Ovación
Sábado 27 de Mayo de 2017

Para ganar hay que atacar tranquilo

Si hay algo que no tiene Paolo Montero es un pelo de tonto. O, mejor dicho, no tiene porque toda la sabiduría que demostró hasta el momento para conducir a Central se almacena en esa cabeza calva.

Si hay algo que no tiene Paolo Montero es un pelo de tonto. O, mejor dicho, no tiene porque toda la sabiduría que demostró hasta el momento para conducir a Central se almacena en esa cabeza calva. Pero el sello de distinción del entrenador canalla no es precisamente su fisonomía capilar. La gran virtud está en el entendimiento para preparar cada partido que dirigió de acuerdo a las circunstancias que lo rodeaban. Ese discernimiento estratégico que saluda al ciclo de Paolo no podrá bajarle la mano para diseñar el trámite de mañana ante River en el Monumental.

Montero sabe que si les pide a sus jugadores que se hagan los valientes y salgan a agarrar de las solapas a River, lo más factible es que Central saque varias veces del medio. A veces está bien tentarse y caminar por la cornisa, pero sólo es recomendable hacerlo cuando no hay posibilidades de caerse al precipicio. En ese sentido, si Central juega a la bartola no tiene ninguna chance de ganar. Igual, el fútbol suele derribar siempre mitos y todo el tiempo entrega moralejas. Tampoco hay que ser demasiado entendido en estos temas para darse cuenta de que a River no hay que ofrecerle ninguna mejilla. Porque en una tarde inspirada de Nacho Fernández, Pity Martínez, Driussi y Alario son pocos los equipos que suelen contar el cuento. Si Paolo quiere comprobar el alcance de esta percepción, un buen video de cabecera para ver es el primer tiempo que jugó River contra Boca en la Bombonera.

Lo único que tiene que hacer Montero para quitarle margen de acción a la inteligencia de Gallardo es no leer el capítulo ilustrado de Guillermo Barros Schelotto. Boca salió a atacarlo y se comió un baile de novela, sólo atenuado por el incompresible error de Batalla en el tiro libre de Gago.

En todo caso, un buen atajo que podría tomar Central para meterlo en problemas a River sería llenarlo de magullones cada vez que Teo, Carrizo o Ruben generen zozobra en las cercanías de Batalla. Siguiendo esas coordenadas, se descuenta que Central generará situaciones de peligro. Es imposible que no goce del beneficio de algún mano a mano o de una maniobra para sepultar esos 20 años de sequía que persiguen como una maldición a Central cada vez que visita el Monumental. Ya sea entrometiéndose todo el tiempo en campo rival o viviendo agazapado para lograr una acertada explotación de los espacios que ofrezca el rival, Central se las arreglará siempre para estar en partido. Eso sí, Carrizo y Camacho deberán ser dos turbinas por los costados para ocupar los espacios. El tándem conformado por Musto-Colman nunca tendrá que perder la vertical en la zona media. Sería otro cantar si no juega Colman (tiene una fatiga muscular) y lo hace Mauricio Martínez. Ahí el equipo podría sufrir algún desorden táctico y una nefasta consecuencia para las aspiraciones canallas. No porque Colman y Martínez no se parezcan ni sus aportes se ubiquen en las antípodas. Con Colman, Central tendría más de sosiego en el manejo de la pelota y eso podría desactivar a un equipo posicional como River. Por eso el secreto de la victoria de Central está en la estrategia de Montero. Si el equipo se para en mitad de cancha, hay pocas chances. Si se abroquela y no se desespera, puede ganar tranquilamente.

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