Ovación
Domingo 17 de Septiembre de 2017

Por juego y puntería

Newell's desplegó el mejor fútbol del ciclo de Llop y estuvo más certero frente al arco rival.

Newell's se reencontró con una victoria que le trajo algo de calma luego de resultados adversos y actuaciones poco convincentes. Fue posible porque entendió la manera de resolver la falta de fútbol de anteriores presentaciones. A partir de una disposición táctica diferente, hasta rendimientos individuales en alza, superó a Olimpo en todo, el juego y el resultado. Por el éxito en sí y por la manera en como se dio, es un aliciente en un momento de necesidad.

   La ubicación de los volantes dejó en claro que la disposición de Newell's era tener mayor y mejor control de pelota en campo rival. Llop rompió la doble pareja de volantes centrales que utilizó desde que regresó al club. Lo dejó solo a Nery Leyes y puso a Braian Rivero varios metros por delante para que se mueva próximo a Figueroa. En esta modificación residió en buena medida que Newell's se retire victorioso del Coloso.

   Es que Rivero estuvo movedizo, la pidió seguido, encaró y fue paciente para elegir la mejor opción de pase. Durante los 20' iniciales se asoció en forma reiterada con Figueroa, otro que levantó su rendimiento y fue incisivo.

El dominio que ejerció Newell's en proximidades del área rival fue auspicioso. Le faltó mayor sincronización en los metros finales, aunque Torres y Leal insinuaron hasta ahí que redondearían una buena tarde.

   Fértoli no desentonó, aunque fue discontinuo. Un desborde suyo sobre Nasuti, continuó con un centro que despejó Cahais y Valenzuela de frente al arco la tiró alta. Antes del final del primer tiempo Fértoli ensayó un tiro desde afuera que pasó cerca.

En su arco, Newell's rara vez pasó sofocones. Olimpo se le acercó poco. Tomás Costa fue de lo más lúcido en la visita hasta que se cansó. La pifia de Depetris desde buena posición y la cabeza de Tellechea a las manos de Pocrnjic tras un mal rechazo de Paz y el estatismo del arquero para salir a cortar el centro fueron lo poco del equipo de Mario Sciacqua.

   Durante el primer tiempo, Leal ganó varias veces de cabeza, aunque no se complementó con el resto. Lo mejor del portugués llegaría en el complemento.

Torres, en cambio, fue una opción constante de ataque desde el inicio. Se convirtió en una pesadilla para su marcador Villanueva. Troyansky bajó de vez en cuando para darle una mano en la marca. También fracasó, como en la que el pibe se lo sacó de encima y pateó de comba. Gabbarini se elevó y la mandó por sobre el travesaño.

   Preocupado por Torres, Sciacqua metió en la segunda etapa a Fornari por Depetris para que colabore con Villanueva y corrió a Troyansky de volante izquierdo a jugar de punta. No le dio tampoco resultado. Ni la doble, o en ocasiones triple marca, contuvo al ágil Torres.

   Gabbarini le sacó un tremendo cabezazo a Paz y Pocrnjic le tapó un mano a mano a Troyansky después de una pelota que perdió Valenzuela.

Llop dispuso el ingreso de Enzo Cabrera y modificó el esquema para tener mayor presencia ofensiva. El pibe se paró cerca de Leal y Figueroa se recostó en el medio sobre la izquierda.

En una de las primeras que tocó Cabrera habilitó a Leal para que defina cruzado al gol.

   Mejor debut para Cabrera, imposible. Más aún cuando Leal se la peinó y la cruzó para que Torres anote el segundo.

Newell's resolvió un partido en el que tenía sus urgencias, con fútbol y aprovechando las ocasiones. Es un paso adelante.

La mejor versión de Figueroa

Por trayectoria, Víctor Figueroa cargó con la mayor responsabilidad. Newell's no venía generando y su anterior participación, en el debut, decepcionó. Pero el volante ofreció ayer una actuación como hacía largo tiempo no sucedía. La trasladó con criterio y mantuvo su nivel en todo el partido. Figueroa tenía que ser uno los encargados de solucionar el déficit futbolístico. Era un tema preocupante, acentuado por la baja de Sarmiento a causa de una distensión. Además, la vez que le tocó jugar de titular al Negro, en la primera fecha ante Unión, anduvo bajo. Desde ese día permaneció en el banco y no entró en los dos partidos siguientes. El interrogante era grande. Pero Figueroa evacuó la duda de inmediato. Desde el primer instante procuró llevar la pelota y enfilar hacia el área de Olimpo. Si no podía avanzar, la abría hacia un costado u otro. O armaba alguna pared con Rivero. Jugó hasta el final y su influencia fue constante hasta el último minuto. Si se considera que en anteriores ocasiones tuvo raptos de fútbol en cuentagotas, lo que hizo ayer es positivo.

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