Central
Sábado 08 de Abril de 2017

Ruben marcó un golazo en el partido de la vida y le dio la victoria a Central en el Gigante

El capitán no había jugado con Sarmiento porque su abuelo Fermín fue internado tras una golpiza. Anoche la pelota le hizo un guiño de afecto.

El fútbol suele ser justo con quien más lo necesita. La pelota tiene esa sensibilidad única para acercarse a las personas que están heridas y requieren una palmada de apoyo en la espalda. Y anoche la teoría de que el verdadero partido es el de la vida volvió a consumarse. Porque Marco Ruben está atravesando días durísimos por la salud de su abuelo Fermín, todavía internado producto de un robo y una golpiza cobarde que lo dejó maltrecho. En este contexto personal complejo, el extraordinario delantero canalla está al pie del cañón junto a la recuperación de su abuelo, situación que lo llevó a no jugar la fecha pasada en Junín. Pero esta semana, con algunos días sin entrenar a la par del resto por este tema tan delicado, decidió jugar. Y anoche la vida y el fútbol le regalaron un premio inolvidable. Entró en el complemento y clavó lo que terminó siendo el 2 a 1 en la victoria ante los tucumanos. Una emoción tremenda invadió el Gigante.

   Ruben es un todoterreno. Una fiera que va a todas las pelotas como la última y que traba con la cabeza. Que siempre juega al límite de sus energías y da la cara en las buenas y en las malas que tiene el fútbol. Porque se formó en Central y volvió hace unos años para que el Canalla recupere el protagonismo perdido y lo logró con creces junto a sus compañeros.

   Pero en la previa del partido ante Sarmiento de la semana pasada la vida le dio una cachetada que lo conmovió. Porque un dueño de lo ajeno se metió con su abuelo y en un hecho de robo lo golpeó de manera salvaje, cobarde, repudiable y con una saña tremenda que terminó con don Fermín en el hospital con pronóstico reservado. Una locura de estos tiempos violentos, que le tocó vivir en carne propia al 9 auriazul.

   Ruben estuvo a full junto a su abuelo y su familia, pendiente de cada parte médico. Por eso y porque anímicamente estaba conmovido no pudo jugar en Junín en el empate 2 a 2 de la semana pasada. Y esta semana también estuvo pendiente de los informes médicos y eso le impidió estar a pleno en algunos entrenamientos. Pero a pesar de todo fue al banco de suplentes y saltó a la cancha en el segundo tiempo.

   Y por esos caprichos positivos que tiene el destino, anoche anotó su primer gol en 2017. Entró pasados los diez minutos del complemento. Y sobre los 24' armó una gran combinación con Teo Gutiérrez que terminó en el segundo auriazul, tras lo que había sido la apertura de Pachi Carrizo en la etapa inicial.

   El colombiano habilitó a Marco de manera estupenda y el nueve corrió hacia el área para esperar la salida de Lucchetti y tocarle la pelota por encima del achique. Un gol de gran factura que emocionó al Gigante. Todos fueron a abrazar al delantero, al capitán, al gran referente de este equipo. La emoción embargó a Ruben, que seguramente recordó a su abuelo Fermín y le rogó a Dios que se recupere.

   Y el Gigante rugió coreando el apellido de Marco en una noche inolvidable para el atacante. La pelota volvió a estar del lado de los que la necesitan como aliada. Y Ruben tuvo un desahogo de emoción en medio de tanta angustia contenida en los últimos días. Central terminó ganando 2 a 1, en una victoria importante, pero siempre anecdótica en relación al partido más trascendente, el de la vida, el que ayer ganó Marco.

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