Ovación
Sábado 30 de Septiembre de 2017

Para algunos liviano, para otros exigente

Regenerativo para los titulares contra Boca. El resto hizo fútbol en espacios reducidos

Recién en la jornada de ayer el plantel de Rosario Central cumplió con el primer entrenamiento en campo (el del jueves fue suspendido porque los jugadores realizaron trabajos de relajación en pileta y algunos también pasaron por el gimnasio), en el predio del club Godoy Cruz, distante unos 30 kilómetros de la ciudad de Mendoza. Allí los canallas desandaron la rutina diagramada por el cuerpo técnico, donde se apreció claramente la diferencia de trabajos entre un grupo y otro.

Los que jugaron el miércoles pasado ante Boca, a excepción de Marco Ruben, quien se fue directo al gimnasio, y el Ruso Diego Rodríguez (realizó trabajos específicos de arqueros junto al Rifle Hernán Castellano), se ubicaron en una parte de la cancha principal y trabajaron en la parte aeróbica, pero fundamentalmente en ejercicios de elongación. Ese grupo estuvo bajo la supervisión del preparador físico Santiago Ferro. La rutina fue quizá un poco más corta que la del resto, por obvias razones.

En la otra mitad del campo, el cuerpo técnico puso dos arcos y allí el resto de la delegación auriazul fue mucho más exigida, con un trabajo de fútbol en espacios reducidos. La mayoría fueron jugadores juveniles. Sin dudas el más experimentado de ese grupo fue Federico Carrizo, quien el miércoles no tuvo minutos en cancha.

El técnico Paolo Montero y sus colaboradores (el Chengue Morales y Juan Iraola) se mantuvieron siempre del otro lado de la línea observando y dando diversas indicaciones.

Mientras eso sucedía, los lesionados Marco Ruben, Washington Camacho y José Luis Fernández trabajaron en el gimnasio, aunque en el último tramo de la práctica se metieron en el campo para realizar algo de caminata.

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