, adonde fuera del horario de atención al público solía atender los llamados de La Capital y se extendía sin tiempo en explicar cada uno de los ejercicios que tenía planificado para la tarde, su forma y su fin. Después de las horas en barrio Sarmiento desandaba los 50 kilómetros que lo separaban de Casilda ya de noche, iba a la práctica de Belgrano de Arequito (ya que entrenaba "profesionalmente", de martes a sábado) y al día siguiente la rutina volvía a empezar.

Cuando dejó Argentino volvió sin problemas a la Casildense pero ya tenía claro que no iba a ser bancario toda la vida y que quería triunfar en lo que más lo apasionaba. Cuando los salaítos volvieron a llamarlo en el 2000, ya sin Newell's de por medio, para que les eche una mano, regresó advirtiéndole que en cualquier momento le podía salir una oportunidad en Sudamérica. Por eso estuvo solo 6 partidos hasta que en Juan Aurich de Perú, también de la mano del empresario rosarino Néstor Rozín (que todavía está relacionado al Zurdo) empezó la segunda etapa de su increíble historia.

Mañana tocará el cielo con las manos. Hace rato que trabaja por y para la selección nacional, pero el 1º de junio de 2017 recién será ungido. Está en el lugar que siempre soñó pero al que quizás nunca pensó que podía llegar. En el mismo lugar que su maestro Bielsa, este peronista y kirchnerista promete, sin decirlo, una revolución futbolística como hace 21 años quiso llevar adelante con el mismo compromiso en Argentino, el único club profesional de la AFA que dirigió, y como de hecho hizo escuela en la Liga Casildense donde era sin dudas reconocido como un entrenador distinto. Promete además transmitir su espíritu obstinado y ganador a unos jugadores espectaculares que necesitan como el agua la gloria con la camiseta de su país. Y lo intentará hasta lo indecible, aunque tenga que volver a treparse a un árbol.


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