Central
Lunes 11 de Septiembre de 2017

Profundidad cero en casa

Pálido empate sin goles de los canallas, que tuvieron campo y pelota pero carecieron de ideas para llegar al arco rival.

La jornada no invitaba mucho. Aunque un partido de fútbol siempre es una buena excusa para desafiar tardes desapacibles, pero el conjuro no dijo presente y la magia (esa que se crea entre jugadores y espectadores) del deporte más hermoso del mundo nunca apareció en el Gigante. Central y San Lorenzo empataron sin goles luego de 90 minutos de un partido decididamente malo.

Cuando uno no quiere, el otro no puede, dice un axioma viejo como el viento que cruzó Arroyito durante toda la tarde. Y quedó claro que el remendado San Lorenzo que llegaba de visita fue el que no quiso. El que no pudo fue el prolijo Central de Montero, tan poco profundo que empieza a preocupar.

A los 42' el ex lateral canalla Víctor Salazar dejó la cancha por roja directa luego de una temeraria acción en mitad de cancha frente al Colo Romero. La inferioridad numérica de la cautelosa visita presagiaba un quiebre en el partido. Y con ese envión, los minutos finales del primer tiempo fueron un aluvión canalla, que arrinconó a los azulgranas, golpeados aún por la temprana expulsión. Torrico la encontró en el piso tras un centro largo y al segundo palo que rebotó en Quignon y quedó boyando. En otra, al toque, la peinó Ruben y Zampedri por detrás no pudo conectar a escasos metros de la línea de gol.

Antes hubo 40 minutos de aproximaciones, tibios intentos de uno y otro lado. Ambos sin salirse del libreto, del manual impuesto para no quedar nunca descompensados, para asegurar ventaja numérica siempre a los que defienden.

Hubo un cabezazo de Senesi que se fue alto, un cierre providencial de Salazar que la mandó al córner, una atropellada entre Camacho y Ruben que terminó en un despeje a las apuradas, un error del Ruso en la salida que no supieron capitalizar ni Castro ni Reniero, una clara de Zampedri y una caída de Ruben en el área, un disparo alto de Reniero y un exquisito tiro libre de Martínez que salió bien cerca.

Y se fue la primera parte, con promesas de un complemento más movido. Así lo intuía la grey canalla y hasta extraños y neutrales podían apostar a que en el complemento el timorato Ciclón que se cuida para la Libertadores iba a encerrarse atrás y aferrarse al cero en propia puerta.

Y eso fue lo que ocurrió exactamente. San Lorenzo hizo la de manual: metió un lateral (el que le faltaba) por un rapidito de la ofensiva (Merlini). Dos líneas de cuatro bien compactas y arriba que se arregle como pueda y las corra a todas el pibe Reniero. La parte que le tocaba a Central en este concierto era encontrar la llave para abrir ese cerrojo. Pero nunca apareció.

Ante ese panorama, Montero tardó 20 minutos en desactivar el doble cinco y mandó a Colman a la cancha, para encontrar ese pase entre líneas, entre tantas piernas. Después buscó con la movilidad del pibe Rivas y para los últimos 10 apeló al Chaqueño Herrera, para sacar tajada de la montonera cuando con el juego no alcanzaba.

En esa segunda parte de planteo azulgrana tan claro, Central no pudo, no supo, resolver el dilema de llegar al arquero rival cara a cara. Un sola tuvo: un cabezazo débil de Zampedri desde dentro del área chica que hizo lucir a Torrico. Y ya iban 37. Hasta allí algunas insinuaciones de Ruben, un par de llegadas a fondo de Ferrari con centros que terminaron en el córner, cabezazos casi todos altos y poco más. San Lorenzo, en tanto y sólo para respirar un poco en campo rival, intentó enhebrar algunas contras, siempre bien resueltas por Martínez. Y nada más.

Central monopolizó la pelota durante los casi 50 minutos que jugó con uno más pero San Lorenzo casi no pasó zozobras. Los canallas jugaron en campo rival todo ese tiempo pero al área azulgrana llegaron una sola vez con real peligro. Algo no termina de encajar en el andamiaje auriazul, que nunca le encontró la vuelta al partido, que no tuvo chispa para encender el fuego en una tarde abúlica y gris y que se fue masticando desazón.

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