Central
Sábado 13 de Mayo de 2017

Refuerzos del pasado: a Newell's le faltaría un Llop y a Central, un Palma

Alejandro Cachari

Es apenas un juego en el que se recorre la historia y se maquillan las necesidades. El pasado y el presente reunidos para armar un mejor equipo. El desafío es encontrar "una pieza de colección" que mejore al equipo de Osella, Maxi y Nacho.

   ¿En qué puesto habría que reforzar a Newell's con un histórico? La verdad es que cualquiera de las estrellas del pasado podría ocupar un lugar entre los once, pero esa no es la idea.

   Repasando el Newell's 2016/2017 el principal punto de conflicto aparece en la mitad de la cancha, lo que quedó ampliamente demostrado esta semana con los vaivenes en la formación. Es allí donde el entrenador más veces retocó la formación durante los partidos, aunque no tanto desde el inicio.

   De hecho, el mediocampo rojinegro perdió a Diego Mateo, que se retiró a fin de año. Y hasta aquí, en 2017, más allá de los resultados, Osella nunca terminó de encontrar el reemplazante justo.

   Juan Manuel Llop, el Chocho, es el primer nombre que aparece en el juego de reforzar con un histórico al plantel leproso.

   Con más de 400 partidos en el equipo del Parque, el Patrullero, como lo apodó Walter Hugo, por entonces relator de Radio Dos, hoy en LT3, sería una rueda de auxilio vital para una estructura de equipo que necesita en ese lugar neurálgico del campo de juego a un recuperador y encargado de todos los relevos.

   Además, ofrecería la valiosa alternativa de jugar como zaguero central, como sucedió en el final de su carrera. Hasta supo jugar como marcador lateral en alguna ocasión.

   Newell's arrancó 2017 con Juan Manuel Sills en lugar de Mateo, pero perdió el puesto inmediatamente tras la derrota frente a Defensa y Justicia en la fecha 15.

   Allí apareció Jalil Elías, que jugó hasta la fecha 19 contra Arsenal. Newell's no jugó bien ese día aunque ganó y ya en el inicio del segundo tiempo Osella hizo ingresar a Sills en su lugar.

   Desde entonces el ex Vélez e Instituto jugó a la par de Quignon hasta el partido de mañana. Newell's padeció más de lo aconsejable frente a Huracán e Independiente, en este último caso con resultado incluido y aunque se mire más a la defensa, los primeros inconvenientes arrancan en la contención de la mitad de la cancha.

   Por eso, el juego propone una solución que le caería como anillo al dedo a este equipo que pelea por el campeonato a partir de la fortaleza que forjó desde sus limitaciones.

   El Chocho Llop podría compensar esos males. Era un volante central incansable del estilo de los que hoy no abundan porque además es una característica que parece en extinción aunque se note rápidamente cuando un equipo no tiene su mediocampista de contención.

   Algunos leprosos más veteranos podrían recomendar tranquilamente al Tolo Gallego o al Gringo Berta, otros dos guerreros con el 5 en la espalda que después de Newell's desparramaron sus bondades en River y en Boca. Pero es imposible. El juego terminó.

El juego imaginario ya está en curso. La ficción responde a la búsqueda histórica que muchos hinchas hacen cuando ante la realidad futbolística plantean que el equipo necesita a tal o cual jugador de época. Todo en pos de resolver o completar el cuadro. Y en este sentido el nombre fluye espontáneo en el caso de Central. Porque el rol pretendido no es simple de cumplir. Que no es otro que ese futbolista capaz de manejar los tiempos del partido acorde a los momentos. Para lo cual se hacen indispensables tres cualidades: inteligencia, habilidad y experiencia. Entonces en la historia canalla la identidad fluye sola. Omar Palma. Hoy en este equipo el Negro sería el conductor natural que todo entrenador desea tener entre los once. Y que por ahora Paolo Montero aún no pudo configurar.

   Central tiene la cuota de jerarquía y contundencia necesaria para transitar por una senda con ciertas garantías, pero falta ese articulador que con un movimiento, una indicación, una jugada e incluso con una protesta pueda edificar ese equilibrio al que actualmente el conjunto auriazul alcanza sólo en forma alternada.

   Y el Palma que encastraría a la perfección en el funcionamiento edificado por el entrenador uruguayo es el de los últimos años, aquel que cumplió ya no como un diez definido sino como un volante central adelantado desde donde distribuía el juego, acomodaba al mediocampo, asistía a los delanteros, ejecutaba las jugadas con pelota detenida y hasta cuando las situaciones eran propicias rompía por el medio a la defensa rival.

   Sin dudas que sería el eje que le permitiría a Musto jugar como amo y señor en el centro de la zona de volantes y potenciaría hilvanando fútbol con Carrizo y Camacho por los costados, además de erigirse en la usina de asistencias para Marco Ruben y Teo Gutiérrez.

   Estarían en todo su derecho aquellos hinchas que sostengan que el equipo bien puede precisar para suplir esa función a Ezequiel González, y los simpatizantes más jóvenes aludir a Cervi o Lo Celso, pero hay una virtud que sólo tienen los denominados "tiempistas", entre los que se ubica el Negro Palma. Porque manejan con certeza el sentido de la ubicación individual y colectiva, acorde a las ecuaciones de velocidad y espacio en los diferentes tiempos del partido.

   Por supuesto que en el afán de corregir o potenciar otras posturas bucearían hacia el lateral izquierdo o un zaguero derecho, que son las posiciones que demoraron la confirmación del equipo por parte del entrenador, ya que la lesión de Salazar y la inmediata amonestación de Villagra provocaron un cúmulo de conjeturas para suplir la ausencia, y lo que también dejó una vez más al descubierto algunos errores en la política de contrataciones.

Pero más allá de la diversidad de pareceres la presencia de Palma en la formación de Montero además de completar y fortalecer la estructura, lo dotaría del fiel preciso para lograr el equilibrio justo.

Comentarios