Ovación
Domingo 08 de Octubre de 2017

Pumas tuvieron la despedida del Rugby Championship que no querían tener

Argentina perdió ante Australia y cerró el torneo sin triunfos. Al menos mejoró la imagen

Los Pumas querían una despedida que los revalorizara. Necesitaban, en verdad, un triunfo para aliviar un año duro. Y la última fecha del Rugby Championship aparecía como la única oportunidad, cercana y palpable, de lograr ese oxígeno. Claro que enfrente estaba Australia. Y para tener chances con Australia, de mínima, había que jugar a un muy alto nivel. Finalmente fue derrota por 20 a 37 en un Malvinas Argentinas colmado. No se repitió el encanto de 2014 cuando lograron aquí su primera victoria desde el ingreso a este torneo (21 a 17). Y por eso fue un cierre amargo, sin victorias y durante muchos pasajes, carente de juego.

Ayer Argentina intentó corregir todo lo que venía señalando como falencias (a mejorar inmediatamente). Y tuvo un encuentro bueno, siempre a tiro de partido hasta que los Wallabies lo quebraron definitivamente con el 20-27. Fue un partido aceptable desde la defensa, también en la concentración. Pero lo perdió porque definitivamente había un rival muy superior en todos los aspectos de juego, de nuevo ubicado como el subcampeón de los All Blacks tras este triunfo. Y con un "bueno" no alcanza con estos rivales: los detalles, por mínimos que sean, terminan saliendo carísimos. Así llegaron por más falencias propias, tres de los cinco tries que marcaron los oceánicos.

Sin embargo, con mucho empuje, Argentina se mantuvo en partido. No se desmoronó con el try de Marika Koroibete y Matías Alemanno respondió por la misma vía en lo que eran los albores del marcador. Fue una constante: recibir el golpe y no caer, como sí sucedió con tanta facilidad en todo el torneo. Con intentos de paciencia y prolijidad, Los Pumas fueron. Agigantaron la ilusión de poder quedarse con la victoria cuando se pusieron 20 a 20 en el segundo tiempo (try de Santiago González Iglesias convertido por Nicolás Sánchez). A pesar de ello, Will Genia hizo una genialidad y adelantó de nuevo a la visita. Argentina definitivamente quedó corriendo de atrás. Cierta piedad también tuvo el apertura Bernard Foley fallando tres penales de su equipo, lo que podría haber abultado cifras.

A Australia le alcanzó con su delicadeza y displicencia jugando con las manos, buscando generar muchas fases de juego de manera constante. Los Pumas fueron en la misma tónica, usaron poco los pies, pero les funcionó menos. Aunque este fue de los mejores partidos de la edición 2017. Como en 2012 (año de ingreso a la competencia) y 2013, Argentina se retira de la competencia sin ganar. Juega ante los mejores del mundo, es cierto, pero consiguió triunfos en las ediciones restantes, por lo cual esta cerró con tono de desazón.

Se vienen días de cuestionamientos que tendrán al head coach Daniel Hourcade en el ojo de la tormenta. El equipo que brilló en el Mundial 2015 quedó muy lejos y el nuevo sistema de juego no logró calar en los jugadores, amén de las ausencias de renombre. Se vienen días de análisis, de balances y quizás de hasta cambio de entrenador. Pero por lo menos Los Pumas se fueron ayer con un aliciente. Aunque sea chiquito: mejoraron la imagen en un año muy duro en el que se cansaron de poner la mejilla.

Argentina quería ganar para tomar confianza y encarar con más ánimo la ventana de noviembre (Gales y Escocia). Deberá hacerlo sin eso. Aunque aún con tiempo suficiente como para respirar y tomar aire. Necesario. Fresco. El desgaste de estos Pumas, en todo sentido, es notorio.

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