Central
Domingo 06 de Agosto de 2017

Otra vez el piberío canalla se hizo fuerte y le volvió a ganar a Unión por Copa Santa Fe

Fue 1 a 0 y clasificación a semifinales, instancia en las que verá con el ganador de Unión de Sunchales y Atlético San Jorge.

Y los pibes van. Con remiendos, a veces con algo más de potencial y otras con menos, como ocurrió ayer. Pero lejos de claudicar o apichonarse, o que eso resulte un escollo en el deseo de seguir avanzando en la Copa Santa Fe, los chicos dirigidos de Leonardo Fernández se toman la cosa a pecho, sin importarles que enfrente haya un equipo netamente con nombres de primera como lo fue ayer Unión. Cabía la lectura y ejecución del plan de juego de aguantar a como dé lugar el 2-0 obtenido en la ida, pero la ambición pudo más. A la luz del resultado se trató de una nueva canallada de un grupo de chicos que les cuadra y les gusta bancar la parada en este desafío que, está a la vista, a Central le despierta poco interés. Fue 1 a 0 y clasificación a semifinales, instancia en las que verá con el ganador de Unión de Sunchales y Atlético San Jorge.

Mucho influyó en esta serie la pobreza futbolística exhibida por parte de Unión. Sin esa lectura no se entiende que un equipo de primera se vea superado por otro en los que muchos jugadores ni siquiera tocaron la primera división. Pero de eso debe hacerse cargo Madelón. Sí cabe el análisis del lado canalla de la inteligencia expuesta, de la sabiduría para hacer que la diferencia de categoría quede reducida a su mínima expresión. Quedó demostrado hace una semana en el Gigante y ratificado una vez más ayer en la capital provincial, donde el gol tempranero de Ijiel Protti arrimó la tranquilidad que a los chicos les hubiera podido faltar en caso de que Unión hubiera achicado rápidamente la diferencia sufrida en Arroyito.

En ese inicio de partido Central hizo lo que más le convenía: salir a jugar como si no tuviera ninguna ventaja que proteger. Por eso al minuto de juego Becker ya había metido un desborde por izquierda que terminó con un remate de López Pissano que se fue alto. Fue apenas una insinuación, pero que marcó una tendencia en el desarrollo del juego.

Y en una de esas partió el pelotazo largo desde el fondo de Alarcón que Becker bajó con mucha categoría para después, hasta teniendo el arco de frente, asistir a Protti, quien agredió el corazón del área chica para empujar al gol una de las primeras jugadas claras.

Con un montón de tiempo por delante ya hubo olor a sentencia en el 15 de Abril. Porque Unión no había hecho nada hasta ahí, tal cual su comportamiento futbolístico también en la ida. Y de esa forma cerró la serie. Central, agradecido. Es que durante el primer tiempo Unión jamás probó los reflejos de Ledesma.

Recién al minuto del complemento Unión metió un cabezazo que se fue alto. El resto, una liviandad exasperante, pero a pedir de Central que sí se dedicó a jugar a otra cosa, ya con muchos mayores recaudos, propio del momento que el partido y la serie requerían. Fue el único tramo en el que Unión dibujó una mínima supremacía, pero que fue más física que futbolística. Allí crecieron las figuras de los defensores, en especial de Fernando Alarcón.

Esos pocos silbidos que bajaron de las tribunas para los jugadores de Unión fueron el contrapunto del festejo de un Central juvenil que saltaba allá en el rincón, al ritmo del "vamos, vamos los pibes", que sonaba como una melodía ideal y que se encastraba con una justeza asombrosa a lo que fue un nuevo triunfo y la clasificación a las semifinales.

Es que sin jugadores estrellas y con la humildad y el sacrificio como bandera, Central demostró ayer en Santa Fe que la unión hace la fuerza.

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