Rosario Central
Lunes 02 de Octubre de 2017

Pudo tejer el triunfo, pero se deshilachó

El equipo canalla ganaba con gol de Zampedri, no supo mantener la ventaja, cometió errores en la definición y defensivos y los pagó con una dura derrota por 3-1 ante San Martín.

De tener todo al alcance de la mano a quedarse sin nada. De lo que podía ser una alegría por partida doble a un cachetazo inesperado. Un par de errores cruciales, de comportamiento y de juego, pusieron a Central en un terreno nuevamente fangoso. Y con una imagen deshilachada. Porque la inferioridad numérica, la supremacía de San Martín de San Juan y sobre todo el resultado fueron mucho para este equipo canalla que volvió a poner la cabeza en la Superliga. Mientras tuvo el resultado a favor contó con las chances para liquidarlo, pero cuando los yerros aparecieron, el destino no lo perdonó. El 1-3 fue demasiado contundente como para andar buscando explicaciones paliativas, más allá de algunas excusas a las que se puedan apelar desde lo arbitral.

   El partido de Central fue de apenas discreto a relativamente bueno y de eso a malo, aunque a esto último se llegó por las rojas de Parot y Tobio, que pusieron al equipo en un escenario de absoluta desprotección, con un par de goles de San Martín en el medio que rápidamente torcieron el rumbo del trámite y también del resultado (ver página 4). Sin la agresividad que Montero reclamó en la previa, Central tardó demasiado en acomodarse al partido. Y mientras renegaba para lastimar ya mostraba grietas por el sector de Gil y Parot. Eran advertencias que sonaban, pero no alarmas que se encendieran.

   La primera clara del partido estuvo en los pies de Zampedri, quien luego de bajarla de pecho tras el centro de Herrera sacó un potente remate al cuerpo de Ardente (19'). La respuesta de San Martín llegó con un cabezazo de Luque que el Ruso Rodríguez desactivó de buena manera (38') y sin mayores emociones llegó la ventaja, a esa altura casi inmerecida, para Central, con un cabezazo de Zampedri cuando el primer tiempo se moría.

   En los primeros minutos del complemento se vio lo mejor de Central. Pero fue efímero. También ineficaz. Es que a los 10 segundos Zampedri estuvo cerca. Y a los 11' Herrera tuvo la más clara tras un muy buen pase filtrado de Ferrari, pero el Chaqueño perdió en el mano a mano contra Ardente. Era la sentencia, fue el inicio del descontrol. Porque a partir de allí llegaron esos minutos de locura en los que Central se quedó con uno menos por expulsión de Parot (58'), sufrió dos goles de San Martín (Agüero a los 61' y Barceló a los 63') y vio la roja Tobio a los 70'.

   Carrizo desde adentro, con un cabezazo en el palo a los 65, pudo enderezar ese panorama negro, pero no pudo, y Montero desde afuera intentó hacer lo suyo con los cambios, desde un rato antes incluso, pero esa apuesta de querer ir por todo sin medir las consecuencias fue contraproducente.

   Con Romero de 4 (después salió), Ferrari de 3, con Leguizamón y Martínez exponiéndose a cualquier contra (sufrieron bastante) y con el resto del equipo corriendo como loco intentando tapar los huecos que se multiplicaban, Central quedó a merced de la puntería de un rival que aún en ese marco de superioridad demostró sus limitaciones.

   La corrida de Barceló, la infracción del Ruso Rodríguez y el penal convertido por Ardente fue el cierre de esas pretensiones canallas que se mantuvieron vivas cuando la diferencia era de sólo un gol.

   A partir de ahí ya no hubo nada por hacer. Sólo dejar que transcurrieran los minutos para cerrar otra historia negra en la Superliga, donde el canalla no encuentra el huequito para asomar la cabeza.

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